Para quienes tenemos animales y nos gusta viajar, el hecho de ir con ellos de vacaciones cierra un círculo perfecto. Casi perfecto, si tenemos en cuenta los pocos medios de transporte donde pueden viajar o que algunos hoteles y bares no tienen permitida la entrada.
La primera vez que hicimos un viaje fue con nuestra anterior perrita, cuando descubrimos lo que le gustaba ir en coche. Iba tan feliz en el maletero, mirando por la ventana de atrás. Fuimos a Asturias, había reservado un hotel que admitía perros pero cuando llegamos allí, nos cambiaron a otro que acababan de abrir nuevo. No una casa rural, ni un apartamento, una habitación de hotel nueva. Digo esto porque en viajes posteriores, curiosamente, he tenido más problemas en otros tipos de alojamientos más que en hoteles de tres y cuatro estrellas. Yuma, como ahora Tango, se porta fenomenal en los viajes. Sale a ver la ciudad con nosotros, pateamos, buscamos un sitio con terraza para comer, nos intercambiamos al perro para entrar a ver las iglesias y vuelve a la habitación igual de cansado que nosotros. E igual de feliz. Para mí es un placer estar con él todo el tiempo y compartir un fin de semana de ocio y turismo.
Después de ese viaje, hemos visitado juntos muchos más. Obviamente hay sitios donde no puede entrar o donde no se nos ocurre llevarlo, pero incluso en algunas tiendas en algunas ciudades me han dicho que pasara con él. Por supuesto, agradezco también a todos aquellos familiares de fuera que también han admitido a mis perros cuando he ido a visitarlos a casa.
Una vez leí un cartel que se admitían perros en el hotel porque ellos nunca llegaban borrachos, ni habían tenido broncas ni juergas, ni habían robado toallas como hacen otros huéspedes. Lo mismo ocurre en las playas. En la mayoría de ellas no están admitidos los animales, ni siquiera
pueden correr por la arena por la mañana cuando no hay gente. Es una suerte que muy cerca de donde veraneo haya una playa can donde pueda juntar dos placeres: estar con mi perro y tomar el sol en la playa. Y cumpliendo unas normas básicas de comportamiento y limpieza, se portan mejor que muchos humanos.
Por el tamaño de ambos perros no puedo viajar con ellos en autobús ni en tren - Sandra Barneda comenzó una campaña recogiendo firmas para pedírselo a Renfe- , por lo que el coche es el único medio de transporte que hemos utilizado, a pesar de que a Tango le da miedo. Dice mi veterinaria que quizás en su día lo abandonaron en el campo en coche y ahora le genera estrés. Aunque con todos los sitios donde lo he llevado ya, y lo bien que lo pasa cuando llegamos a destino, debería haber aprendido que no lo voy a dejar, que me encanta que venga con nosotros y que vayamos de vacaciones. Juntos. ¡Feliz San Antón!
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domingo, 17 de enero de 2016
De viaje con mi perro
lunes, 7 de diciembre de 2015
Maleta
La maleta se llena de "por si acasos". Siempre, da igual que sea verano que invierno, que vayas de viaje de trabajo o de ocio. Por si llueve, por si hace frío, por si el hotel tiene piscina, por si hay una cena más arreglada...La maleta es eso que llenas de ilusión antes de irte y que cuando vuelves te da pereza deshacer porque la lavadora con la ropa sucia te devuelve a la cruda realidad: has vuelto.
Hay gente muy ordenada haciendo maletas, que lo apunta todo, que la prepara días antes, en cambio otros improvisan, otros apenas necesitan media hora, otros llenan la cama de ropa antes de meterla en la maleta...Hay maletas de vacaciones, que llenas con ganas de descansar, otras son viajes de negocios, con ropa más elegante de trabajo, otras maletas llevan vestidos de boda y tacones, otras sólo bikinis para tirarse en la playa, maletas de mano, maletas para cruzar el océano... Todas ellas siempre llevarán más de lo que te pondrás, incluso a veces más de lo que cabe. No será la primera vez que ves a alguien tirado en el suelo del aeropuerto jugando al tetris con la maleta.
En casa he visto mucho hacer maletas -por trabajo y por vacaciones-, me sé los consejos de memoria y también he leído varios trucos y, aunque algunos los pongo en práctica y otros ya los sabía, el "por si acaso" y la ropa que vuelve intacta no falla nunca. Depende del destino, del clima y de la duración, pero ahí van unos consejos: lo que pesa más se pone abajo junto con el neceser, también abajo para que si se sale algún líquido no manche toda la ropa, aprovechar lo huecos de los zapatos (que siempre irán en bolsas independientes para no ensuciar) para meter otras cosas y que vaya quedando compacta, ropa enrollada que ocupa menos, blusas y vestidos lo último para que no se arrugue, los cinturones estirados al borde de la maleta, colores neutros que combinan con todo, ropa cómoda y versátil y llevar puesto lo que ocupe más.
Los accesorios también es otra cosa que metes por si acaso y muchas veces no te pones, bolsos, collares, pulseras, bufandas...luego vamos con lo mismo todos los días. Yo ya tengo adjudicados bolsos de viajes, que como digo yo, conocen mundo. ¿Qué decís de lo que ocupan los zapatos? ¿y las botas? Por eso siempre llevo sólo un par de repuesto, que suele ser zapato bajo o calzado deportivo. No entiendo la gente que va a patear una ciudad con tacones.
Un conjunto básico y ropa interior en la bolsa de mano si facturas no vayas a tener la mala suerte de que te lo pierdan. Un fular que siempre te saca de un aprieto si tienes frío en el avión o tren. A todo esto, hay que dejar hueco por si vuelves con algo de más... ¡ay esos caprichitos! No olvidar una bolsa vacía para la ropa sucia, el cargador del móvil y la cámara de fotos.
Y lo más importante, llenarla con ganas de hacer turismo, de desconectar y de disfrutar. ¡Os dejo que yo estoy llenando la maleta de ilusión!
Hay gente muy ordenada haciendo maletas, que lo apunta todo, que la prepara días antes, en cambio otros improvisan, otros apenas necesitan media hora, otros llenan la cama de ropa antes de meterla en la maleta...Hay maletas de vacaciones, que llenas con ganas de descansar, otras son viajes de negocios, con ropa más elegante de trabajo, otras maletas llevan vestidos de boda y tacones, otras sólo bikinis para tirarse en la playa, maletas de mano, maletas para cruzar el océano... Todas ellas siempre llevarán más de lo que te pondrás, incluso a veces más de lo que cabe. No será la primera vez que ves a alguien tirado en el suelo del aeropuerto jugando al tetris con la maleta.
En casa he visto mucho hacer maletas -por trabajo y por vacaciones-, me sé los consejos de memoria y también he leído varios trucos y, aunque algunos los pongo en práctica y otros ya los sabía, el "por si acaso" y la ropa que vuelve intacta no falla nunca. Depende del destino, del clima y de la duración, pero ahí van unos consejos: lo que pesa más se pone abajo junto con el neceser, también abajo para que si se sale algún líquido no manche toda la ropa, aprovechar lo huecos de los zapatos (que siempre irán en bolsas independientes para no ensuciar) para meter otras cosas y que vaya quedando compacta, ropa enrollada que ocupa menos, blusas y vestidos lo último para que no se arrugue, los cinturones estirados al borde de la maleta, colores neutros que combinan con todo, ropa cómoda y versátil y llevar puesto lo que ocupe más.
Los accesorios también es otra cosa que metes por si acaso y muchas veces no te pones, bolsos, collares, pulseras, bufandas...luego vamos con lo mismo todos los días. Yo ya tengo adjudicados bolsos de viajes, que como digo yo, conocen mundo. ¿Qué decís de lo que ocupan los zapatos? ¿y las botas? Por eso siempre llevo sólo un par de repuesto, que suele ser zapato bajo o calzado deportivo. No entiendo la gente que va a patear una ciudad con tacones.
Un conjunto básico y ropa interior en la bolsa de mano si facturas no vayas a tener la mala suerte de que te lo pierdan. Un fular que siempre te saca de un aprieto si tienes frío en el avión o tren. A todo esto, hay que dejar hueco por si vuelves con algo de más... ¡ay esos caprichitos! No olvidar una bolsa vacía para la ropa sucia, el cargador del móvil y la cámara de fotos.
Y lo más importante, llenarla con ganas de hacer turismo, de desconectar y de disfrutar. ¡Os dejo que yo estoy llenando la maleta de ilusión!
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