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sábado, 28 de noviembre de 2020

La mente

 "La mente no guarda datos, guarda recuerdos". 

Esta frase la dijeron el otro día en un curso que estoy realizando y pensé que no podía ser más cierta. ¡Cuántas veces he dicho yo que soy mala con los números! No me acuerdo de muchos datos de dinero, por ejemplo, de lo que me costó tal cosa, pero sí recuerdo dónde lo compré o con motivo de qué ocasión. Bromeo con que no sé a cuántos años tengo la hipoteca, pero sí lo que pasó cuando la firmé, el momento, el lugar y el calor que hacía en esa sala a pesar de ser diciembre.

Ese es el poder de los recuerdos, ¿no? Es curioso cómo puedes ver en tu mente tal día concreto, incluso la ropa que llevabas, lo que te dijeron, frases exactas, lo que leías, lo que olías, con quién estabas, y sin embargo, olvidar una cifra que puede variar tanto su valor. 

Una canción te transporta a un lugar, a una persona, a un momento. Incluso un olor, hay aromas que también son recuerdos. Y como llegan a tu mente en el momento más preciso. Es la memoria episódica la que hace que nos acordemos de las emociones que sentíamos con esos recuerdos. Eso pasa un poco con las fotos, que eres capaz de acordarte de lo que sentías. Pero para tener esas evocaciones hay que sentir los momentos, vivirlos, disfrutar cada instante. Dicen que los recuerdos que llegan con emoción son perdurables.  

domingo, 21 de julio de 2019

Fotos

¿Te acuerdas cuando con un solo carrete de 24 fotos tenías para todo el verano? ¿Y para todo un viaje? Sí, lo recuerdo. Y también la cara de decepción cuando al revelarlas veías que esos ojos cerrados te estropeaban la foto perfecta, o aquella persona que justo pasó y tapa media Torre Eiffel. Recuerdo también a mi padre tardar un montón en sacar el encuadre adecuado y en apartar cosas de la mesa para llevarnos las menos sorpresas posibles en el momento del revelado.

Así que estoy un poco cansada de todos esos consejos pre-vacaciones que hace la gente de que para desconectar hay que olvidarse del móvil en verano. Está bien relajarse, descansar y leer, conectar con la familia y con la naturaleza, incluso con uno mismo, pero esto no significa dejar el teléfono en un cajón hasta la vuelta porque, por lo menos en mi caso, significaría no hacer fotos de esos viajes que luego me gusta volver a mirar y sonreír. Porque no sé tú, pero yo cuando muevo arriba y abajo la pantalla de mi teléfono y me salen todas esas imágenes, esbozo una sonrisa. Ya hablé aquí del poder de los recuerdos de las fotos.

Y después hago álbumes de cada viaje que me encanta maquetar, poner bonitos y recordar. Por eso soy muy pesada haciendo fotos con el móvil porque también hago un álbum cotidiano cada año que se llama “project life” de scrapbooking -puedes buscarme en instagram-. La gente lo suele hacer a la semana con fotos que rescatas de las miles que hacemos con el móvil. Yo no soy tan estricta y no lo llevo al día, pero cuando lo hago con retraso me parece una terapia brutal de recuerdos, repasar las fotos, ordenarlas, escribir lo que pasó ese día, tanto que incluso llamo a la gente con la que compartí ese momento, concierto, cumpleaños, comida...

Así que una vez más, voy a ir contracorriente, y aunque todo el mundo dé el consejo contrario yo diría: captura los momentos del verano, esos detalles que tiene la vida diaria que en vacaciones parece que son más.


miércoles, 5 de septiembre de 2018

40 (2ª parte)

Dicen que la mejor red social es una buena mesa rodeada de tu gente de toda la vida.. Mira que yo soy de redes sociales, personal y profesionalmente, pero esta frase cobró vida en mi fiesta de 40 cumpleaños. Allí, alrededor de una mesa decorada por una amiga, con comida elaborada por otra, bajo unos globos y banderines, junto a un photocall hecho a mano y un póster gigante con fotos, estaba mi gente esperándome. Reunida por y para mí.

Hace ya más de una semana que dirigía mis pasos hacia mi propia fiesta de cumpleaños. Andaba sola hacia allí, entre nerviosa y emocionada, pero con la seguridad de que todo me iba a gustar mucho. No sabía cuánto.

Con el respaldo del trabajo que hay detrás de un comité de organización del que me fiaba ciegamente, no era una fiesta sorpresa, pero sí hubo hueco para muchas. Saber que cada globo que han hinchado, cada gominola de una mesa dulce preciosa, la tarta artesanal, el álbum de fotos de scrapbooking, la decoración, un photocall con círculos troquelados uno a uno, cada regalo, mi bebida favorita, una presentación de fotos antiguas y muchos vídeos de gente querida y admirada felicitándome...todo pensando en mí...abruma y emociona al mismo tiempo.

Reconozco que he tardado en escribir este post porque sufría una fuerte resaca emocional. Al día siguiente, limpiando el local de la celebración, se me agolpaban los recuerdos y las emociones. Y después, durante varios días, repasaba una y otra vez un sinfín de fotos y vídeos que ya tengo grabados en mi memoria.

Leí que los buenos momentos se comparten con buenas personas y eso es lo que había en mi fiesta, allí estaban reunidas muchas buenas personas, buenos amigos y familiares, y sentí a borbotones el cariño de todos.

Gracias quizás es la palabra que más me sale de la boca y que no me cansaría de repetir. Gracias por la fiesta, por crear juntos un día para el recuerdo, por demostrarme tanto afecto, por las risas, por los bailes, por las fotos, por las charlas, por mezclaros, por el buen ambiente, por los guiños blanquivioletas... Gracias por ser mis amigos. Por estar allí y por haber estado en tantas otras ocasiones antes. Gracias por los recuerdos. Y acabo como decía Lina Morgan ¡gracias por venir!


martes, 7 de febrero de 2017

Internet seguro

No sabía que hoy era el día de la seguridad en internet y me pareció un buen tema. No quiero debatir de nuevo sobre el asunto de las imágenes personales (sobre todo de menores) en nuestras redes sociales, sino de los consejos que suele dar la policía y las charlas que imparte en los colegios, porque me parecen iniciativas muy interesantes.

Nos centramos muchas veces en el tema de las fotos en Facebook sin darnos cuenta de que Whatsapp también es una red social. Quizás tenemos cien amigos en la primera...pero ¿cuánta gente tiene el número móvil? ¡Si lo tiene hasta el señor del gas! Lo damos como forma de contacto en cualquier institución, en el curriculum, en el trabajo... No nos damos cuenta que la seguridad en internet implica también un antivirus, las contraseñas, conectarse a wifi públicas seguras, hacer compras seguras, tapar la webcam...y otras muchas recomendaciones que implican utilizar el sentido común.

Es difícil en la sociedad actual seguir algunos de los consejos, como que los niños no tengan móvil antes de los 12 años y no usen Whatsapp hasta los 16, como dice en sus términos y condiciones de uso -las redes sociales exigen tener 14 años para abrirse un perfil-. Hoy decían que el 30% de los menores de 10 años está en Internet y el 79% de los que tienen 13 años. El regalo estrella de los niños en la Primera Comunión es un teléfono y lo quieren para conectarse con sus amigos por las redes sociales, mandarse fotos y chatear. Hay que pensar que no dejaríamos solo a un niño de 14 años sin carnet de conducir en un coche, pero sí los dejamos con terminales de última generación sin tener ni idea de manejarlos.

Hablamos de que son "nativos digitales" y no es verdad, saben utilizar los aparatos pero no saben las consecuencias. Desde bien pequeños acercan sus deditos a la pantalla táctil porque no han conocido otra cosa, pero no conocen lo que hay detrás. Se hacen fotos en momentos íntimos, semidesnudosn en el baño o en la playa sin pensar en pederastas ni ciberbullying. Porque en esas charlas de la policía insisten en que los insultos, amenazas y vejaciones no son un conflicto escolar, son un delito. Tenemos ejemplos claros y recientes en los tuits que investigaron sobre la muerte de Víctor Barrio y Bimba Bosé.

Creo que que el problema es el uso que hacen del movil, cuánto se conectan (ya se habla de adicción en menores), cómo y dónde. Los mayores deben poner unas normas y controlar ese uso, las fotos, los mensajes y saber qué personas tienen agregadas, porque los adolescentes no sólo aceptan solicitudes de amistad de sus conocidos. Decía la policía que cuántos teníamos Facebook y veíamos el perfil de nuestros hijos, y les contestaba que eso ya no vale, que ahora los chicos están en Instagram, Snapchat y Ask.fm (en el que responden a preguntas que se reciben anónimamente) y siguen a los youtubers jóvenes como si fueran gurús.

Cada más vez son más pequeños, cada vez hay más redes sociales. Esto va rapídisimo, tan rápido que deja obsoleto el debate de subir una foto, estamos en otros temas para mí más preocupantes como acoso, insultos, sexting, adicción, depresión.. que han sembrado una alarma social que destierra la oportunidad y las ventajas que también tiene el uso de internet y las redes sociales. 



lunes, 29 de agosto de 2016

Postureo

Sé que en verano somos muy pesados con las fotos -o por lo menos, yo-. "Postureo" dicen ahora que se llama. He encontrado hasta la definición: "es un neologismo acuñado recientemente y usado especialmente en el contexto de la redes sociales y las nuevas tecnologías, para expresar formas de comportamiento y de pose, más por imagen o por las apariencias que por una verdadera motivación".

Incluso ya existe derivaciones como "piestureo" por la cantidad de pies en la playa que inundan las redes sociales. O postureo gastronómico: "instagramea" tus platos, ensaladas coloridas, desayunos preciosos, batidos 'smoothies' por doquier. Uno de cada tres comensales hacen fotos de su comida y la comparten.

Despectivamente dicen que es el afán de exhibicionismo, de mostrar a los demás lo feliz que eres aunque no lo seas. No es mi caso, no finjo una foto para tener más seguidores porque no soy una famosa ni pretendo estar siempre guapa. Cada foto que subo es real, es mía, estoy en la playa, me tomo un mojito, ¡hasta mi perro posa! De lo único que se me puede acusar es de ser una pesada con el móvil en la mano fotografiando todo o aburrir a mis seguidores con demasiadas publicaciones. En eso tienen razón.

A mí me gusta ver lo que publican los demás en playas paradisiacas o atardeceres preciosos simplemente porque hay cosas que son bonitas, dignas de fotografiar...y también de compartir. Y el que lo esté viendo en ese momento o viviéndolo, que lo disfrute, lo mire bien y lo retenga en la retina y en sus recuerdos. Mirar al mar relaja, un atardecer, un paisaje desde lo alto de la montaña o la luna llena en una noche de verano, será postureo pero a mí me gusta ver esas fotos preciosas.

lunes, 29 de febrero de 2016

Recuerdos

Es curiosa la fuerza de los recuerdos. Me admira el poder de la mente para no acordarte de algunas cosas del mes pasado y que tengas grabado a fuego muchas cosas de la infancia. Y aunque esto se comprueba claramente con las personas mayores, yo misma me sorprendo a veces recordando pequeños detalles que se hacen grandes por lo que evocan. Un olor, una canción, una comida, una frase...es increíble cómo pueden transportarte a otra ciudad y a otras personas, muchos años atrás.

Me parece interesante que te vengan a la mente aquellas vacaciones, que recuerdes cada rincón de la casa de la abuela o una frase que solía decir un profesor, jugar en el parque, volver del colegio con tus vecinas, aquella excursión, el día que fuiste al parque de atracciones o al cine con tu tío, aprender a andar en bici, aquel regalo de Reyes... Que repitas de memoria los compañeros de clase, la canción de los dibujos animados, los nombres de los personajes de las serie, y que además sepas dónde lo veías, qué comías mientras tanto y con quién estabas. Algunos momentos son tan potentes que sabes que siempre permanecerán en tu memoria. Aunque esa gente ya no esté, siempre estarán en tu corazón.

Dicen que a partir de los 3 años y medio empezamos a ser conscientes de nuestros recuerdos, hay quien evoca hechos de antes y otros tienen la mente en blanco hasta los 8 años. Por eso me parece tan importante contribuir a la memoria de la siguiente generación, para que cuando ellos crezcan tengan buenos recuerdos como los tengo yo. Sobre todo si se tuvo una infancia feliz, claro, sino entiendo que no se quieran rememorar momentos tristes.

Muchas imágenes de la infancia las tenemos vivas gracias a nuestros familiares que nos repiten las anécdotas, pero luego hay otras historias que te vienen a la mente sin más. Mucha culpa tienen también las fotografías. Ver fotos es algo que a mí me encantaba hacer de niña y por eso me sigue gustando mucho hacer fotos y después ponerlas en álbumes: por todo lo que recuerdas al verlas, que parece que estés allí de nuevo. Son recuerdos grabados a fuego en tu corazón.







lunes, 1 de febrero de 2016

Sin calcetines

Hoy toca post de moda, más bien de las cosas que se han puesto de moda pero yo no comparto. Veo a muchas bloggers de moda posar para sus fotos en vaqueros y zapatos de tacón sin calcetines o pantalones tobilleros y playeros, incluso faldas sin medias. No sé si los harán para la foto y luego se enfundarán un buen abrigo y unas botas o en su ciudad tienen un clima suave y caluroso en esta época del año. Pero en Valladolid hace frío, aunque este invierno está siendo menos que de costumbre, no se me ocurre salir a la calle en piernas, ni en mangas de camisas ni calzarme unas bailarinas de las que tengo en mi parte del armario para el verano.

Por muy de moda que esté no lo entiendo, no seré yo -con lo friolera que soy- la que pase frío por lucir los tobillos en invierno porque no le veo sentido. ¡Con lo que me gustan a mí las botas! Claro que serán las que luego en verano vayan con botas en vez de en sandalias. El mundo al revés... Digo lo del calzado porque me llama mucho la atención, pero ocurre lo mismo cuando las veo con unas blusitas finitas que no me las pongo yo ni para una oficina o con una cazadora vaquera o de cuero que te deja al aire los riñones.

Y ya otro cantar son las medias. Mi apuesta son las medias tupidas cuando me pongo falda porque presiento que voy a poder soportar el frío, por eso no entra en mi cabeza salir a la calle con 3 grados sin medias. Dicen que para presumir hay que sufrir y será que las famosas no sufren poque se bajan de un coche, posan cinco minutos en un photocall y entran a una gala donde tendrán la calefacción a tope. Pero el resto de los mortales vamos a la compra, a trabajar y a tomar algo por la noche y hace frío.

No sé si compensa estar con esa cara desencajada sólo por lucir piernas -que por otra parte están blancas, y si me apuras con carne de gallina-. Porque, por lo menos yo, cuando estoy pasando frío me pongo de mala leche...digamos que se me congela la sonrisa.