Sólo quería pasar por aquí para estrenar mes y recordar que hace cinco años me senté en una mesa en el apartamento de la playa, escribí blogger y empecé a volcar mis pensamientos en este cuaderno.
Un rincón que en cinco años podríamos decir que no ha cambiado en lo esencial, que a veces ha tenido más polvo de lo normal porque ha estado más olvidado y que otras veces ha sido una vía de escape. Pero todas las veces son mis opiniones, mis vivencias, mis escritos, mis pensamientos...yo en estado puro. Transparente que es una.
Y disfrutona. Ya dije aquel 2015 que me gustaba disfrutar, "vivir la vida, soñar, reír, jugar, aprovechar el instante y apreciar los pequeños momentos que al final resultan ser grandes". A lo largo de este tiempo, he escrito varias veces sobre esto como si fuera un mantra, pero quizás estos meses atrás más de uno se habrá dado cuenta de ello.
El verano en que comencé el blog fue muy distinto para mí porque me acababan de echar de un trabajo después de más de 10 años, y este verano de 2020 también lo es por otras razones más graves, post confinamiento y el primero con coronavirus. En ambos casos y siempre, lo importante es la actitud. Cómo afrontamos las situaciones que llegan, que en las malas siempre es lo más difícil.
Aunque todos tengamos derecho a nuestros momentos de bajón, intenta mantener siempre una actitud positiva. Va a ser esencial para superar este momento y este verano raro. ¡Feliz agosto, feliz cumpleblog!
Mostrando entradas con la etiqueta disfrutar. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta disfrutar. Mostrar todas las entradas
domingo, 2 de agosto de 2020
miércoles, 13 de septiembre de 2017
Encuentros
Ahora sí...ya se acabó el verano -aunque todavía queden días para ese 21 de septiembre que marca el comienzo de la estación otoñal-. Esta semana, cuando ya se acaban las fiestas de Valladolid, se retiran las casetas y los escenarios, ya no hay pinchos ni conciertos, regreso de las fiestas de moros y cristianos de Caudete (Albacete), ya no oigo las bandas de música ni los tiros de los trabucos...ésta es realmente la vuelta a la rutina. Aunque llevemos un par de semanas trabajando y con la playa ya en el recuerdo, es ahora cuando sacamos punta al lápiz y estrenamos cuaderno, los niños vuelven al colegio y con todo, la normalidad.
Es entonces cuando miro con nostalgia y satisfacción aquel 23 de junio en el que comencé mis primeras vacaciones con el campamento de la parroquia y el concierto de Alejandro Sanz en Madrid. En medio, muchas tardes de piscina y días calurosos de playa, viajes por la carretera, conciertos, muchas mañanas de trabajo y tardes de paseos al atardecer, risas, comidas, cenas, pero sobre todo mucha gente, familia y amigos que han formado parte de "mi verano 2017".
Y en todos esos viajes e idas y venidas, es obligatorio dejar a la gente atrás. Y son tan tristes las despedidas, esos abrazos sentidos, esas promesas de volver... Me quedo mejor con los reencuentros, me gustan tanto después de las vacaciones, cuando te alegras de volver a ver a los amigos, te preguntas por el verano, te sientes parte de un grupo... Pero ambos, despedidas y encuentros, se intensifican en estaciones y aeropuertos. A mí me resulta inevitable mirarles, aunque siento que es una intromisión a su vida privada, pero me acabo emocionando con esos besos sinceros, imaginando parentescos e historias, pensando dónde irán, cuándo volverán a verse...
En ferias fui a un espectáculo muy recomendable de Luis Piedrahíta, en el que además de reírme muchísimo, desgranó con picardía la vida cotidiana, y soltó algunas perlas que tendría que haber apuntado. Nos hizo poner el cronómetro de una hora para que apreciáramos el tiempo, para decirnos que había pasado una hora que no volverá, que la vida es esto, que la vida pasa, que es vivir, reír y disfrutar. ¡A por el nuevo curso!
Es entonces cuando miro con nostalgia y satisfacción aquel 23 de junio en el que comencé mis primeras vacaciones con el campamento de la parroquia y el concierto de Alejandro Sanz en Madrid. En medio, muchas tardes de piscina y días calurosos de playa, viajes por la carretera, conciertos, muchas mañanas de trabajo y tardes de paseos al atardecer, risas, comidas, cenas, pero sobre todo mucha gente, familia y amigos que han formado parte de "mi verano 2017".
Y en todos esos viajes e idas y venidas, es obligatorio dejar a la gente atrás. Y son tan tristes las despedidas, esos abrazos sentidos, esas promesas de volver... Me quedo mejor con los reencuentros, me gustan tanto después de las vacaciones, cuando te alegras de volver a ver a los amigos, te preguntas por el verano, te sientes parte de un grupo... Pero ambos, despedidas y encuentros, se intensifican en estaciones y aeropuertos. A mí me resulta inevitable mirarles, aunque siento que es una intromisión a su vida privada, pero me acabo emocionando con esos besos sinceros, imaginando parentescos e historias, pensando dónde irán, cuándo volverán a verse...
En ferias fui a un espectáculo muy recomendable de Luis Piedrahíta, en el que además de reírme muchísimo, desgranó con picardía la vida cotidiana, y soltó algunas perlas que tendría que haber apuntado. Nos hizo poner el cronómetro de una hora para que apreciáramos el tiempo, para decirnos que había pasado una hora que no volverá, que la vida es esto, que la vida pasa, que es vivir, reír y disfrutar. ¡A por el nuevo curso!
Etiquetas:
conciertos,
despedidas,
disfrutar,
encuentros,
ferias,
fiestas,
junio,
reencuentros,
rutina,
septiembre,
Valladolid,
vida,
vivir,
vuelta al cole
martes, 18 de julio de 2017
Fiesta
A riesgo de que me partan la cara, la voy a sacar por los Sanfermines. Decía mi madre que siempre fui una defensora de las causas perdidas, y no creo que esto lo sea, pero sí pienso que se le está tratando injustamente. Me refiero a los auténticos Sanfermines, no a los que salen en la tele.
Porque Sanfermines es una gran fiesta con todo lo grande que es esta palabra, no sólo noche, alcohol, borrachos, bares y sexo. Es la auténtica celebración en la calle, disfrutar desde que sales por la mañana hasta la noche, es la exaltación de la alegría de vivir, es poder ser tú, sin dobleces, en una ciudad que te acoge desde que te bajas del coche.
Igual ahí está el problema, que acoge a todos y no todo vale. Los extranjeros (no sólo de otros países, también de otras ciudades) que llegan con el concepto equivocado, atraídos por una publicidad de fiesta universal a una ciudad que ellos creen sin ley.
Si no te gusta no tienes por qué correr el encierro, ni siquiera verlo, ni ir a los toros, igual que no es obligatorio tirarse de la fuente de Navarrería, ni trasnochar, ni beber hasta caer rendido, ni ligar, ni entrar al vallado con una cámara o un teléfono.
Sanfermines es música, charangas, peñas, gigantes y kilikis, cuadrillas almorzando, es un bocata de chistorra que te tomas para reponer fuerzas, es la procesión del Santo, ver los fuegos artificiales mientras comes un pintxo, dianas y riau riau, es esperar con emoción el chupinazo para ponerte el pañuelico, son tiendas implicadas vestidas de blanco y rojo, son comidas en familia, con todos bien uniformados, desde el abuelo con 80 años hasta el bebé en la silla. Tú eres el protagonista, son unas fiestas participativas y espontáneas, no tienes que pagar para entrar en casetas privadas, el espectáculo está a todas horas y está en la calle. Y no sólo en Estafeta. Hay diversión en muchas más zonas, igual que hay más de 400 actividades para todas las edades.
Pero es muy difícil ver los Sanfermines de día si estás durmiendo la 'mona' en un parque, donde por cierto no se puede acampar por mucho que siempre se vea en la televisión a la gente allí tirada. Ese es el otro problema, las imágenes recurrentes que vemos todos los años, siempre las mismas, abusando de una mala reputación -que no digo que esto no ocurra-, pero obviando la parte buena. Me da pena pensar que vayan a morir de éxito.
Cuando -Dios me libre de meterme con otras fiestas- supongo que alcohol y sexo habrá en otros sitios, pero lucen más los vestidos de lunares, los ninots de las Fallas, las chirigotas de Cádiz, la reina del Carnaval de Tenerife, los bailes del camino del Rocío, las hogueras de San Juan, las piragüas del Sella, o las camisetas rojas manchadas en la tomatina. ¿O es que aquí no hay incidentes?
Los auténticos Sanfermines fueron lo que me enseñaron a mí, quizás porque tuve la suerte de que siempre los viví con gente autóctona, que conocía las tradiciones y las sentía mucho más que los forasteros que vamos allí creyendo que conocemos el significado de la palabra fiesta.
Porque Sanfermines es una gran fiesta con todo lo grande que es esta palabra, no sólo noche, alcohol, borrachos, bares y sexo. Es la auténtica celebración en la calle, disfrutar desde que sales por la mañana hasta la noche, es la exaltación de la alegría de vivir, es poder ser tú, sin dobleces, en una ciudad que te acoge desde que te bajas del coche.
Igual ahí está el problema, que acoge a todos y no todo vale. Los extranjeros (no sólo de otros países, también de otras ciudades) que llegan con el concepto equivocado, atraídos por una publicidad de fiesta universal a una ciudad que ellos creen sin ley.
Si no te gusta no tienes por qué correr el encierro, ni siquiera verlo, ni ir a los toros, igual que no es obligatorio tirarse de la fuente de Navarrería, ni trasnochar, ni beber hasta caer rendido, ni ligar, ni entrar al vallado con una cámara o un teléfono.
Sanfermines es música, charangas, peñas, gigantes y kilikis, cuadrillas almorzando, es un bocata de chistorra que te tomas para reponer fuerzas, es la procesión del Santo, ver los fuegos artificiales mientras comes un pintxo, dianas y riau riau, es esperar con emoción el chupinazo para ponerte el pañuelico, son tiendas implicadas vestidas de blanco y rojo, son comidas en familia, con todos bien uniformados, desde el abuelo con 80 años hasta el bebé en la silla. Tú eres el protagonista, son unas fiestas participativas y espontáneas, no tienes que pagar para entrar en casetas privadas, el espectáculo está a todas horas y está en la calle. Y no sólo en Estafeta. Hay diversión en muchas más zonas, igual que hay más de 400 actividades para todas las edades.
Pero es muy difícil ver los Sanfermines de día si estás durmiendo la 'mona' en un parque, donde por cierto no se puede acampar por mucho que siempre se vea en la televisión a la gente allí tirada. Ese es el otro problema, las imágenes recurrentes que vemos todos los años, siempre las mismas, abusando de una mala reputación -que no digo que esto no ocurra-, pero obviando la parte buena. Me da pena pensar que vayan a morir de éxito.
Cuando -Dios me libre de meterme con otras fiestas- supongo que alcohol y sexo habrá en otros sitios, pero lucen más los vestidos de lunares, los ninots de las Fallas, las chirigotas de Cádiz, la reina del Carnaval de Tenerife, los bailes del camino del Rocío, las hogueras de San Juan, las piragüas del Sella, o las camisetas rojas manchadas en la tomatina. ¿O es que aquí no hay incidentes?
Los auténticos Sanfermines fueron lo que me enseñaron a mí, quizás porque tuve la suerte de que siempre los viví con gente autóctona, que conocía las tradiciones y las sentía mucho más que los forasteros que vamos allí creyendo que conocemos el significado de la palabra fiesta.
sábado, 8 de julio de 2017
La vida es un tango
Ya dije al principio del blog que no sabía si existía esta palabra pero que soy muy disfrutona. Me gusta aprovechar las oportunidades que tenemos de pasarlo bien, con moderación y sanamente, pero sacándole el mayor jugo. Cuando llegó mi perro a mi vida me gustó la frase de "la vida es un tango" porque jugaba con su nombre y desde entonces la utilizo como un mantra.
En mis tiempos jóvenes se usaba el lema de Carpe Diem, cuando la película El club de los poetas muertos la puso de moda. Entonces no sabía la magnitud de esa frase, la vida son dos días y hay que vivirlos. Con sus cosas, por supuesto, con trabajo y esfuerzo en el otro lado, sin desatender las obligaciones, pero con compensación. Porque si no trabajas durante la semana, no puedes saborear el finde, porque si no tuviéramos invierno, no apreciaríamos el verano, porque si no has perdido, no comprendes lo que es ganar.
Hay que poner de parte de uno por disfrutar, ya dije en otra ocasión en el blog que hay que huir de los amargaos, los que andan quejándose por todo, no hay que poner más obstáculos a la carrera: que hay que coger dos trenes para llegar, o estar un día en un sitio y al siguiente en otro, o madrugar mucho o hacer encaje de bolillos con las fechas...pues se hace. El viernes fui con los niños de la parroquia de campamento y me divertí mucho el tiempo que estuve, sin pensar que el sábado estaría en Madrid en un concierto, el domingo de cena y el lunes me iba de viaje, porque sabía que el resto de cosas también las iba a disfrutar en su momento.
Porque sí, porque luego ya trabajaré un mes seguido, porque hay que disfrutar cuando sale el sol, porque tristemente comprobé hace unos años que es cierto eso de que la vida es muy corta. No me gusta los que me comentan que no me pierdo ni una o la coletilla de "¡cómo vives!". Ya lo dije en este post que lo más importante es que cada uno disfrute con lo que más le gusta hacer, cada uno con sus prioridades. Tengo los mismos días de vacaciones que los demás, incluso menos, pero será que los exprimo más y saboreo los pequeños momentos. Y los cuento en mis redes sociales y por eso la gente se entera más, pero no me importa, al contrario, hay veces me gustaría gritar a alguno "oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida".
Estos días pasados he puesto mi lema en marcha y como dije en junio disfruté de mis cantantes favoritos en concierto. Así que os recuerdo lo que dice uno de ellos:
En mis tiempos jóvenes se usaba el lema de Carpe Diem, cuando la película El club de los poetas muertos la puso de moda. Entonces no sabía la magnitud de esa frase, la vida son dos días y hay que vivirlos. Con sus cosas, por supuesto, con trabajo y esfuerzo en el otro lado, sin desatender las obligaciones, pero con compensación. Porque si no trabajas durante la semana, no puedes saborear el finde, porque si no tuviéramos invierno, no apreciaríamos el verano, porque si no has perdido, no comprendes lo que es ganar.
Hay que poner de parte de uno por disfrutar, ya dije en otra ocasión en el blog que hay que huir de los amargaos, los que andan quejándose por todo, no hay que poner más obstáculos a la carrera: que hay que coger dos trenes para llegar, o estar un día en un sitio y al siguiente en otro, o madrugar mucho o hacer encaje de bolillos con las fechas...pues se hace. El viernes fui con los niños de la parroquia de campamento y me divertí mucho el tiempo que estuve, sin pensar que el sábado estaría en Madrid en un concierto, el domingo de cena y el lunes me iba de viaje, porque sabía que el resto de cosas también las iba a disfrutar en su momento.
Porque sí, porque luego ya trabajaré un mes seguido, porque hay que disfrutar cuando sale el sol, porque tristemente comprobé hace unos años que es cierto eso de que la vida es muy corta. No me gusta los que me comentan que no me pierdo ni una o la coletilla de "¡cómo vives!". Ya lo dije en este post que lo más importante es que cada uno disfrute con lo que más le gusta hacer, cada uno con sus prioridades. Tengo los mismos días de vacaciones que los demás, incluso menos, pero será que los exprimo más y saboreo los pequeños momentos. Y los cuento en mis redes sociales y por eso la gente se entera más, pero no me importa, al contrario, hay veces me gustaría gritar a alguno "oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida".
Estos días pasados he puesto mi lema en marcha y como dije en junio disfruté de mis cantantes favoritos en concierto. Así que os recuerdo lo que dice uno de ellos:
viernes, 9 de junio de 2017
Mis clases
No voy a enumerar los beneficios del pilates, ni a contar cómo he mejorado la flexibilidad y la agilidad, ni a explicar cómo ahora aguanto a hacer la pirámide con los talones bien pegados al suelo, ni a hablar de equilibrio o coordinación, mejorar la postura, reducir dolores de espalda, ni siquiera a hablar de las virguerías que hacemos encima del fitball sin caernos. Sólo a contar mi grata experiencia.
Me apunté el año pasado a pilates a mitad de curso porque me lo recomendó una amiga y allí que me presenté el primer día sin saber qué era eso de conectar e intentando respirar bien a la vez que hacía mis ejercicios. Día a día, mejorando, evolucionando, con un profesor de goma que vale un millón -que te explica una y otra vez lo que hay que hacer con una paciencia infinita-, he conseguido que cuando voy de paseo con mi perro me resuenan en mi cabeza sus palabras: "espaldas rectas, hombros relajados".
Y como esto no es un post sobre deporte ni un alegato a la vida sana que ya habéis leído muchos más científicos, os voy a contar también cómo me apunté a zumba a pesar de no tener sentido del ritmo y ser la primera que se sienta cuando empieza el baile en las bodas. Pero el primer día aprendí la lección más importante: las vergüenzas se dejan en la puerta.
Y así, cuando te pierdes, te ríes, cantas la canción y olvidas los complejos, empiezas a disfrutar. Cuando ves que no eres tan torpe como creías -porque como siempre en la vida hay gente mejor, pero también peor-, aumenta tu autoestima, te diviertes, desconectas y te desestresas.
Cuando todo eso lo compartes además con un grupo muy simpático, en el que te ríes de lo mismo, comentas la operación biquini, con una profesora más maja que las pesetas que te anima un montón ("¡Vamos mis chicas!"), mueves la caderita al ritmo de Enrique Iglesias y te aprendes de memoria "el despacito", acabas socializando. Tanto que te vas de cena para celebrar el fin de curso, a saltarse la dieta a un italiano y luego a poner en práctica los bailes de clase. ¡A ver si hemos aprobado el curso!
Me apunté el año pasado a pilates a mitad de curso porque me lo recomendó una amiga y allí que me presenté el primer día sin saber qué era eso de conectar e intentando respirar bien a la vez que hacía mis ejercicios. Día a día, mejorando, evolucionando, con un profesor de goma que vale un millón -que te explica una y otra vez lo que hay que hacer con una paciencia infinita-, he conseguido que cuando voy de paseo con mi perro me resuenan en mi cabeza sus palabras: "espaldas rectas, hombros relajados".
Y como esto no es un post sobre deporte ni un alegato a la vida sana que ya habéis leído muchos más científicos, os voy a contar también cómo me apunté a zumba a pesar de no tener sentido del ritmo y ser la primera que se sienta cuando empieza el baile en las bodas. Pero el primer día aprendí la lección más importante: las vergüenzas se dejan en la puerta.
Y así, cuando te pierdes, te ríes, cantas la canción y olvidas los complejos, empiezas a disfrutar. Cuando ves que no eres tan torpe como creías -porque como siempre en la vida hay gente mejor, pero también peor-, aumenta tu autoestima, te diviertes, desconectas y te desestresas.
Cuando todo eso lo compartes además con un grupo muy simpático, en el que te ríes de lo mismo, comentas la operación biquini, con una profesora más maja que las pesetas que te anima un montón ("¡Vamos mis chicas!"), mueves la caderita al ritmo de Enrique Iglesias y te aprendes de memoria "el despacito", acabas socializando. Tanto que te vas de cena para celebrar el fin de curso, a saltarse la dieta a un italiano y luego a poner en práctica los bailes de clase. ¡A ver si hemos aprobado el curso!
domingo, 26 de marzo de 2017
El tiempo
Que el tiempo vuela no hace falta descubrirlo ahora, porque estamos en marzo y parece que ayer tomábamos las uvas.
Con el cambio de hora he pensado en el tiempo, en cómo una hora arriba o abajo puede dislocarte el día, la luz, tus hábitos y cómo va encaminado hacia una nueva estación. Dicen que cuando te haces mayor es cuando sientes que el tiempo pasa deprisa porque cuando eres pequeño no notas este ritmo tan rápido.
La gente dice que te das cuentas del paso del tiempo cuando tus hijos cumplen años y te van haciendo mayor o cuando -como la vida es ciclíca- vuelves al mismo punto que el año anterior y te das cuenta de que ya pasaron 12 meses.O encuentras al fondo del cajón una foto olvidada y ves cuánto tiempo ha pasado, de repente oyes una canción de tu época y caes en la cuenta de que es de hace 20 años. Entonces, un escalofrío recorre tu cuerpo.
Pero también es cierto que el tiempo es relativo, no pasa igual siempre ni para todos igual. No es lo mismo 9 meses para una madre que para su hijo pequeño que no entiende cuándo nacerá su hermanito. No es lo mismo un año de Erasmus que un año en la cárcel, ni una semana de crucero que una semana en patera. No es lo mismo un día de trabajo que un día de vacaciones, ni un minuto hablando en la radio que uno esperando a que el microondas caliente la leche.
Los jóvenes dicen que sus clases de colegio pasan lento mientras que cuando salen con amigos el tiempo vuela. Cuando apagas el despertador para esos apetecibles "5 minutos más", te quedas dormido y llegas tarde y sin embargo, mira fijamente el reloj durante 5 minutos y dime si se te hace largo. A veces tienes marcada una fecha en el calendario para un evento especial y te parece que no llega el momento y otras veces que el tiempo ha volado y ya estás con los preparativos.
Nuestro refranero es muy rico con esto del tiempo: "Tiempo pasado, jamás tornado"; "El tiempo es oro"; "El tiempo todo lo cura y todo lo muda"; "no pasa nada, pero pasa el tiempo"; "el tiempo no pasa en balde"; "El tiempo vuela como el viento" y un sinfin de ellos más que al final nos vienen a decir que aproveches el momento, que la vida pasa y el tan manido consejo de carpe diem o como dice la cabecera de mi blog: ama, sueña, sonríe, vive...¡disfruta!
Con el cambio de hora he pensado en el tiempo, en cómo una hora arriba o abajo puede dislocarte el día, la luz, tus hábitos y cómo va encaminado hacia una nueva estación. Dicen que cuando te haces mayor es cuando sientes que el tiempo pasa deprisa porque cuando eres pequeño no notas este ritmo tan rápido.
La gente dice que te das cuentas del paso del tiempo cuando tus hijos cumplen años y te van haciendo mayor o cuando -como la vida es ciclíca- vuelves al mismo punto que el año anterior y te das cuenta de que ya pasaron 12 meses.O encuentras al fondo del cajón una foto olvidada y ves cuánto tiempo ha pasado, de repente oyes una canción de tu época y caes en la cuenta de que es de hace 20 años. Entonces, un escalofrío recorre tu cuerpo.
Pero también es cierto que el tiempo es relativo, no pasa igual siempre ni para todos igual. No es lo mismo 9 meses para una madre que para su hijo pequeño que no entiende cuándo nacerá su hermanito. No es lo mismo un año de Erasmus que un año en la cárcel, ni una semana de crucero que una semana en patera. No es lo mismo un día de trabajo que un día de vacaciones, ni un minuto hablando en la radio que uno esperando a que el microondas caliente la leche.
Los jóvenes dicen que sus clases de colegio pasan lento mientras que cuando salen con amigos el tiempo vuela. Cuando apagas el despertador para esos apetecibles "5 minutos más", te quedas dormido y llegas tarde y sin embargo, mira fijamente el reloj durante 5 minutos y dime si se te hace largo. A veces tienes marcada una fecha en el calendario para un evento especial y te parece que no llega el momento y otras veces que el tiempo ha volado y ya estás con los preparativos.
Nuestro refranero es muy rico con esto del tiempo: "Tiempo pasado, jamás tornado"; "El tiempo es oro"; "El tiempo todo lo cura y todo lo muda"; "no pasa nada, pero pasa el tiempo"; "el tiempo no pasa en balde"; "El tiempo vuela como el viento" y un sinfin de ellos más que al final nos vienen a decir que aproveches el momento, que la vida pasa y el tan manido consejo de carpe diem o como dice la cabecera de mi blog: ama, sueña, sonríe, vive...¡disfruta!
lunes, 21 de noviembre de 2016
El buen profesor
¡Qué importante es tener un buen profesor! Sé que cuando leemos esto pensamos en nuestros tiempos del colegio, pero también son muy significativos en nuestra edad adulta. Más si cabe, porque creo que tienen la enorme labor de animarnos en una actividad o en una clase que eliges voluntariamente. La mayoría de las veces nos apuntamos porque queremos, no es obligatorio como antes lo era el colegio, aprender inglés o ir a pádel. Por eso es quizás tan valioso, porque si no te gusta el maestro no hay por qué estar allí ni perder el tiempo, puedes ir a otro sitio, buscar otro profesor, otra academia, o quedarte en casa que seguro también hay muchas cosas que hacer.
Respecto a la labor del docente en tiempos de colegio, creo que es obvia la influencia que ejercen en los niños, que están formando su personalidad en esas edades. Me parece tan difícil enseñarles a leer como inculcarles el gusanillo de la lectura. Hay veces que influyen en negativo. ¡Cuántas veces he oído ahora de mayores que me gustaba la Historia pero tenía una profesora odiosa y opté por otra asignatura! Es increíble cómo pueden dirigir tus pasos hacia un lado u otro en tu vida futura y profesional.
Creo que deben tener muchas cualidades que no todos tienen, pero quería centrarme en mi experiencia actual. Hemos tenido varios monitores en un curso -por temas de bajas laborales- y he podido comprobar cómo los alumnos dejaban de ir a esa clase. Como he dicho, si el profesor no te motiva, no te lo pasas bien, ya no es como antes, ahora hay más opciones. Sin embargo, he comprobado el caso contrario, apuntarme una actividad que en principio no entraba en mis planes y continuar porque me gusta cómo lo da el profesor. No me lo pierdo un día. Volvemos de nuevo al tema de disfrutar. Me gusta sobre todo cuando el profesor se prepara la clase, se nota que ha buscado sus ejercicios, que le gusta lo que hace y eso lo transmite. Me demuestra responsabilidad, dedicación, pasión, vocación. Y me hace sentir que su tiempo es tan importante como el mío.
Respecto a la labor del docente en tiempos de colegio, creo que es obvia la influencia que ejercen en los niños, que están formando su personalidad en esas edades. Me parece tan difícil enseñarles a leer como inculcarles el gusanillo de la lectura. Hay veces que influyen en negativo. ¡Cuántas veces he oído ahora de mayores que me gustaba la Historia pero tenía una profesora odiosa y opté por otra asignatura! Es increíble cómo pueden dirigir tus pasos hacia un lado u otro en tu vida futura y profesional.
Creo que deben tener muchas cualidades que no todos tienen, pero quería centrarme en mi experiencia actual. Hemos tenido varios monitores en un curso -por temas de bajas laborales- y he podido comprobar cómo los alumnos dejaban de ir a esa clase. Como he dicho, si el profesor no te motiva, no te lo pasas bien, ya no es como antes, ahora hay más opciones. Sin embargo, he comprobado el caso contrario, apuntarme una actividad que en principio no entraba en mis planes y continuar porque me gusta cómo lo da el profesor. No me lo pierdo un día. Volvemos de nuevo al tema de disfrutar. Me gusta sobre todo cuando el profesor se prepara la clase, se nota que ha buscado sus ejercicios, que le gusta lo que hace y eso lo transmite. Me demuestra responsabilidad, dedicación, pasión, vocación. Y me hace sentir que su tiempo es tan importante como el mío.
lunes, 26 de septiembre de 2016
Pequeñas cosas
El otro día leí que quien no haya aprendido a disfrutar de las pequeñas cosas de la vida, no ha empezado a vivir. Esto es algo que tardas en aprender pero que cuando lo sabes, te ayuda a ser mucho más feliz. Lo malo es que sólo aplicamos la lección normalmente después de algún golpe.
La felicidad está en aquellas pequeñas cosas...como dice la canción de Serrat. En cosas cotidianas del día a día que te arrancan una sonrisa, que te hacen sentirte bien y que cuando faltan, es cuando te das cuenta de que eran grandes.
Como disfrutar de un atardecer, un paseo con mi perro, un beso de buenas noches, el olor a café por la mañana, dormir en sábanas limpias, escuchar a tu cantante favorito en el coche, ver dormir a un bebé, una ducha caliente después de hacer ejercicio, reencontrarse con una vieja amistad, una llamada, ayudar a alguien, ver crecer a tus hijos, sentir el apoyo de tu pareja.
Sonreir al evocar un recuerdo, una cena con amigos, despertarse con un beso, un abrazo donde refugiarse, quitarse los zapatos después de un día duro, una visita a mi abuela, una celebración familiar, un rayo de sol en la cara, el olor a hierba mojada, andar descalza en el jardín, gritar en un concierto, sentirse orgulloso de un proyecto, el primer helado del verano, una tarde de sofá con un buen libro, meter los pies en el mar.
Reir hasta saltarse las lágrimas, un chocolate caliente cuando hace frío, las luces de Navidad, un regalo inesperado, un viaje sorpresa, que mi sobrino me llame tía, la mirada azul de mi ahijada, el olor de una flor, estrenar ropa, andar descalza en casa, ver fotos antiguas, charlar en una larga sobremesa, mi perro acurrucándose junto a mí, un parque lleno de risas infantiles, colaborar en una labor altruista.
Y copio el final de lo que leí, que sonaba a reproche, a pregunta retórica, a animarte a espabilar, a disfrutar... "¿Dónde la estás buscando?"
La felicidad está en aquellas pequeñas cosas...como dice la canción de Serrat. En cosas cotidianas del día a día que te arrancan una sonrisa, que te hacen sentirte bien y que cuando faltan, es cuando te das cuenta de que eran grandes.
Como disfrutar de un atardecer, un paseo con mi perro, un beso de buenas noches, el olor a café por la mañana, dormir en sábanas limpias, escuchar a tu cantante favorito en el coche, ver dormir a un bebé, una ducha caliente después de hacer ejercicio, reencontrarse con una vieja amistad, una llamada, ayudar a alguien, ver crecer a tus hijos, sentir el apoyo de tu pareja.
Sonreir al evocar un recuerdo, una cena con amigos, despertarse con un beso, un abrazo donde refugiarse, quitarse los zapatos después de un día duro, una visita a mi abuela, una celebración familiar, un rayo de sol en la cara, el olor a hierba mojada, andar descalza en el jardín, gritar en un concierto, sentirse orgulloso de un proyecto, el primer helado del verano, una tarde de sofá con un buen libro, meter los pies en el mar.
Reir hasta saltarse las lágrimas, un chocolate caliente cuando hace frío, las luces de Navidad, un regalo inesperado, un viaje sorpresa, que mi sobrino me llame tía, la mirada azul de mi ahijada, el olor de una flor, estrenar ropa, andar descalza en casa, ver fotos antiguas, charlar en una larga sobremesa, mi perro acurrucándose junto a mí, un parque lleno de risas infantiles, colaborar en una labor altruista.
Y copio el final de lo que leí, que sonaba a reproche, a pregunta retórica, a animarte a espabilar, a disfrutar... "¿Dónde la estás buscando?"
martes, 9 de agosto de 2016
La vida cíclica
Aquí estamos otra vez, un verano más en Gandía, desde hace ya ni me acuerdo. Es curiosa la mezcla de recuerdos antiguos y, a la vez, como que cada verano se presenta ante tí en blanco para que hagas algo nuevo. Hay cosas que me gustan repetir, año a año se han convertido en tradiciones, pero también hay que innovar..
La vida es ciclíca y te das cuenta cada vez que llega un acontecimiento anual: cumpleaños, fiestas, Navidad, Semana Santa... Está en nosotros hacerla diferente cada vez. Dicen que la rutina es buena, que es señal de que todo marcha bien, sin sobresaltos. En parte es cierto, pero hay veces que hay que salir del bucle porque te volverías loco viviendo en el día de la marmota.
Cuando trabajaba en el periódico te das cuenta de esto con las noticias que publicas: empiezas el año con los niños abriendo paquetes de Reyes, las heladas de febrero y Caranavales, las procesiones de Semana Santa, el día de la comunidad de Castilla y León y la feria del libro, la manifestación del 1 de mayo, las fiestas patronales de San Pedro Regalado, la noche de San Juan, noticias frescas de verano o más graves como incendios o accidentes, pinchos y conciertos de las fiestas de septiembre, la vuelta al cole, la Seminci, alumbrado navideño, la Cabalgata y vuelta a empezar.
Así que, como el que no quiere la cosa, ha pasado un año desde que comencé con este blog, este rincón donde escribir mis pensamientos en voz alta. Estoy en el mismo lugar, en la misma playa, con el mismo ordenador pero no soy la misma. Ha pasado un año igual, pero distinto. Muy distinto. Y me gusta. Para mí, ésa es la esencia de la vida: disfrutar cada instante para hacerlo diferente.
La vida es ciclíca y te das cuenta cada vez que llega un acontecimiento anual: cumpleaños, fiestas, Navidad, Semana Santa... Está en nosotros hacerla diferente cada vez. Dicen que la rutina es buena, que es señal de que todo marcha bien, sin sobresaltos. En parte es cierto, pero hay veces que hay que salir del bucle porque te volverías loco viviendo en el día de la marmota.
Cuando trabajaba en el periódico te das cuenta de esto con las noticias que publicas: empiezas el año con los niños abriendo paquetes de Reyes, las heladas de febrero y Caranavales, las procesiones de Semana Santa, el día de la comunidad de Castilla y León y la feria del libro, la manifestación del 1 de mayo, las fiestas patronales de San Pedro Regalado, la noche de San Juan, noticias frescas de verano o más graves como incendios o accidentes, pinchos y conciertos de las fiestas de septiembre, la vuelta al cole, la Seminci, alumbrado navideño, la Cabalgata y vuelta a empezar.
Así que, como el que no quiere la cosa, ha pasado un año desde que comencé con este blog, este rincón donde escribir mis pensamientos en voz alta. Estoy en el mismo lugar, en la misma playa, con el mismo ordenador pero no soy la misma. Ha pasado un año igual, pero distinto. Muy distinto. Y me gusta. Para mí, ésa es la esencia de la vida: disfrutar cada instante para hacerlo diferente.
martes, 26 de julio de 2016
Otros veranos
Hubo un tiempo en que en verano no pasaba nada... Te sobresaltaban los incendios y los accidentes de tráfico en medio de la agenda de fiestas de pueblos. Pero el resto, era morralla con la que tenías que rellenar, rebajas, una ola de calor, cuánta gente hay en la playa, la venta de helados...
Esos veranos que hacíamos prácticas mientras se iban de vacaciones los profesionales y aprendíamos tanto como nos divertíamos. Pocas veces creo que se disfruta tanto del trabajo como cuando estás de prácticas que te comes el mundo.
Y ahora resulta que hay veranos como éste que te vas a la cama todos los días atemorizado: 84 personas mueren atropelladas por un camión en Niza, intento de golpe de estado en Turquía, un refugiado afgano con un hacha siembra el pánico en un tren alemán, un chico suicida en Munich mata a 9 personas, a los pocos días un atentado bomba con 15 heridos en un festival de música de Baviera, otro tiroteo en una discoteca en Florida, 19 personas acuchilladas en Japón, 13 muertos en un doble atentado en el aeropuerto de Mogadiscio (Somalia)... -cada día que retraso este post tengo que añadir algún triste suceso más-. Y me horroriza. El mundo se ha vuelto loco.
Y lo que más asusta es que da igual las víctimas, incluso no hacen falta armas. Puedes estar viendo unos fuegos artificiales, que viajando en tren, en un concierto, en una discoteca, en una hamburguesería o en un centro de discapacitados. Eso es lo que da miedo de verdad. Darse cuenta de lo efímero que es todo, que la vida se escapa entre las manos, se escurre como si fuera agua.
Pero la vez, no debemos ceder al miedo, ése es su objetivo. Tenemos que aprender la lección, lo único bueno que se me ocurre entre tanta muerte: aprovechar el momento. Disfrutar, como lo hacíamos en aquellos veranos en los que lo único que nos preocupaba era saber a qué pueblo íbamos a grabar las fiestas.
Esos veranos que hacíamos prácticas mientras se iban de vacaciones los profesionales y aprendíamos tanto como nos divertíamos. Pocas veces creo que se disfruta tanto del trabajo como cuando estás de prácticas que te comes el mundo.
Y ahora resulta que hay veranos como éste que te vas a la cama todos los días atemorizado: 84 personas mueren atropelladas por un camión en Niza, intento de golpe de estado en Turquía, un refugiado afgano con un hacha siembra el pánico en un tren alemán, un chico suicida en Munich mata a 9 personas, a los pocos días un atentado bomba con 15 heridos en un festival de música de Baviera, otro tiroteo en una discoteca en Florida, 19 personas acuchilladas en Japón, 13 muertos en un doble atentado en el aeropuerto de Mogadiscio (Somalia)... -cada día que retraso este post tengo que añadir algún triste suceso más-. Y me horroriza. El mundo se ha vuelto loco.
Y lo que más asusta es que da igual las víctimas, incluso no hacen falta armas. Puedes estar viendo unos fuegos artificiales, que viajando en tren, en un concierto, en una discoteca, en una hamburguesería o en un centro de discapacitados. Eso es lo que da miedo de verdad. Darse cuenta de lo efímero que es todo, que la vida se escapa entre las manos, se escurre como si fuera agua.
Pero la vez, no debemos ceder al miedo, ése es su objetivo. Tenemos que aprender la lección, lo único bueno que se me ocurre entre tanta muerte: aprovechar el momento. Disfrutar, como lo hacíamos en aquellos veranos en los que lo único que nos preocupaba era saber a qué pueblo íbamos a grabar las fiestas.
lunes, 20 de junio de 2016
Operación bikini
Un año más oímos estas dos palabras y con lo bonitos que son los bikinis qué poco me gustan juntas: "operación bikini". Aunque a estas alturas de mes, ya te puedes imaginar que no voy a dar ningún consejo porque si has querido prepararte para lucir cuerpo en verano, habrás comenzado bastante antes y habrás leído todo lo que las revistas, blogs, clínicas de estética, tiendas, anuncios...bombardean con esta información.
Así que yo no porque me he dado cuenta que no puedo pensar en la operación bikini si estoy relamiéndome con los helados que me voy a tomar, las barbacoas que vamos a organizar, la paella de la playa y las cervecitas y patatas fritas de la terraza. Se llamará falta de fuerza de voluntad, aunque yo prefiero llamarlo disfrutar del verano.
Hay que cuidarse sí, por salud y para sentirte bien. Y eso es lo importante. Este año me propuse hacer más ejercicio y me obligué a ir a varias actividades deportivas que me gustasen para poder asistir todo el curso. Y lo he conseguido, a pesar de los días que me ha dado más pereza, me busqué ejercicios que me motivasen y cerquita de casa para no tener excusas. Y como lo he cumplido me siento bien, aunque luego no haya visto un adelgazamiento.
Y sí, otros años he hecho dietas y he probado tratamientos estéticos y masajes, y he de decir que son muy efectivos y que me han funcionado...mientras los hacía. Luego, he vuelto a mi celulitis habitual. Así que ahora apuesto por lo que os decía, cuidarme -sigo usando las cremas que me van bien- pero no me pierdo un helado por nada del mundo. Porque como bien dice esta ilustración que vi en instagram "son hoyuelos de felicidad".
Así que yo no porque me he dado cuenta que no puedo pensar en la operación bikini si estoy relamiéndome con los helados que me voy a tomar, las barbacoas que vamos a organizar, la paella de la playa y las cervecitas y patatas fritas de la terraza. Se llamará falta de fuerza de voluntad, aunque yo prefiero llamarlo disfrutar del verano.
Hay que cuidarse sí, por salud y para sentirte bien. Y eso es lo importante. Este año me propuse hacer más ejercicio y me obligué a ir a varias actividades deportivas que me gustasen para poder asistir todo el curso. Y lo he conseguido, a pesar de los días que me ha dado más pereza, me busqué ejercicios que me motivasen y cerquita de casa para no tener excusas. Y como lo he cumplido me siento bien, aunque luego no haya visto un adelgazamiento.
Y sí, otros años he hecho dietas y he probado tratamientos estéticos y masajes, y he de decir que son muy efectivos y que me han funcionado...mientras los hacía. Luego, he vuelto a mi celulitis habitual. Así que ahora apuesto por lo que os decía, cuidarme -sigo usando las cremas que me van bien- pero no me pierdo un helado por nada del mundo. Porque como bien dice esta ilustración que vi en instagram "son hoyuelos de felicidad".
Etiquetas:
adelgazar,
barbacoa,
biquini,
celulitis,
cremas,
cuidarse,
disfrutar,
ejercicio,
helados,
operación bikini,
publicidad,
salud,
tratamientos,
verano
martes, 17 de mayo de 2016
Calendarios
¿No os pasa que hay días que no ocurre nada y días que se te acumulan las cosas? Mira que yo soy de disfrutar, pero hay días marcados en el calendario en rojo por saturación de eventos, aunque sarna con gusto no pica como se suele decir.
Es curioso como cada uno tenemos ese calendario marcado, dependiendo de dónde vivas, tu familia, tus amigos, tus deportes...Me refiero a que este fin de semana estaría señalado para los seguidores del fútbol, bien para celebrar la Liga en Barcelona, como así fue, o en Madrid. Eso implica que estuvo también apuntado en los ayuntamientos de esas ciudades para tener preparadas las fuentes, las rúas y el calendario de celebraciones "por si acaso".
A la vez, también estaría marcado en los equipos de la Liga que podían descender, y en los equipos, como el Real Valladolid, ya en Segunda, que se jugaban su particular "final". Pero a quien no le guste el fútbol, el calendario marcaba en Valladolid que quizás el balonmano podía ascender y volver a la categoría Asobal. Esto estaba destacado también en nuestro particular calendario de amigos, así que organizamos cena para esperar a que llegara el autobús de los jugadores para ir a recibirles y festejarlo con ellos el ascenso.
Ajenos a todo esto, se encontraban los eurovisivos fans esperando a que Barei diera la campanada en Eurovisión y sin embargo, habría gente que no había oído su canción ninguna vez. Hablando de canciones, el sábado estaba subrayado en rojo también para los afortunados que tenían entradas para ver a Bruce Springteen en Barcelona y disfrutar de su concierto.
Mientras, la niña de mis vecinos tomaba la Primera Comunión, fecha señalada también para ella y su familia, otros empleados montaban los postes y las redes de voleibol para festejar "el día del voley", llevé a mi sobrino a un espectáculo de magia, una amiga fue a ver cómo había salido su tía de una complicada operación, otros esperaban que su pequeña naciera en esa fecha, otros tenían boda, unos amigos se iban de viaje, los vallisoletanos tenían puente porque celebraron el viernes San Pedro Regalado, su patrón, y los madrileños, San Isidro el lunes ...Son curiosos los diferentes calendarios...
J
Es curioso como cada uno tenemos ese calendario marcado, dependiendo de dónde vivas, tu familia, tus amigos, tus deportes...Me refiero a que este fin de semana estaría señalado para los seguidores del fútbol, bien para celebrar la Liga en Barcelona, como así fue, o en Madrid. Eso implica que estuvo también apuntado en los ayuntamientos de esas ciudades para tener preparadas las fuentes, las rúas y el calendario de celebraciones "por si acaso".
A la vez, también estaría marcado en los equipos de la Liga que podían descender, y en los equipos, como el Real Valladolid, ya en Segunda, que se jugaban su particular "final". Pero a quien no le guste el fútbol, el calendario marcaba en Valladolid que quizás el balonmano podía ascender y volver a la categoría Asobal. Esto estaba destacado también en nuestro particular calendario de amigos, así que organizamos cena para esperar a que llegara el autobús de los jugadores para ir a recibirles y festejarlo con ellos el ascenso.
Ajenos a todo esto, se encontraban los eurovisivos fans esperando a que Barei diera la campanada en Eurovisión y sin embargo, habría gente que no había oído su canción ninguna vez. Hablando de canciones, el sábado estaba subrayado en rojo también para los afortunados que tenían entradas para ver a Bruce Springteen en Barcelona y disfrutar de su concierto.
Mientras, la niña de mis vecinos tomaba la Primera Comunión, fecha señalada también para ella y su familia, otros empleados montaban los postes y las redes de voleibol para festejar "el día del voley", llevé a mi sobrino a un espectáculo de magia, una amiga fue a ver cómo había salido su tía de una complicada operación, otros esperaban que su pequeña naciera en esa fecha, otros tenían boda, unos amigos se iban de viaje, los vallisoletanos tenían puente porque celebraron el viernes San Pedro Regalado, su patrón, y los madrileños, San Isidro el lunes ...Son curiosos los diferentes calendarios...
J
lunes, 25 de abril de 2016
Placeres de primavera
Aunque ya hace un mes que llegó la primavera como suele pasar hasta que no llegan los días soleados y se va un poco el frío no parece que estemos estrenando estación. Y como he hecho otras veces, esta también tiene sus placeres.
Para mí el primero, lo que comentaba al principio, más días de sol y mejor tiempo, que a mí me da la vida. Esa luz y calor me transmiten alegría. El segundo, los días son más largos. Aunque nunca he entendido el ahorro ese de las mañanas con el cambio de hora, por la tardes es una gozada tener más horas de luz, ver a la gente paseando, los parques llenos de gente y de vida.
Otro de mis placeres de primavera es obvio por el calendario: se acerca el verano y con él sus placeres. Sé que mucha gente no va a estar de acuerdo porque prefiere el invierno, pero como yo soy de los meses cálidos, pues para mí estos tres placeres van unidos: el buen tiempo, los días largos y la proximidad del verano. Con más tiempo al aire libre, comienzan los picnics y barbacoas, ir al pinar o al parque o a la piscina. Y comenzar a programar las vacaciones, reservarlas, soñar con ellas que cada vez están más cerca, incluso hacer una escapadita del fin de semana. Otro de mis placeres al aire libre es salir al jardín a leer o a hacer manualidades.
Las flores. Me encantan los árboles en flor, los colores, parece que todo tiene más luz. (Lo siento mucho por los alérgicos). Aquí incluyo una recomendación para quien no haya visitado el Valle del Jerte, con sus cerezos en flor en todo su esplendor.
Las comidas más ligeras.Y la ropa también más ligera. Vuelvo otra vez a que todo es más colorido, la ropa incluida. Esos colores brillantes, amarillos, fucsia, ácidos...Sacar las bailarinas y las sandalias del armario y desterrar las botas. Comer ensalada y zumos de fruta que me encantan y ese primer helado me sabe a gloria.
Tomar el sol. Aunque todavía no se puede tumbar uno en bikini al sol, ya se puede ir cogiendo color con los paseos matutinos con el perro y sentarse en una terraza y sentir los rayos de sol en la cara. Poco a poco, ir quitándose ese blanco nuclear de la piel.
Es la época de las celebraciones: bodas y comuniones, sobre todo. A ponerse guapa y pasarlo bien con la familia y los amigos. Yo, desde luego lo hago, aprovecho para estar más al aire libre, me encanta salir a dar paseos más largos con el perro, leer en el jardín, tomar algo en una terraza, planeo las vacaciones, siento el sol y su energía, y disfruto del buen tiempo. ¡A disfrutar!
Para mí el primero, lo que comentaba al principio, más días de sol y mejor tiempo, que a mí me da la vida. Esa luz y calor me transmiten alegría. El segundo, los días son más largos. Aunque nunca he entendido el ahorro ese de las mañanas con el cambio de hora, por la tardes es una gozada tener más horas de luz, ver a la gente paseando, los parques llenos de gente y de vida.
Otro de mis placeres de primavera es obvio por el calendario: se acerca el verano y con él sus placeres. Sé que mucha gente no va a estar de acuerdo porque prefiere el invierno, pero como yo soy de los meses cálidos, pues para mí estos tres placeres van unidos: el buen tiempo, los días largos y la proximidad del verano. Con más tiempo al aire libre, comienzan los picnics y barbacoas, ir al pinar o al parque o a la piscina. Y comenzar a programar las vacaciones, reservarlas, soñar con ellas que cada vez están más cerca, incluso hacer una escapadita del fin de semana. Otro de mis placeres al aire libre es salir al jardín a leer o a hacer manualidades.
Las flores. Me encantan los árboles en flor, los colores, parece que todo tiene más luz. (Lo siento mucho por los alérgicos). Aquí incluyo una recomendación para quien no haya visitado el Valle del Jerte, con sus cerezos en flor en todo su esplendor.
Las comidas más ligeras.Y la ropa también más ligera. Vuelvo otra vez a que todo es más colorido, la ropa incluida. Esos colores brillantes, amarillos, fucsia, ácidos...Sacar las bailarinas y las sandalias del armario y desterrar las botas. Comer ensalada y zumos de fruta que me encantan y ese primer helado me sabe a gloria.
Tomar el sol. Aunque todavía no se puede tumbar uno en bikini al sol, ya se puede ir cogiendo color con los paseos matutinos con el perro y sentarse en una terraza y sentir los rayos de sol en la cara. Poco a poco, ir quitándose ese blanco nuclear de la piel.
Es la época de las celebraciones: bodas y comuniones, sobre todo. A ponerse guapa y pasarlo bien con la familia y los amigos. Yo, desde luego lo hago, aprovecho para estar más al aire libre, me encanta salir a dar paseos más largos con el perro, leer en el jardín, tomar algo en una terraza, planeo las vacaciones, siento el sol y su energía, y disfruto del buen tiempo. ¡A disfrutar!
Etiquetas:
aire libre,
buen tiempo,
calor,
celebraciones,
color,
disfrutar,
flores,
fruta,
jardin,
leer,
luz,
parque,
placeres,
primavera,
sol,
vacaciones,
verano,
vida
domingo, 10 de abril de 2016
Celebraciones
Perdón a quien me lea que esta semana no he aparecido, he estado recuperándome de unos días muy ajetreados pero geniales. El fin de semana pasado tuve un completo de celebraciones, con cena, cumpleaños y bautizo incluido. Celebrando la vida, un año más y una bebé más ... porque si algo nos gusta es celebrar. El otro día me lo confirmó un artículo que leí: el 95% de los españoles ha celebrado algo (lo que quieras) en el último año. El 71% declara que le gusta mucho o bastante, de lo que se deduce asombrosamente que al 29% restante no.
Esto es raro porque es la excusa perfecta para reunirte con tu gente y a veces los mejores planes surgen sin planearlos. En mi familia y amigos somos muy de celebrar, de disfrutar las cenas, los cumpleaños, hacemos una reunión familiar por menos de nada, algunas pequeñas y otras de esas que marcas meses antes en el calendario. En el artículo me veía perfectamente reflejada porque decía que los motivos favoritos para celebrar son los cumpleaños, las reuniones familiares y las quedadas con amigos. Pero tiene que haber muchas más porque cada español celebra una media de 37 acontecimientos al año, que es más de tres al mes, vamos, prácticamente cada fin de semana...
Y lo que decía el artículo ya lo dije yo en el post de las excusas gastronómicas que lo que no puede faltar en una buena celebración es la comida. Pero con unos datos estadísticos cuanto menos sorprendentes: la gastronomía (25%) y la bebida (16%) lideran el ranking muy por encima de la alegría (13%), la música (11%), la familia y los amigos (10%) y el buen ambiente (8%). Me llama la atención porque lo mejor de una buena celebración es cómo te lo pasas. Al final, estaría muy rico el lechazo y el vino sería muy bueno, pero al menos yo lo que recuerdo es si me reí, si estaba cómoda, con quién me senté, lo que hablé, si me divertí...en definitiva, si disfruté.
Eso es lo importante para mí. Cada cosa en su momento. Está claro que cuando se es más joven se prefiere salir con los amigos de fiesta y, a más edad, cobra más importancia estar con la familia y quedarse en casa, que también tiene su encanto. Un domingo casero de esos de los que hablaba de chándal, sofá y peli. Depende de la vida que lleve cada uno y del trabajo que tengas entre semana, de lo que veas a tu familia y amigos, pero a veces tener la agenda desocupada es una delicia.
Esto es raro porque es la excusa perfecta para reunirte con tu gente y a veces los mejores planes surgen sin planearlos. En mi familia y amigos somos muy de celebrar, de disfrutar las cenas, los cumpleaños, hacemos una reunión familiar por menos de nada, algunas pequeñas y otras de esas que marcas meses antes en el calendario. En el artículo me veía perfectamente reflejada porque decía que los motivos favoritos para celebrar son los cumpleaños, las reuniones familiares y las quedadas con amigos. Pero tiene que haber muchas más porque cada español celebra una media de 37 acontecimientos al año, que es más de tres al mes, vamos, prácticamente cada fin de semana...
Y lo que decía el artículo ya lo dije yo en el post de las excusas gastronómicas que lo que no puede faltar en una buena celebración es la comida. Pero con unos datos estadísticos cuanto menos sorprendentes: la gastronomía (25%) y la bebida (16%) lideran el ranking muy por encima de la alegría (13%), la música (11%), la familia y los amigos (10%) y el buen ambiente (8%). Me llama la atención porque lo mejor de una buena celebración es cómo te lo pasas. Al final, estaría muy rico el lechazo y el vino sería muy bueno, pero al menos yo lo que recuerdo es si me reí, si estaba cómoda, con quién me senté, lo que hablé, si me divertí...en definitiva, si disfruté.
Eso es lo importante para mí. Cada cosa en su momento. Está claro que cuando se es más joven se prefiere salir con los amigos de fiesta y, a más edad, cobra más importancia estar con la familia y quedarse en casa, que también tiene su encanto. Un domingo casero de esos de los que hablaba de chándal, sofá y peli. Depende de la vida que lleve cada uno y del trabajo que tengas entre semana, de lo que veas a tu familia y amigos, pero a veces tener la agenda desocupada es una delicia.
Etiquetas:
agenda,
amigos,
bebida,
casa,
celebraciones,
celebrar,
cena,
comida,
cumpleaños,
disfrutar,
familia,
fin de semana,
gastronomía,
ocio,
reuniones
miércoles, 30 de marzo de 2016
La vida rosa
Ya estoy aquí, un poco más tarde de lo habitual pero necesitaba desconectar estas vacaciones. Salir de la rutina, y eso que dicen que ésta es buena porque da orden y estabilidad a tu vida. Pero no siempre es cierto. A veces hay que salir de esa zona de confort para ver que hay más mundo fuera... y si te gusta, luchar por conseguirlo. No hace falta irse al Caribe a pensar, sólo basta con romper con eso que haces todos los días igual, dejar de ver las mismas caras, pasear por las mismas calles, ir a los mismos sitios... ¿No os parece que el coche va solo al trabajo o a casa porque se sabe el camino de memoria?
Lo que bien se dice "cambiar de aires". Otras veces hay que salir y ver otras cosas...para apreciar las tuyas. Es curiosa esta paradoja. Nos pasamos la vida comparándonos con otros, y por qué no decirlo, también envidiándoles, y pocas veces pensamos que alguien pueda estar comparándose con nosotros. Pensamos en otro coche, otro trabajo, vemos su familia, su casa bonita, sus viajes, su vida...y no nos paramos a compararla con nuestra fortuna. Hay que apreciar lo que tenemos antes de que sea tarde y disfrutarlo.
Para eso está muy bien hablar con otra gente, no sólo ver su vida desde fuera. Porque igual que hay que alejarse de los amargados que nos agobian con sus quejas, tampoco son buenos los "super-happy-de-la-vida" que nos cansan con su vida de cuento. Esa gente que no tiene problemas, todo está bien, no se queja de nada, su familia parece de revista y tiene una vida de color de rosa. Ese extremo no es real, parecen un anuncio. La vida es menos rosa por eso hay que disfrutar intensamente los momentos en que es fucsia.
Lo que bien se dice "cambiar de aires". Otras veces hay que salir y ver otras cosas...para apreciar las tuyas. Es curiosa esta paradoja. Nos pasamos la vida comparándonos con otros, y por qué no decirlo, también envidiándoles, y pocas veces pensamos que alguien pueda estar comparándose con nosotros. Pensamos en otro coche, otro trabajo, vemos su familia, su casa bonita, sus viajes, su vida...y no nos paramos a compararla con nuestra fortuna. Hay que apreciar lo que tenemos antes de que sea tarde y disfrutarlo.
Para eso está muy bien hablar con otra gente, no sólo ver su vida desde fuera. Porque igual que hay que alejarse de los amargados que nos agobian con sus quejas, tampoco son buenos los "super-happy-de-la-vida" que nos cansan con su vida de cuento. Esa gente que no tiene problemas, todo está bien, no se queja de nada, su familia parece de revista y tiene una vida de color de rosa. Ese extremo no es real, parecen un anuncio. La vida es menos rosa por eso hay que disfrutar intensamente los momentos en que es fucsia.
viernes, 25 de diciembre de 2015
Feliz Navidad
Sólo una pequeña entrada para desearos a todos unas felices fiestas con este arbolito que me mandaron por whastapp y que parece hecho a propósito para este blog.
Sigue estos buenos consejos, aunque a veces cueste, lo sé, pero es la esencia de la Navidad. Unos simples verbos que conducen a la felicidad.
Sigue estos buenos consejos, aunque a veces cueste, lo sé, pero es la esencia de la Navidad. Unos simples verbos que conducen a la felicidad.
domingo, 1 de noviembre de 2015
Celebrando
Es el puente de los Santos o de los difuntos, Halloween, el día del docente, la fiesta de la salchicha en la localidad vallisoletana de Zaratán...Muchas fiestas concentradas en pocos días, una bonita mezcla de calabazas, con flores, huesitos de santo, buñuelos, brujas, vampiros, salchichas... Así lo veo yo, un cóctel de tradiciones.
No me gusta la gente que se opone a Halloween porque sí, sólo porque no sea nuestro o no lo hayamos celebrado antes. Tampoco antes de vivir en Zaratán sabía que tenían esta fiesta tradicional y ahora hay una carrera, talleres de manualidades y degustación de salchichas y voy a ir a celebrarlo. ¿Qué es importada? Sí, como las hamburguesas y la Coca-Cola y no por eso dejamos de ir al McDonald's ni dejamos de comer un buen cocido. Tampoco me gustan los que se olvidan de las flores y buñuelos porque ahora haya invasión de negro y naranja. Está un poco hilado al anterior post de los amargaos, la queja por la queja, esos que protestan en verano por el calor y en invierno por el frío, en Navidad por los villancicos y en Carnavales por los disfraces.
Durante años he celebrado Halloween -cuando no lo hacía nadie- con mi grupo de amigos porque uno de ellos nos invitaba a una fiesta en la que adornaba la casa como un auténtico pasaje del terror. Y nos disfrazábamos y lo pasamos muy bien, porque es excusa como otra cualquiera para juntarnos, reírnos, pasar un buen rato y comer sopas de ajo, buñuelos y dulces de chocolate y calabaza -las excusas gastronómicas merece otro post-. Y ya está, no le veo problema a que los niños pasen un buen día pintándose las caras, pidiendo caramelos y vistiéndose de brujas. Al día siguiente, quien sea religioso irá a la misa de los Santos, quien tenga tradición de ir al cementerio, acompañará a su familia, y habrá quien quiera recordar a los suyos en la intimidad de su corazón. O no hará nada de lo anterior pero sí comerá buñuelos en casa un día de descanso o probará la famosa salchicha de Zaratán.
Lo que veo mal es el lío que tienen en la cabeza los peques que dicen "no hay cole porque es Halloween". No, este puente concentra ese cóctel de fiestas que decía al principio. Y cada uno celebrará lo que quiera con el mismo respeto. Al fin y al cabo dicen las pastelerías, las floristerías y el comercio de disfraces que repuntan las ventas estos días, lo que demuestra que también es una fiesta comercial, como otras que ya se instauraron en su día, y de las que también se quejan los mismos... Y recuerda que cuando dejes la escoba y el buñuelo, empezarán los turrones, las uvas y las luces de Navidad. El caso es celebrar... y disfrutar.
No me gusta la gente que se opone a Halloween porque sí, sólo porque no sea nuestro o no lo hayamos celebrado antes. Tampoco antes de vivir en Zaratán sabía que tenían esta fiesta tradicional y ahora hay una carrera, talleres de manualidades y degustación de salchichas y voy a ir a celebrarlo. ¿Qué es importada? Sí, como las hamburguesas y la Coca-Cola y no por eso dejamos de ir al McDonald's ni dejamos de comer un buen cocido. Tampoco me gustan los que se olvidan de las flores y buñuelos porque ahora haya invasión de negro y naranja. Está un poco hilado al anterior post de los amargaos, la queja por la queja, esos que protestan en verano por el calor y en invierno por el frío, en Navidad por los villancicos y en Carnavales por los disfraces.
Durante años he celebrado Halloween -cuando no lo hacía nadie- con mi grupo de amigos porque uno de ellos nos invitaba a una fiesta en la que adornaba la casa como un auténtico pasaje del terror. Y nos disfrazábamos y lo pasamos muy bien, porque es excusa como otra cualquiera para juntarnos, reírnos, pasar un buen rato y comer sopas de ajo, buñuelos y dulces de chocolate y calabaza -las excusas gastronómicas merece otro post-. Y ya está, no le veo problema a que los niños pasen un buen día pintándose las caras, pidiendo caramelos y vistiéndose de brujas. Al día siguiente, quien sea religioso irá a la misa de los Santos, quien tenga tradición de ir al cementerio, acompañará a su familia, y habrá quien quiera recordar a los suyos en la intimidad de su corazón. O no hará nada de lo anterior pero sí comerá buñuelos en casa un día de descanso o probará la famosa salchicha de Zaratán.
Lo que veo mal es el lío que tienen en la cabeza los peques que dicen "no hay cole porque es Halloween". No, este puente concentra ese cóctel de fiestas que decía al principio. Y cada uno celebrará lo que quiera con el mismo respeto. Al fin y al cabo dicen las pastelerías, las floristerías y el comercio de disfraces que repuntan las ventas estos días, lo que demuestra que también es una fiesta comercial, como otras que ya se instauraron en su día, y de las que también se quejan los mismos... Y recuerda que cuando dejes la escoba y el buñuelo, empezarán los turrones, las uvas y las luces de Navidad. El caso es celebrar... y disfrutar.
Etiquetas:
amargaos,
amigos,
buñuelos,
calabazas,
celebrar,
comer,
difuntos,
disfraces,
disfrutar,
familia,
fiesta,
flores,
Halloween,
salchicha,
santos,
tradiciones,
Valladolid
martes, 27 de octubre de 2015
Amargaos
Hay una sección en el programa de radio "Lo mejor que te puede pasar" que se llama "El amargao de Twitter" que me gusta mucho porque la gente no deja nunca de sorprenderte. Leen unos cuantos tuits ácidos que han recibido ellos u otra gente famosa, normalmente críticas, algunas veces cercanas al insulto, otras sin ton ni son. En el programa se ríen porque la mayoría de las respuestas no tienen nada que ver con el tuit que han escrito, es sólo hablar por hablar, más bien, criticar por criticar. La verdad es que lo tienes que tomar así, riéndote, porque son eso: amargaos.
Cuando trabajas en comunicación, y más ahora con el boom de las redes sociales, esto es muy habitual. Es la misma crítica que harían en la vida real, pero elevada gracias a estar detrás de una pantalla de móvil y tener acceso a esa gente que antes sólo veías en la tele sin posibilidad de "hablar" con ella. En un curso me explicaron que los 'community manager' suelen contestar en las redes sociales como lo harían en la realidad, y es cierto, si eres amable o borde, se reflejará en tu respuesta. Lo mismo pasa con los amargaos.
Algunos no merecen respuesta, como no lo harías cara a cara. Incluso de algunos, si puedes, te alejarías en la vida real. Es más, aléjate de esos amargaos que te van minando poco a poco tus ganas de vivir, de disfrutar. Esa gente que está observándote para decirte lo que haces mal, esa crítica mordiente, esa gente "descalificadora". Los agresivos verbales que te hacen daño con sus palabras, los envidiosos, los chismosos, los falsos, pero sobre todo los "quejosos". Esos que no disfrutan con nada, que no saborean los pequeños momentos de la vida, que siempre están dando vueltas al mismo tema, que te anulan, te quitan tus sueños sólo porque ellos no luchan por el suyo.
Esa gente es tóxica, perjudica seriamente la salud. Lo malo es que algunos están bien disfrazados y sólo te das cuenta cuando te alejas de ellos.
Cuando trabajas en comunicación, y más ahora con el boom de las redes sociales, esto es muy habitual. Es la misma crítica que harían en la vida real, pero elevada gracias a estar detrás de una pantalla de móvil y tener acceso a esa gente que antes sólo veías en la tele sin posibilidad de "hablar" con ella. En un curso me explicaron que los 'community manager' suelen contestar en las redes sociales como lo harían en la realidad, y es cierto, si eres amable o borde, se reflejará en tu respuesta. Lo mismo pasa con los amargaos.
Algunos no merecen respuesta, como no lo harías cara a cara. Incluso de algunos, si puedes, te alejarías en la vida real. Es más, aléjate de esos amargaos que te van minando poco a poco tus ganas de vivir, de disfrutar. Esa gente que está observándote para decirte lo que haces mal, esa crítica mordiente, esa gente "descalificadora". Los agresivos verbales que te hacen daño con sus palabras, los envidiosos, los chismosos, los falsos, pero sobre todo los "quejosos". Esos que no disfrutan con nada, que no saborean los pequeños momentos de la vida, que siempre están dando vueltas al mismo tema, que te anulan, te quitan tus sueños sólo porque ellos no luchan por el suyo.
Esa gente es tóxica, perjudica seriamente la salud. Lo malo es que algunos están bien disfrazados y sólo te das cuenta cuando te alejas de ellos.
Etiquetas:
amargaos,
comunicación,
críticas,
disfrutar,
envidia,
famosos,
insultos,
móvil,
radio,
redes sociales,
salud,
sueños,
tóxico,
vivir
domingo, 18 de octubre de 2015
Pasión
Anochece en meta. El marcador señala más de 12 horas y siguen cruzando la línea numerosos triatletas exhaustos después de 3'8 km nadando, 180 km en bici y un maratón de 42 km corriendo. Unos héroes. La pasión les mueve las piernas... y su corazón, porque sino, es inexplicable.
Y una les admira y se emociona al verles entrar en meta y cumplir su objetivo, el que sea, cada uno el suyo, bajar un segundo su récord o "simplemente" acabar. Fuerza de voluntad, dicen que se llama.
Y todavía les quedan fuerzas para abrazar a su hijo, su marido o su perro. Y esa familia, mira la medalla y da por válidas las horas de entrenamientos, las tardes sin verse, los kilómetros lloviendo...Hace mucho que se levantaron, a las 6 de la mañana estaban dejando su bici y poniéndose el neopreno. Desde entonces hasta ahora, muchas horas de sacrificio y dolor, de alegría, de ánimos, en cada vuelta aplaudiendo a su héroe, allí estaban, manteniendo su ilusión, confiando.
Hace mucho que llegó el primero, pero seguiremos esperando al último, porque le mueve la misma pasión, y entrará con la misma felicidad. Por eso se merece igual recibimiento, aplaudiremos igual esa lucha y esa entrega, esa meta conseguida.
Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Pero en cualquier meta, en todas las metas de la vida. Llega a tu objetivo. Disfruta el camino. Y cuando cruces la línea, compártelo. Tu familia, tus amigos, quienes están ahí al final del camino, se lo merecen también. Recuerda que estuvieron animándote cuando creías que no podías más, confiaron en ti, todos son parte de ese éxito.
Celébralo, abrázales, emociónate, cree en ti y disfrútalo. Te lo mereces, campeón/a.
Y una les admira y se emociona al verles entrar en meta y cumplir su objetivo, el que sea, cada uno el suyo, bajar un segundo su récord o "simplemente" acabar. Fuerza de voluntad, dicen que se llama.
Y todavía les quedan fuerzas para abrazar a su hijo, su marido o su perro. Y esa familia, mira la medalla y da por válidas las horas de entrenamientos, las tardes sin verse, los kilómetros lloviendo...Hace mucho que se levantaron, a las 6 de la mañana estaban dejando su bici y poniéndose el neopreno. Desde entonces hasta ahora, muchas horas de sacrificio y dolor, de alegría, de ánimos, en cada vuelta aplaudiendo a su héroe, allí estaban, manteniendo su ilusión, confiando.
Hace mucho que llegó el primero, pero seguiremos esperando al último, porque le mueve la misma pasión, y entrará con la misma felicidad. Por eso se merece igual recibimiento, aplaudiremos igual esa lucha y esa entrega, esa meta conseguida.
Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Pero en cualquier meta, en todas las metas de la vida. Llega a tu objetivo. Disfruta el camino. Y cuando cruces la línea, compártelo. Tu familia, tus amigos, quienes están ahí al final del camino, se lo merecen también. Recuerda que estuvieron animándote cuando creías que no podías más, confiaron en ti, todos son parte de ese éxito.
Celébralo, abrázales, emociónate, cree en ti y disfrútalo. Te lo mereces, campeón/a.
lunes, 21 de septiembre de 2015
El final del verano
Ahora que se acaba el verano ya sólo queda recordar esos pequeños placeres de esta estación. Mis placeres. Mi estación. Aunque cada una tiene sus características, esos pequeños detalles que te alegran el día, cada uno tiene sus gustos personales. Algunos no soportan el calor, otros prefieren andar sobre las hojas caídas de los árboles, otros están a gusto con botas de lluvia y otros con la bufanda y los guantes.
A mí por ejemplo, aunque el otoño no me gusta especialmente porque me pone melancólica, me gustan estos días de cielo azul y ambiente preotoñal, ese colorido naranja y ese olor a nuevo que tiene septiembre. Parece que estrenamos todo, libros y cuadernos, curso y ¡vida nueva!
Pero no cabe duda de que prefiero el verano y así, como homenaje, tras mis primeros placeres de verano ahí van diez más como despedida:
12: Leer en la playa. Es cuando más disfruto de esta afición.
13: Los bikinis. Ya he dicho lo que me gusta comprarlos nuevos, a pesar de que se vean nuestros complejos.
14: Celebrar mi cumpleaños con los que más quiero y recibir tantas llamadas y mensajes.
15: Las sandalias versus andar descalzo. Me gustan mucho las dos cosas, una para la calle, la otra para casa.
16: Que anochezca tarde. Me encantan los días largos, disfrutar de tantas horas de luz.
17: Secarse el pelo al aire libre.
18: Bonitos atardeceres que suele fotografiar. No me resisto cuando veo ese color en el cielo, aunque sí debo destacar uno que vi "en primera fila" en Ibiza, con el sol escondiéndose en el mar como una pelota naranja
19: Las fiestas, las de los pueblos y las de Valladolid, aunque éstas anuncian que ya se acaba el verano. La vida de los pueblos me recuerda siempre al verano.
20: Las largas sobremesas, acabar casi cenando cuando quedaste a comer
Y uno de regalo, un placer sólo de MIS veranos en Gandía, que sólo entenderán algunos: compartir un Agua de Valencia (normalmente, con mis primos). ¡Brindemos por el final de verano y el inicio de un nuevo curso!
A mí por ejemplo, aunque el otoño no me gusta especialmente porque me pone melancólica, me gustan estos días de cielo azul y ambiente preotoñal, ese colorido naranja y ese olor a nuevo que tiene septiembre. Parece que estrenamos todo, libros y cuadernos, curso y ¡vida nueva!
Pero no cabe duda de que prefiero el verano y así, como homenaje, tras mis primeros placeres de verano ahí van diez más como despedida:
12: Leer en la playa. Es cuando más disfruto de esta afición.
13: Los bikinis. Ya he dicho lo que me gusta comprarlos nuevos, a pesar de que se vean nuestros complejos.
14: Celebrar mi cumpleaños con los que más quiero y recibir tantas llamadas y mensajes.
15: Las sandalias versus andar descalzo. Me gustan mucho las dos cosas, una para la calle, la otra para casa.
16: Que anochezca tarde. Me encantan los días largos, disfrutar de tantas horas de luz.
17: Secarse el pelo al aire libre.
18: Bonitos atardeceres que suele fotografiar. No me resisto cuando veo ese color en el cielo, aunque sí debo destacar uno que vi "en primera fila" en Ibiza, con el sol escondiéndose en el mar como una pelota naranja
19: Las fiestas, las de los pueblos y las de Valladolid, aunque éstas anuncian que ya se acaba el verano. La vida de los pueblos me recuerda siempre al verano.
20: Las largas sobremesas, acabar casi cenando cuando quedaste a comer
Y uno de regalo, un placer sólo de MIS veranos en Gandía, que sólo entenderán algunos: compartir un Agua de Valencia (normalmente, con mis primos). ¡Brindemos por el final de verano y el inicio de un nuevo curso!
Etiquetas:
agosto,
atardecer,
biquinis,
calor,
cumpleaños,
curso,
disfrutar,
fiestas,
leer,
otoño,
placeres,
playa,
sandalias,
sol,
vacaciones,
verano
Suscribirse a:
Entradas (Atom)











