Mostrando entradas con la etiqueta infancia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta infancia. Mostrar todas las entradas

lunes, 22 de mayo de 2017

Lazos de amor


"Los primos son nuestros hermanos lejanos y los primeros amigos en nuestras vidas".

Este fin de semana ha sido el cumpleaños de dos personas muy especiales, siempre estarán unidas por la fecha aunque no tienen relación entre ellas, pero son dos fechas marcadas en rojo en mi calendario.

Dicen que el lazo de amor que une a los primos es realmente increíble y hasta raro porque tiene lazos de sangre como una familia, su conexión es tan fuerte y misteriosa como la de hermanos, y se crea una amistad tan grande como si se tratara de los mejores amigos. Cuando lo leí no pude estar más de acuerdo.

Todos tenemos ese primo con el que te une un vínculo extraordinario, uno que aparece en tus recuerdos de tu infancia una y otra vez, en las vacaciones, en todos los momentos especiales, en tus anécdotas, en las confidencias, en los juegos en el pueblo o en la playa, con el que has reído, te has pegado, has llorado y te has enfadado. Ese que aunque no forma parte de tu vida diaria, nunca está lejos de tus pensamientos. Una llamada y la conexión vuelve a hacer efecto.

Yo también la tengo y fue su cumpleaños el sábado.

"Un sobrino es el mejor regalo que te puede dar un hermano".

Dicen que entre tíos y sobrinos se establece una sintonía especial porque el amor no se somete a la presión ni la responsabilidad de críar a un niño, puedes ser su cómplice, su amigo, su confidente. Puedes abrazarle como los padres, guardar secretos como un hermano, compartir alegrías como un amigo y consentirle como los abuelos.

Yo tuve esa conexión, ese lazo mágico que me gustaría repetir. Yo soy esa tía pesada que hace cientos de fotos, que presume de niños, que se ríe con sus anécdotas infantiles y se los comería a besos.

Cuando no se tienen hermanos, es un cuñado/a el que te hace ese regalo de amor. Y cuando ese cuñado/a te nombra madrina, ése ya es el lazo que corona el regalo.

Yo tengo una ahijada y fue su cumpleaños el domingo. 

lunes, 29 de febrero de 2016

Recuerdos

Es curiosa la fuerza de los recuerdos. Me admira el poder de la mente para no acordarte de algunas cosas del mes pasado y que tengas grabado a fuego muchas cosas de la infancia. Y aunque esto se comprueba claramente con las personas mayores, yo misma me sorprendo a veces recordando pequeños detalles que se hacen grandes por lo que evocan. Un olor, una canción, una comida, una frase...es increíble cómo pueden transportarte a otra ciudad y a otras personas, muchos años atrás.

Me parece interesante que te vengan a la mente aquellas vacaciones, que recuerdes cada rincón de la casa de la abuela o una frase que solía decir un profesor, jugar en el parque, volver del colegio con tus vecinas, aquella excursión, el día que fuiste al parque de atracciones o al cine con tu tío, aprender a andar en bici, aquel regalo de Reyes... Que repitas de memoria los compañeros de clase, la canción de los dibujos animados, los nombres de los personajes de las serie, y que además sepas dónde lo veías, qué comías mientras tanto y con quién estabas. Algunos momentos son tan potentes que sabes que siempre permanecerán en tu memoria. Aunque esa gente ya no esté, siempre estarán en tu corazón.

Dicen que a partir de los 3 años y medio empezamos a ser conscientes de nuestros recuerdos, hay quien evoca hechos de antes y otros tienen la mente en blanco hasta los 8 años. Por eso me parece tan importante contribuir a la memoria de la siguiente generación, para que cuando ellos crezcan tengan buenos recuerdos como los tengo yo. Sobre todo si se tuvo una infancia feliz, claro, sino entiendo que no se quieran rememorar momentos tristes.

Muchas imágenes de la infancia las tenemos vivas gracias a nuestros familiares que nos repiten las anécdotas, pero luego hay otras historias que te vienen a la mente sin más. Mucha culpa tienen también las fotografías. Ver fotos es algo que a mí me encantaba hacer de niña y por eso me sigue gustando mucho hacer fotos y después ponerlas en álbumes: por todo lo que recuerdas al verlas, que parece que estés allí de nuevo. Son recuerdos grabados a fuego en tu corazón.







lunes, 15 de febrero de 2016

Las muñecas

Siempre fui una niña que jugó con muñecas, desde que tengo uso de razón recuerdo colocar en mi habitación a las Barriguitas, Barbies, Nancys y Nenucos y jugar a profesoras. Era bien pequeña cuando quitaba a mi tía una muñeca que le había traído su novio de París y era lo más parecido a una Barbie. Luego tuve unas cuantas, y también sus complementos, y mis vecinas pasaban a jugar con ellas. No recuerdo que ninguna de nosotras tuviéramos ninguna fijación por tener esa cintura de avispa, ni esos minipies siempre en tacones, ni esas medidas de pecho, ni ese pelo rubio, largo y liso. Pero aplaudo la decisión que ha tenido la empresa si es que esa imagen sí ha influido a otras niñas hasta causarles alguna enfermedad.

Aplaudo que la Barbie tenga ahora caderas, haya muñecas bajitas, morenas, incluso calcen zapato plano porque así soy yo -así somos todas- y la antigua Barbie debía modernizarse. Estoy de acuerdo con que esa imagen era falsa viendo la variedad de mujeres que hay, pero no he visto las mismas críticas con la nueva versión de las Barriguitas ni de la Nancy, con esos ojos grandes pintados que nada tienen que ver con la imagen inocente de mi infancia (en la foto mis dos Barriguitas). Ni con las Bratz o Monster High que tanto furor causaron entre las niñas que les apasionaban que tuvieran los labios pintados, ese pelo y esas minifaldas.

Y no hablo sólo de muñecas. Si te fijas en una estantería de juguetes infantiles, en la caja -siempre rosa- de la plancha de juguete, de la cocina y de la máquina de coser hay una foto de una niña jugando. Algunas veces se venden conjuntamente la lavadora, plancha y máquina de coser, todo en color rosa.

Creo entonces que será el turno ahora de normalizar al Ken, ya que mi marido no es alto, atlético ni marca abdominales. Porque puestos a criticar y a esterotipar, yo tenía la cocinita de la Barbie y el Ken iba al gimnasio conduciendo un Porche gris. No digo nada más.



domingo, 10 de enero de 2016

Feliz año

Este desbarajuste de fechas, cenas, familia, brindis y regalos me ha llevado a que estemos a día 10 y ni siquiera os haya podido felicitar el año. Muy mal. En mi defensa diré que, como estos primeros días de enero seguía vigente el post de la magia de los Reyes, me dije que podía esperar al siguiente fin de semana que volvía todo a la normalidad.

Yo oí ruidos en el salón, como cuando era niña, y no me quise levantar para que no se marcharan con mis regalos, que como siempre, han sido muchos. Mi abuela, a quien debo en parte mi nombre, nació el día de Reyes, por lo que se llama Baltasara. Cuando al levantarnos en su casa cada 6 de enero, el salón estaba repleto de paquetes, ella siempre decía que teníamos enchufe con Baltasar, por eso siempre ha sido mi Rey. Y vaya que si el enchufe continúa, ¡en mi casa había muchas sorpresas! No cambio este día por nada. En mi memoria siguen intactos muchos recuerdos de mi infancia, que me asaltaron cuando felicité a mi abuela por teléfono por su 92 cumpleaños. Lo que más me alegra, además de poder seguir felicitándola, es mantener esa ilusión de cría. No me olvido de agradecer a mi paje que siempre hace este día tan especial y a todos aquellos que continúan creando la magia de estos días.

Como cada fin de año, leí por las redes sociales muchos balances. A mí no me gusta mucho hacerlo, aunque este año ha sido diferente, raro, pero también bueno, por qué no. He tenido un poco de todo, bodas, muy buenos viajes, vacaciones, el fin de una etapa, emprender nuevos proyectos...En verano me dijeron que "muchas veces que las cosas no salgan como esperamos, es lo mejor que nos puede pasar". Y es verdad. Por eso, yo hace tiempo que no hago los buenos propósitos de año nuevo. Dejo de la vida me sorprenda, poque he comprobado que en un minuto todo vuela por los aires y te da la vuelta a tus planes.

Aunque también está bien poner nuestro granito de arena para acercarnos a aquello que queramos conseguir. Porque creo que la actitud es muy importante. Por eso, brindo no sólo por que tengáis un buen año, sino por que lo afrontéis con una sonrisa, que no dejéis de sonreir, de disfrutar, de vivir.