Una vez escribí aquí cómo me gustaba ese momento de venir de hacer deporte, ducharme, sentarme al sofá a cenar y ver en la televisión mi serie favorita. Pero eso era cuando los programas eran a una hora normal para cenar, no como ahora que son tan tarde que la comida ya ha hecho la digestión dos veces.
Y lo peor es que se anuncie a las 22:35 -les debe dar vergüenza poner 22:30 y luego retrasarse media hora- y sean las 22:45 cuando comienzan a repasar el anterior capítulo y, por tanto, casi las 23 horas cuando empieza. ¿La gente no madruga? ¿Se puede dar comienzo en ese momento a un programa que dura mínimo 2 horas?
Entiendo que les compensa, que en estos tiempos que está todo tan medido y las audiencias tan analizadas al milímetro, habrá mucha gente viéndolo a esas horas para que sigan reincidiendo "con nocturnidad y alevosía". Pero, desde luego, no es la gente que está a mi alrededor, que ha dejado de ver programas tan largos, que graba las series, que las ve en aplicaciones o en internet otro día, que se ha pasado a las plataformas de pago e incluso ha dejado de ver la televisión por la noche.
Me gustaría de verdad conocer a algún gerifalte que me pudiera dar una explicación a lo que yo entiendo un despropósito, que no concuerda con los horarios europeos, ni con levantarse antes para aprovechar el día. Me gustaría que estudiaran a qué hora madruga la gente para trabajar o para llevar a los niños al colegio. Me gustaría que todas las series tuvieran el cartel ese de "este programa termina antes de las 00:00". Me gustaría no tener que dar cabezadas a la una de la mañana para enterarme del ganador. Me gustaría no tener que tragarme un programa de relleno tres cuartos de hora para estirar la hora de comienzo a las 22:45h (todavía no entiendo por qué). Me gustaba más cuando el 'prime time' eran las 22 horas.
Me gustaría volver a disfrutar de mi momento nocturno de sofá, cena y televisión.
Mostrando entradas con la etiqueta programas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta programas. Mostrar todas las entradas
domingo, 7 de abril de 2019
lunes, 8 de febrero de 2016
La tele
Adoro ese momento de llegar a casa, darse una ducha, ponerse cómoda, cena y
televisión. A esa hora suelo ver programas de entretenimiento y series de
televisión. Le doy una oportunidad a casi todas las series que empiezan,
pero como el primer capítulo no me guste o me parezca una bobada -hay
series de risa que no le veo la gracia- dejo de verla. Me gustan las de
intriga, pero tampoco de miedo, que una reconoce que es miedosa y más a esas horas de la
noche...
También me gustan los programas "chorras" tipo Gran Hermano, Quién quiere casarse con mi hijo, Un príncipe para Corina, etc. Los veo y no me importa decirlo. No entiendo muy bien a esa gente que se justifica por hacerlo, como si tu nivel cultural bajase por momentos. No veo que nadie se justifique por ver el fútbol. Yo me lo paso bien, me río, es un momento de desestresarse en casa y desde luego, no me gustaría que me miraran por encima del hombro por verlos.
Es verdad que cuando ya son muchas ediciones me cansan, porque creo que están viciados y ya no es lo mismo. Pero no me duele en prendas decir que estuve muy enganchada a las dos primeras ediciones de Gran Hermano y me creí lo del experimento social, porque de verdad creía que en aquel entonces sí era la vida en directo. Mi opinión ahora es que van a lo que van, saben del éxito fácil y es un trampolín a una tele que no me gusta y a ciertas revistas. También me declaro "triunfita" total, fan total de aquellos lunes que no pestañeaba hasta que no acababan de cantar ya de madrugada Bisbal, Rosa o Chenoa.
Me gusta mucho los programas como Pekín Express y Perdidos en la tribu porque mezclan la curiosidad de ver cómo viven otras personas en otros países y los viajes, junto con cómo reacciona la gente cuando está desubicado de su forma de vivir habitual.
Por supuesto que veo otras cosas en televisión y también me gusta el cine, leo y hago manualidades, no creo que mi cultura descienda por reírte un rato con algunos "friquis" de la pantalla. También me gusta la prensa del corazón, -la de verdad como yo digo-, los cotilleos de algunas personas famosas de siempre, no todos estos que han emergido hace dos días, y reconozco que me encantan los acontecimientos sociales que retransmiten por la tele tipo bodas o la coronación del Rey, por ejemplo. No me gustan esos programas que dan cobertura a estos famosillos, en los que tengo que bajar el volumen por los gritos que dan los supuestos tertulianos. Mejor apago la tele porque no soporto pensar lo que estarán cobrando por estar ahí sentados con la de periodistas que estamos en paro.
También me gustan los programas "chorras" tipo Gran Hermano, Quién quiere casarse con mi hijo, Un príncipe para Corina, etc. Los veo y no me importa decirlo. No entiendo muy bien a esa gente que se justifica por hacerlo, como si tu nivel cultural bajase por momentos. No veo que nadie se justifique por ver el fútbol. Yo me lo paso bien, me río, es un momento de desestresarse en casa y desde luego, no me gustaría que me miraran por encima del hombro por verlos.
Es verdad que cuando ya son muchas ediciones me cansan, porque creo que están viciados y ya no es lo mismo. Pero no me duele en prendas decir que estuve muy enganchada a las dos primeras ediciones de Gran Hermano y me creí lo del experimento social, porque de verdad creía que en aquel entonces sí era la vida en directo. Mi opinión ahora es que van a lo que van, saben del éxito fácil y es un trampolín a una tele que no me gusta y a ciertas revistas. También me declaro "triunfita" total, fan total de aquellos lunes que no pestañeaba hasta que no acababan de cantar ya de madrugada Bisbal, Rosa o Chenoa.
Me gusta mucho los programas como Pekín Express y Perdidos en la tribu porque mezclan la curiosidad de ver cómo viven otras personas en otros países y los viajes, junto con cómo reacciona la gente cuando está desubicado de su forma de vivir habitual.
Por supuesto que veo otras cosas en televisión y también me gusta el cine, leo y hago manualidades, no creo que mi cultura descienda por reírte un rato con algunos "friquis" de la pantalla. También me gusta la prensa del corazón, -la de verdad como yo digo-, los cotilleos de algunas personas famosas de siempre, no todos estos que han emergido hace dos días, y reconozco que me encantan los acontecimientos sociales que retransmiten por la tele tipo bodas o la coronación del Rey, por ejemplo. No me gustan esos programas que dan cobertura a estos famosillos, en los que tengo que bajar el volumen por los gritos que dan los supuestos tertulianos. Mejor apago la tele porque no soporto pensar lo que estarán cobrando por estar ahí sentados con la de periodistas que estamos en paro.
Etiquetas:
corazón,
cultura,
entretenimiento,
famosos,
Gran Hermano,
justificarse,
Operación Triunfo,
Pekín Express,
periodistas,
programas,
risas,
series,
tele,
televisión,
tertulianos
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

