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lunes, 31 de agosto de 2020

Día de la solidaridad

Dice mi agenda del community manager que hoy es el día de la solidaridad y me parece que no puede llegar en mejor momento. Falta mucha en estos momentos de rebrotes e incumplimiento de las normas. Mi primer pensamiento es "¡ponte la mascarilla!" Por solidaridad, precisamente. Antes decíamos por nuestros mayores, pero es que ahora ya no es cuestión de edad, póntela por el que está a tu lado porque no sabes si eres asintomático. Y el otro se la pondrá por ti, y entonces empezará a rodar esa cadena de solidaridad tan necesaria.

Otra de las palabras que se me vienen a la mente es la empatía. Tenemos muy poquita y se ve reflejada en multitud de ejemplos. ¿Has pensado en el pobre camarero que lleva no sé cuantas horas trabajando sudando -con-la-mas-ca-ri-lla- puesta mientras tú protestas porque no puedes quitártela al sentarte a la mesa? Ya dije en tiempos del confinamiento que era buen momento para ponerse en los zapatos de otro y entender muchas de sus razones. Si no lo hemos hecho, lamento que hayamos perdido una oportunidad de oro para comprobarlo. 

Hay muchos trabajos que merecen nuestra comprensión en estos tiempos: el hotel que ha estado cerrado y ahora abre con todas las precauciones y preocupaciones pero tú sólo piensas en que te haga una oferta para ir de vacaciones, o el pobre empleado de la agencia de viajes que ha descendido su facturación y tú le gritas tu reclamación como si él tuviera la culpa de la pandemia, el centro de belleza que ha tenido unos gastos añadidos en desechables pero te quejas por la subida de un euro... 

Y no sólo en este verano "especial", siempre creemos que lo nuestro vale más o menospreciamos el trabajo del otro. No me quiero ir por las ramas, quiero pensar en positivo y en la gente que sí ayuda a que la rueda de la solidaridad siga girando, que afortunadamente, no son pocos. A todos ellos, ¡feliz día!

spreadshirt


lunes, 2 de abril de 2018

Ayuda

A veces nos creemos que ayudar consiste en dar dinero para el Tercer Mundo o ir tú mismo a algún país desfavorecido y colaborar en proyectos humanitarios y todo eso está muy bien, pero lo cierto es que además de grandes donaciones se pueden hacer pequeñas cosas por el que está al lado.

Si lo piensas un poco, hay mil actos cotidianos que pueden servir de apoyo a alguien sin ir muy lejos, seguro que están más cerca de lo que crees. Puedes hacer algo de manera desinteresada por alguien y aliviarle de trabajo, ceder el asiento en el autobús a una persona mayor, ayudar a cruzar la calle a una persona ciega, echar un cable a un amigo con algún problema, arrimar el hombro, hacer un favor... Pensé en esto un día que me encontré con una vecina mayor que cargaba con una bolsa de fruta y se la llevé hasta casa. La mujer, agradecida, al llegar me dijo esa típica expresión de "que Dios te lo pague" y me fui sonriendo.

Porque sí, porque echar una mano es sencillo y la satisfacción es grande. El beneficio propio es mayor que el que haces. Ya hablé aquí de acciones de voluntariado, donación de ropa, dar juguetes en Navidad, o cualquiera de las iniciativas solidarias que existen hoy en día como carreras, conciertos, regalos...Creo en la recompensa, en recoger lo que siembras, en la frase que leí una vez de que "todo lo que diste de corazón y con sinceridad regresa a ti en mayor proporción". Y también pienso que hay que colaborar donde nos necesiten, que a veces estamos sordos y nos empeñamos en algo y nos requieren en otro sitio u otra causa que va a valorar más nuestro apoyo.

Cuando ocurrió el fatal accidente de tren en Santiago, me sorprendió cómo todos alabaron a los vecinos del pueblo de Angrois que fueron a socorrer a los heridos, les llevaron agua y mantas, les cogieron de la mano hasta que llegaron las ambulancias...¡Bravo! Pero mi pregunta es: ¿en qué mundo vivimos que esto nos asombra y lo remarcamos? ¿es que ocurre una tragedia en otra localidad y no harían lo mismo? ¿de verdad pasa algo así enfrente de tu casa y no tenderíamos la mano?

No quiero que esto suene aleccionador ni que sea un post demasiado moral, simplemente creo que un pequeño gesto está al alcance de cualquiera. A lo mejor sólo estamos hablando de sonreír, escuchar, dar las gracias, decir cuánto aprecias a alguien, pedir disculpas, hacer una llamada de teléfono... "A veces sentimos que lo que hacemos es tan sólo una gota en el mar...pero el mar sería menos si le faltara esa gota". (Teresa de Calcuta).