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martes, 3 de marzo de 2020

Comer sano

Confieso que no sé muy bien cómo enfocar este tema de alimentación que quería tratar en mi blog, así que voy a plantearlo en plan debate si queréis dejarme algún comentario. Quería hablar desde mi propia experiencia de que comer sano me parece más caro, pero cuando brujuleas por internet te dan todos los argumentos para demostrarte que no.

Yo sólo sé la de veces que voy a la frutería y lo que gasto en cada ocasión. Y es una pena cuando luego ves a los agricultores manifestándose por la miseria que les han pagado a ellos.¿Dónde se ha quedado mi dinero?

Verdaderamente creo que algo hacemos mal. Por un lado la comida saludable parece una moda, cuando no debería ser así, volver a la dieta mediterránea, intentar cumplir las cinco piezas de fruta al día (mira que es difícil, a mí no me da la vida para tanta recomendación sana)... y por otro lado, las ofertas de las cadenas de comida basura tiran los precios por lo suelos. Casi te empujan a caer en la tentación. Y con la salud no se juega.

Lo peor de todo es que debería ser un hábito común y no una foto en instagram, un estilo de vida como se suele decir, pero no todo el mundo tiene la misma cartera ni el mismo conocimiento -y paciencia- para leer los etiquetados. Y si se trata de volver al origen, a comer lo que se cosecha, los productos frescos que no vienen envasado, creo que sería justo que el agricultor se llevase la mejor porción del pastel.

Y tú, ¿crees que comer sano es más caro? ¿Cuánto pagas por tu cesta de la compra? Me encantará saber tu opinión.


martes, 23 de enero de 2018

Viaje de cuento

Disculpad por la tardanza en continuar con mi cuento de Navidad como tenía pensado, pero como esto no es un blog de viajes al uso, sino uno más personal, se han colado un par de post antes de explicar dónde estuvimos en el puente de diciembre: Alsacia. Aunque nosotros volamos a Frankfurt, es esa zona en el nordeste de Francia, en la orilla izquierda del río Rin que limita con Alemania y Suiza, cuya capital y ciudad más grande es Estrasburgo.

No quiero escribir aquí mis recomendaciones como hacen en esos portales que leí antes de irnos, porque muchos están patrocinados y porque considero que hay mil formas de viajar, cada uno tiene sus preferencias y prioridades y es difícil coincidir. Aún así, sí quiero recomendar este viaje, uno de los más bonitos que he hecho. También es verdad que todo nos salió bien y esa suerte influye mucho en los recuerdos que te quedan. Pero creo que los sitios que hemos visitado eran muy bonitos, objetivamente, y si además te gusta la Navidad, este es uno de los destinos "imprescindibles".

Como dije de Viena, son ciudades bonitas en cualquier época del año, pero en Adviento tienen un plus mágico para los que nos gustan estas fechas. Si no es así, abstente de ir porque puedes acabar saturado de luces y empachado de olor a canela. Pero si viajas en diciembre, tienes un montón de mercadillos de Navidad donde volverte loca. No obstante, Estrasburgo se considera la capitale de Noël y es cierto ese derroche de luces y adornos en cada rincón.

De Frankfurt diré que tiene un aeropuerto enorme, del que tardamos hora y media en salir desde que aterrizamos, encontramos dónde estaban las empresas de alquiler de coches, coger el nuestro e irnos. Id con tiempo para no agobiarse sería mi mayor recomendación. Es una ciudad muy europea, financiera, que también tiene su mercado de Navidad, pero nada que ver con el encanto de las otras paradas que hicimos después. Nota mental 1: Eso me pasó también cuando visité Estocolmo, Oslo, los fiordos noruegos y Copenhague. Me pareció que esta última no tenía el encanto de los sitios anteriores. Nota mental 2: Quizás también esto es lo que le pasa a la gente que tras visitar Viena, Praga y Budapest creen que ésta pierde en comparación.

Como digo, alquilamos un coche con el que estuvimos encantados y así pudimos movernos con tranquilidad y libertad de horarios y visitar más pueblos de los que teníamos pensados. Y así, tras pasar un día en Frankfurt, fuimos a Estrasburgo, donde ya empezamos a meternos de lleno en el ambiente navideño. Me gustó mucho -no obstante su centro histórico está declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1988- sobre todo su catedral y la calles de alrededor como la Carré d'Or, sus puentes Ponts Couverts y sus casitas de madera blancas y el distrito conocido como la Petite-France.

Después, nuestra parada era Colmar, uno de los destinos más famosos para visitar en Navidad. Leí que fue donde se inspiraron para la película de la Bella y La Bestia, una de mis preferidas de Disney, y ahora entiendo por qué. Como os decía en el post anterior, es todo tan de cuento... sobre todo la zona de la Petit Venice. Pero aunque se dice que es la más alsaciana, el resto de pueblos alrededor, todos muy cercanos y que conforman la ruta de los vinos de Alsacia, son si cabe más bonitos. Eguisheim, Kayserberg, Riquewihr y Ribeauvillé fueron nuestras paradas, todos ellos inscritos en una lista de los pueblos más bonitos de Francia. Filas de casas de colores a lo largo de calles empedradas, tiendas pintorescas, puentes de piedra, carreteras con adoquines, campanarios y castillos, ruinas y casas nobles, canales bucólicos, murallas medievales y torres defensivas que le dan ese halo de encanto. Y color, muchas casitas de colores que hacían que quisiera fotografiarme en cada rincón. Nos dejamos alguno más en el tintero, pero todos ellos eran pueblos de postal que cada viajero recomendará uno u otro, pero todos perfectos para un cuento.

Como cuestiones prácticas: son lugares muy turísticos por lo que a algunas horas había mucha gente y si además es el puente de diciembre, eso es sinónimo de muchos españoles. Todos fueron muy amables, se nota que están acostumbrados al turismo y a hablar inglés, incluso chapurrean español. Olvídate de la dieta y no te pierdas un crêpe, las típicas salchichas, la tarté flambeé, los bretzel y toma un chocolate caliente -a nosotros no nos gusta el vino Glühwein- comprando las tazas monísimas de los mercadillos. Lleva el móvil con batería a tope y con suficiente espacio para las mil fotos que vas a querer hacer. Pasea tranquilamente por sus calles y espera a que se haga de noche y enciendan las luces, será como iluminar la magia.

Advertir que es caro, pero no tanto como pensábamos, o quizás es que para mí merece la pena. También es cierto que, como he dicho al principio, cada uno tiene una forma de viajar y nosotros compramos los billetes de avión con mucha antelación y en aerolíneas de bajo coste; encontramos unos hoteles prácticos, sencillos y económicos y nos quedamos también en dos apartamentos pequeños pero céntricos de Airbnb; solemos comer algo rápido en los mercadillos y no sentarnos en restaurantes lujosos a degustar comidas caras de mesa y mantel elegante. A cambio, siempre compro algún adornos para casa, para que cuando los mire pueda transportarme de nuevo a mi cuento de Navidad.


martes, 29 de noviembre de 2016

Solidaridad

Toneladas de solidaridad es lo que encuentras en la Gran Recogida que el Banco de Alimentos ha realizado ese fin de semana en toda España. Todo el mundo ha pasado malas rachas, más agudizadas desde que llegó la crisis económica a instalarse en nuestras vidas, todos tenemos algún familiar o amigo en el paro, pero no tener para comprar comida debe ser lo peor. Por eso creo que la gente es solidaria con esta causa, porque piensa que puede pasar en cualquier momento, a cualquiera, y tener que tragar la vergüenza e ir a pedir comida con la que alimentar a tu familia.

Cuando vi la película "Techo y comida" me llamó la atención la madre soltera, buscando trabajo, siendo ayudada por una vecina, y poniéndole un bocadillo a su hijo mientras dice que ella no tiene hambre. Cuando consiguen una ayuda y compra hamburguesas y las saborean los dos como si fuera un manjar. Cuando entra en el supermercado, abre un bote de gel y lo huele embelesada  o cuando le quita a su amiga unos bastoncillos de las orejas...Ella puede esa vecina de al lado y no saberlo.
Hace dos años que colaboro con esta entidad como voluntaria en las recogidas de alimentos. Es muy gratificante, sobre todo cuando ves todos los kilos de comida juntos y piensas en las personas que lo van a necesitar -17.000 en Valladolid-. Es bonito cuando ves a un padre decirle a sus hijos que depositen el paquete de cereales para otros niños que no tienen qué comer. También cuando se te acerca una señora mayor con un litro de leche y te asegura que ya donó más por la mañana en otro supermercado. Cuando llega una pareja joven y trae un carro entero de productos, cuando sale alguien despistado y te ve, y vuelve a entrar a coger algo porque se le había olvidado, cuando un señor te da 10 euros y te dice que entres tú a comprar lo que más se necesite...Incluso se aprende del que sale sin darte nada y te mira despectivamente....

Me niego a pensar que esos 22 toneladas que se han recogido - la misma cifra que el año pasado, aunque alimentos de más calidad- es porque hemos tocado techo. Me niego a creer que el viernes fuera peor la recogida porque competíamos con el Black Friday. ¡Esos alimentos sólo durarán un par de meses! Me gustaría pensar positivamente y resaltar que ha habido muchos más voluntarios este año y poner un hilo de esperanza en estas fechas que se acercan y creer que el año que viene nadie saldrá del supermercado sin haber donado antes un paquete de macarrones.


domingo, 10 de abril de 2016

Celebraciones

Perdón a quien me lea que esta semana no he aparecido, he estado recuperándome de unos días muy ajetreados pero geniales. El fin de semana pasado tuve un completo de celebraciones, con cena, cumpleaños y bautizo incluido. Celebrando la vida, un año más y una bebé más ... porque si algo nos gusta es celebrar. El otro día me lo confirmó un artículo que leí: el 95% de los españoles ha celebrado algo (lo que quieras) en el último año. El 71% declara que le gusta mucho o bastante, de lo que se deduce asombrosamente que al 29% restante no.

Esto es raro porque es la excusa perfecta para reunirte con tu gente y a veces los mejores planes surgen sin planearlos. En mi familia y amigos somos muy de celebrar, de disfrutar las cenas, los cumpleaños, hacemos una reunión familiar por menos de nada, algunas pequeñas y otras de esas que marcas meses antes en el calendario. En el artículo me veía perfectamente reflejada porque decía que los motivos favoritos para celebrar son los cumpleaños, las reuniones familiares y las quedadas con amigos. Pero tiene que haber muchas más porque cada español celebra una media de 37 acontecimientos al año, que es más de tres al mes, vamos, prácticamente cada fin de semana...


Y lo que decía el artículo ya lo dije yo en el post de las excusas gastronómicas que lo que no puede faltar en una buena celebración es la comida. Pero con unos datos estadísticos cuanto menos sorprendentes: la gastronomía (25%) y la bebida (16%) lideran el ranking muy por encima de la alegría (13%), la música (11%), la familia y los amigos (10%) y el buen ambiente (8%).  Me llama la atención porque lo mejor de una buena celebración es cómo te lo pasas. Al final, estaría muy rico el lechazo y el vino sería muy bueno, pero al menos yo lo que recuerdo es si me reí, si estaba cómoda, con quién me senté, lo que hablé, si me divertí...en definitiva, si disfruté.

Eso es lo importante para mí. Cada cosa en su momento. Está claro que cuando se es más joven se prefiere salir con los amigos de fiesta y, a más edad, cobra más importancia estar con la familia y quedarse en casa, que también tiene su encanto. Un domingo casero de esos de los que hablaba de chándal, sofá y peli. Depende de la vida que lleve cada uno y del trabajo que tengas entre semana, de lo que veas a tu familia y amigos, pero a veces tener la agenda desocupada es una delicia.