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lunes, 14 de noviembre de 2016
Noviembre
Noviembre empieza con un día de fiesta y termina casi pensando en el puente de diciembre, que no está nada mal. Empieza con los buñuelos, las flores, los disfraces de Halloween y termina anhelando unos días de descanso.
Noviembre trae el frío y las nieblas de Valladolid, te hace caer en la cuenta de que el otoño desapareció en un suspiro y te hace sacar el abrigo del armario. Sólo las hojas secas te recuerdan esa estación corta, de cambio, porque noviembre ya casi es invierno, al calor de las bufanda, el sofá y la manta, es calor de hogar.
Noviembre pone los platos de cuchara en la mesa, esos cocidos y esas sobremesas familiares de domingo. Te invita a comprar castañas calientes y pensar en Navidad, ver poner las luces en la calle y esperar al encendido.
Noviembre trae los catálogos a tu buzón, las tiendas se adornan esperando el milagro de la Navidad, los niños empiezan a pensar en su carta de juguetes y el supermercado a colocar sus estanterías dulces. Parece que todos se empeñan en suprimir este mes y adelantarse a diciembre...y, aunque a mí me gusta, tiempo al tiempo.
Noviembre trae la calefacción, las tardes tranquilas, la televisión, el cine, los libros, los álbumnes de fotos, las manualidades, las escapadas. Noviembre para mí es transición, un mes tranquilo... que huele a diciembre.
lunes, 5 de octubre de 2015
Entretiempo
29 de septiembre, San Miguel, San Gabriel y San Rafael. 18:30. Brilla el sol y todavía hace ese calorcito que hace honor al "veranillo de San Miguel". Una sala de espera cualquiera. Llega una madre y su hija, vestida con el uniforme del colegio, leotardos, jersey y de la mano, un chaleco de esos de plumas. Pienso que exagera. Su madre se sienta, se quita un fular grande que lleva anudado al cuello, se desabrocha la americana negra. En los pies, botines negros con medias. Me miro a mí misma, todavía con sandalias y un pantalón finito con colores veraniegos. Me sorprendo, pero no sé quién tiene razón.
Creo que si hay una época difícil para vestir es ésta. Odio el entretiempo. En otoño, todavía hay quien se resiste -nos resistimos- a guardar la ropa de verano y hay quien saca las botas y el abrigo a la primera de cambio. Estos días me fijo mucho en los pies. Hoy amaneció nublado y con llovizna, y en la cola de la panadería se podía haber montado una zapatería: había botas, botas de agua, zapatos y playeros. Hay mucha zapatilla deportiva estos días como remedio socorrido.
A mí me parece un caos. Sales a pasear al perro por la mañana con chaqueta porque hace un fresco que pa'qué pero llegas a mediodía y vas en manga corta por el sol y con el jersey anudado a la cintura. Si hay una cosa buena de este tiempo son los fulares, pasminas o pañuelos, paso previo a las bufandas, que es otra cosa que me encanta.
Me duele la garganta, aprovecho para ponerme uno de los fulares más gustosos. Pienso en la madre y en la hija de la consulta, que quizás con sus medias hoy no tengan dolor de garganta. Pienso que a lo mejor la equivocada era yo aunque ese día me dieron calor. Pienso en que tengo que hacer el cambio de armario ya. Pienso cuánto durará el entretiempo porque ya que hemos despedido el verano, que llegue pronto el frío y disfrutemos de las botas, la manta, el pijama, la leche calentita y las bufandas -estos son algunos de mis placeres de invierno-. De hecho, ya me equipé con unos gorros nuevos y un cuello...perfectos para mi resfriado.
Creo que si hay una época difícil para vestir es ésta. Odio el entretiempo. En otoño, todavía hay quien se resiste -nos resistimos- a guardar la ropa de verano y hay quien saca las botas y el abrigo a la primera de cambio. Estos días me fijo mucho en los pies. Hoy amaneció nublado y con llovizna, y en la cola de la panadería se podía haber montado una zapatería: había botas, botas de agua, zapatos y playeros. Hay mucha zapatilla deportiva estos días como remedio socorrido.
A mí me parece un caos. Sales a pasear al perro por la mañana con chaqueta porque hace un fresco que pa'qué pero llegas a mediodía y vas en manga corta por el sol y con el jersey anudado a la cintura. Si hay una cosa buena de este tiempo son los fulares, pasminas o pañuelos, paso previo a las bufandas, que es otra cosa que me encanta.
Me duele la garganta, aprovecho para ponerme uno de los fulares más gustosos. Pienso en la madre y en la hija de la consulta, que quizás con sus medias hoy no tengan dolor de garganta. Pienso que a lo mejor la equivocada era yo aunque ese día me dieron calor. Pienso en que tengo que hacer el cambio de armario ya. Pienso cuánto durará el entretiempo porque ya que hemos despedido el verano, que llegue pronto el frío y disfrutemos de las botas, la manta, el pijama, la leche calentita y las bufandas -estos son algunos de mis placeres de invierno-. De hecho, ya me equipé con unos gorros nuevos y un cuello...perfectos para mi resfriado.
lunes, 31 de agosto de 2015
Mi Pucela
Acabo de llegar de Zorrilla, del primer partido en casa del Real Valladolid con una victoria. Se me hace raro que la temporada empiece tan pronto, cuando hay gente todavía de vacaciones y hace calor. Eso sí que es raro en este estadio, donde normalmente vas forrado hasta las cejas. De hecho, he ido con mi camiseta de manga corta, que suele estar tapada por un forro polar, y aprovechas la bufanda blanquivioleta para abrigarte bien. El 'merchandising' que funciona en Valladolid es la manta y la sudadera, aunque hoy por un momento fue necesario el chubasquero. El cielo se puso negro media hora antes del partido, lo que confirmó mi teoría de que era raro estar en Zorrilla con calor y tormenta de verano.
Pero me gusta. Me gusta ese aire a nuevo, se respira esperanza, eso que ronda en la cabeza de "a ver qué pasa este año", bueno, no, más bien "a ver si este año subimos a Primera". Me gusta ver al equipo saltar al campo con sus camisetas nuevas. Este año son preciosas. Coincide todo el mundo y eso es difícil. Pero si algo me gustó del día de la presentación -que suele levantar expectación- fue ver a los jugadores Óscar y Álvaro Rubio ser los modelos. Otros años han sido unas chicas muy guapas, pero yo no acabo de entender la relación que tienen que presenten las camisetas de juego del Real Valladolid. Parece que tuviéramos equipo femenino del Pucela.
Sí, ya sé que es para vender más. Todo es un negocio, puro marketing. Pero si es así, no entiendo entonces el revuelo que ha causado la campaña publicitaria de Rafa Nadal luciendo cuerpo serrano -espectacular, por cierto ;-) Me pareció fatal que un periódico generalista en su cuenta de Twitter preguntara a los seguidores qué les parecía este anuncio y si era quizás "excesivo". ¿Eso se pregunta con la cantidad de anuncios protagonizados por cuerpos esculturales femeninos?
Pues eso, que todo vale para vender. Y hablando de compras y ventas, hacía tan bueno en Zorrilla hoy que no pude lucir mi sudadera nueva del Real Valladolid. Si lo dice hasta el tiempo, el fútbol no es para el verano.
Pero me gusta. Me gusta ese aire a nuevo, se respira esperanza, eso que ronda en la cabeza de "a ver qué pasa este año", bueno, no, más bien "a ver si este año subimos a Primera". Me gusta ver al equipo saltar al campo con sus camisetas nuevas. Este año son preciosas. Coincide todo el mundo y eso es difícil. Pero si algo me gustó del día de la presentación -que suele levantar expectación- fue ver a los jugadores Óscar y Álvaro Rubio ser los modelos. Otros años han sido unas chicas muy guapas, pero yo no acabo de entender la relación que tienen que presenten las camisetas de juego del Real Valladolid. Parece que tuviéramos equipo femenino del Pucela.
Sí, ya sé que es para vender más. Todo es un negocio, puro marketing. Pero si es así, no entiendo entonces el revuelo que ha causado la campaña publicitaria de Rafa Nadal luciendo cuerpo serrano -espectacular, por cierto ;-) Me pareció fatal que un periódico generalista en su cuenta de Twitter preguntara a los seguidores qué les parecía este anuncio y si era quizás "excesivo". ¿Eso se pregunta con la cantidad de anuncios protagonizados por cuerpos esculturales femeninos?
Pues eso, que todo vale para vender. Y hablando de compras y ventas, hacía tan bueno en Zorrilla hoy que no pude lucir mi sudadera nueva del Real Valladolid. Si lo dice hasta el tiempo, el fútbol no es para el verano.
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