Mostrando entradas con la etiqueta clases. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta clases. Mostrar todas las entradas

jueves, 22 de junio de 2017

Mis clases 2

Porque no todo en la vida es de color de rosa, porque hay muchos matices entre el blanco y el negro, y porque siempre hay una cara B, hasta en lo que más nos gusta, he pensado hacer una continuación del post anterior contando también lo malo. Porque en la valoración final del curso no he podido dar un 10 a mis clases de pilates por "causas ajenas".

Principalmente por una sola causa: la música excesivamente alta de la clase que se impartía al lado. Llámalo altísima, atronadora, retumbante, aturdidora, ensordecedora y todos los sinónimos que quieras hasta parecer que teníamos a Ricky Martín bailando dentro. Hasta el punto de no oír a nuestro profesor, que da la clase sin música porque explica mucho cada ejercicio, hasta que él se desconcentraba y nosotras más porque estábamos canturreando "Traicionera".

Ahí fue cuando como compañeros, el profesor se acercó a pedirle que bajara un poco la música. Como no veíamos mejoría, fue una alumna de nuestra clase la que habló con la otra monitora. Y cuál sería nuestra sorpresa cuando no sólo no bajó el volumen sino que lo subió. Entonces comenzó un pulso que nos llevó a presentar escritos colectivos de quejas al Ayuntamiento y a que tuviera que personarse el propio concejal en el pabellón a comprobar el volumen. Primera batalla ganada.

Mientras seguía el conflicto, los meses pasaban, reuniones, descontento, cada vez menos alumnos en nuestra clase porque había días que era un suplicio el dolor de cabeza, y a todo esto se añadía no entender cómo alguien podía ser tan prepotente y tan mal compañero.

El curso lo hemos acabado con la sala insonorizada y casi sin oír su música. Segundo asalto. Pero por supuesto, con varios daños colaterales que no voy a enumerar. ¿Pulso ganado entonces?. Sólo espero que entre las consecuencias futuras no esté que mis compañeros se desapunten de la clase y mucho menos que nuestro profesor no siga porque esté cansado de tanta cruzada. Eso significará que la guerra se ha perdido completamente.

martes, 4 de octubre de 2016

Octubre

Octubre empieza con el cumpleaños de mis padres -sí, de los dos, esos caprichos que tiene el destino para juntar a las personas- y termina con Halloween, víspera del puente de Todos los Santos. Es decir, que empieza y acaba bien. Comienza con una fiesta, regalos, celebración doble... y este año octubre terminará para mí con un viaje especial y un concierto muy esperado. Es decir, que también espero acabarlo bien.

Aunque cuando era pequeña el 1 de octubre era el día que empezábamos el colegio por la tarde y volvíamos a vestirnos de uniforme. Es decir, la pura vuelta al cole. Septiembre, por mucho que se defina como de regreso, en Valladolid se pasa entre fiestas y ferias y medio adaptación.

Es octubre el que viene a recolocar nuestra rutina. Octubre trae las actividades extraescolares de los pequeños y no tan niños, los horarios, retomar las buenas costumbres, las clases particulares y así sin darte cuenta, el otoño se instala definitivamente en nuestro hogar.

Las hojas caídas teñirán de naranja octubre. Las tardes otoñales darán paso a noviembre y sin darnos cuenta estaremos llegando al último mes del año. Así que es buen momento para empezar un nuevo final. Dicen que todo termina para empezar de nuevo. Como esos papeles en blanco de los cuadernos por estrenar, donde comenzar a escribir el nuevo curso.