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lunes, 17 de junio de 2019

Personas 2

Hace tiempo escribí una opinión sobre lo "estrellitas" que me parecieron algunos -no quiero generalizar- jugadores del Real Madrid y del Barcelona cuando jugaron en Zorrilla otra temporada, y algunos -no quiero generalizar- futbolistas de la Selección Española después de ganar el Mundial.

En esta última ocasión salieron del hotel directos al autobús sin acercarse a la gente que esperaba en la puerta, bastante alejada de la entrada, y se marcharon hacia el estadio sin dar la luz interior del bus por lo que no se les veía. Al acabar el partido, más de lo mismo, llovía, ellos se subieron al autobús y la gente se quedó esperando y sólo un par de ellos bajaron a las escaleras del bus a firmar unos pocos autógrafos.

Yo pensé entonces ¿pero qué se creerán? que sí, que tendrán la Copa del Mundo pero antes que futbolistas son personas como dije en mi anterior post, y como personas, muchos -no todos, no quiero generalizar- dejaron mucho que desear.

Cuando vino el Real Madrid, el conductor dio la vuelta al autobús de tal forma que cuando bajaron accedían directamente a la entrada del estadio sin que los aficionados -muchos niños- que llevaban horas esperando les pudieran ver. A mí se me partía el alma.

Cuando vino el Barça, había una joven histérica por ver a su jugador preferido, que tenía su nombre pintado por toda la cara y por supuesto, vestía la camiseta con su número. El futbolista en cuestión pasó por delante de ella y ni la miró -que no me explico cómo no le llamó la atención una chica con su nombre escrito en la frente-. Después de que le llamamos varios de los que estábamos ahí cerca, incluso una persona de seguridad, ya se paró y sí, muy "amablemente", se hizo una foto con ella que no cabía en sí de gozo. Fue una anécdota que se me quedó grabada.

Por no hablar de los cascos enormes con los que van escuchando música que parece que no quieren oír los gritos de los chavales que corean sus nombres para que se acerquen a firmarles o para una foto. Esto me pone mala, de verdad. Cuándo entenderán que ellos serán muy buenos -o no- en lo suyo, pero que lo son en parte gracias a la afición que está detrás, que llena estadios y compra sus camisetas. Cuándo comprenderán que hoy están arriba y mañana no, que hoy gritamos su nombre pero mañana no nos acordamos. Porque, ya lo dije aquí, primero son personas.

lunes, 18 de abril de 2016

Capital del rugby

Pues aunque iba a escribir de otro tema, hoy en Valladolid es un día tan grande -deportivamente hablando- que la final de la Copa del Rey de rugby ha eclipsado a toda una ciudad...y también mi blog. Y aunque no he ido al estadio Zorrilla a verlo, me ha "salpicado" de lleno -positivamente hablando-.

Partiendo de la base de que no entiendo de rugby y que tenía otros quehaceres y no he podido ir, sólo por ver a tanta gente hablando de Valladolid ha merecido la pena. Bienvenida sea una final de rugby en el estadio de fútbol si eso ha servido para que unos amigos vengan desde Pamplona a ver el partido. Bienvenida sea si Valladolid se ha colado un minuto en el telediario nacional para hablar de la final. Bienvenida sea si eso atrae a más gente a que venga a la ciudad y, como en los buenos tiempos del fútbol, las aficiones paseen por la ciudad, comen y gasten. Bienvenida si se llena un estadio de fútbol por primera vez para un partido de rugby. Bienvenida sea si parecía una de las grandes citas del Seis Naciones. Bienvenida si viene el Rey desde hace no sé cuántos años que no entrega la Copa. Bienvenida sea si él y mucha más gente se ha llevado en su retina esa imagen de 26.000 personas abarrotando un estadio de fútbol con un comportamiento ejemplar. Bienvenida sea si Valladolid dice alto y claro que es la capital del rugby.

Porque no olvidemos que este partido, esta final entre equipos vallisoletanos, este derbi lo ha habido otras veces y no hemos tenido todos estos beneficios. Ni en sueños nadie pensaba en que la Casa Real dedicara no uno, sino varios tuits, a un partido de rugby. O yo por lo menos no pensaba que iba a tener a estas horas las redes sociales inundadas de fotos y vídeos de un día histórico. Y aunque ha habido cosas que no me han gustado y, como se dice ahora, mucho "postureo" y mucho entendido, lo doy por válido si se saca provecho a todo ello. Si los tan manidos "valores del rugby" y del deporte calan en todos esos niños que hoy entraron gratis al estadio, si esa actitud del público es la que empiezan a tener siempre en este y en el resto de los deportes. Y, como he dicho antes, aunque no haya ido al estadio ni entienda ni supiera qué equipo quería que ganase, he visto el partido por la televisión sólo porque eran dos clubes vallisoletanos jugando un partido en el estadio de mi Valladolid.