Tumbada en un flotador de esos gigantes, en la piscina de una casa de Ibiza, hace ya unos años, completamente relajada, dije: "¡qué final de curso más ajetreado, cuánto necesitábamos este año las vacaciones!" La respuesta fue: "como todos los años".
Pues va a a resultar cierto, echando la vista atrás, los meses de mayo y junio de los últimos años han sido agitados y con la agenda repleta, que no quiere decir que sea malo, sólo que hay muchos eventos seguidos en el calendario que sientes que vas saltando de uno a otro. Y eso que no es un curso escolar al uso, que no soy profesora ni alumna, ni tengo Selectividad -perdón, EBAU- ni exámenes finales. Pero sí hay otros acontecimientos que requieren de preparación previa y también de disfrutarlos, que ya he repetido por aquí que la vida es un tango. Así que estos días mezclo en mi cuaderno y en mi cabeza fútbol con conciertos, con cumpleaños, torneos de deporte, Comuniones, cenas de fin de clases...un maravilloso pupurrí.
Así que cuando me iba a sentar a escribir en el blog sobre el día del minivoley que celebramos en Valladolid, que este año alcanzó la 30 edición, y quería hablar yo sobre los valores de ayudar y el altruismo, alabar el hecho de organizar algo para que los demás disfruten y todos esas virtudes denostadas en estos tiempos, ya estábamos en las fiestas del pueblo donde vivo, de las que mi marido fue el pregonero y estuvimos celebrándolo con nuestros vecinos. Mientras estos días festivos pasaban entre música y almuerzos, tuve la cena con mis compañeras de clase de fitness, el concierto de Pablo Alborán -otro junio guay de conciertos-, celebramos el cumpleaños de mi sobrina y las comuniones de los niños de mi parroquia.
Sin tiempo para asimilar tanto evento, me encuentro animando al Real Valladolid que se ha colocado casi sin avisar en los puestos de lucha por el ascenso y me llaman para una entrevista de trabajo. No sólo la hago, sino que me escogen y me incorporo inmediatamente. Y así es como se descolocan el resto de planes. Pero... ¡bendito caos! Como estoy convencida que todo pasa por algo y de que va con el carácter, lejos de echar el freno de mano, mañana tengo de nuevo concierto y el domingo, fútbol. Enseguida llega el campamento de catequesis y ojalá el ascenso del Pucela, y después ya los partidos del Mundial y las tardes de piscina...Voy a apuntarlo en la agenda.
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viernes, 8 de junio de 2018
sábado, 8 de julio de 2017
La vida es un tango
Ya dije al principio del blog que no sabía si existía esta palabra pero que soy muy disfrutona. Me gusta aprovechar las oportunidades que tenemos de pasarlo bien, con moderación y sanamente, pero sacándole el mayor jugo. Cuando llegó mi perro a mi vida me gustó la frase de "la vida es un tango" porque jugaba con su nombre y desde entonces la utilizo como un mantra.
En mis tiempos jóvenes se usaba el lema de Carpe Diem, cuando la película El club de los poetas muertos la puso de moda. Entonces no sabía la magnitud de esa frase, la vida son dos días y hay que vivirlos. Con sus cosas, por supuesto, con trabajo y esfuerzo en el otro lado, sin desatender las obligaciones, pero con compensación. Porque si no trabajas durante la semana, no puedes saborear el finde, porque si no tuviéramos invierno, no apreciaríamos el verano, porque si no has perdido, no comprendes lo que es ganar.
Hay que poner de parte de uno por disfrutar, ya dije en otra ocasión en el blog que hay que huir de los amargaos, los que andan quejándose por todo, no hay que poner más obstáculos a la carrera: que hay que coger dos trenes para llegar, o estar un día en un sitio y al siguiente en otro, o madrugar mucho o hacer encaje de bolillos con las fechas...pues se hace. El viernes fui con los niños de la parroquia de campamento y me divertí mucho el tiempo que estuve, sin pensar que el sábado estaría en Madrid en un concierto, el domingo de cena y el lunes me iba de viaje, porque sabía que el resto de cosas también las iba a disfrutar en su momento.
Porque sí, porque luego ya trabajaré un mes seguido, porque hay que disfrutar cuando sale el sol, porque tristemente comprobé hace unos años que es cierto eso de que la vida es muy corta. No me gusta los que me comentan que no me pierdo ni una o la coletilla de "¡cómo vives!". Ya lo dije en este post que lo más importante es que cada uno disfrute con lo que más le gusta hacer, cada uno con sus prioridades. Tengo los mismos días de vacaciones que los demás, incluso menos, pero será que los exprimo más y saboreo los pequeños momentos. Y los cuento en mis redes sociales y por eso la gente se entera más, pero no me importa, al contrario, hay veces me gustaría gritar a alguno "oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida".
Estos días pasados he puesto mi lema en marcha y como dije en junio disfruté de mis cantantes favoritos en concierto. Así que os recuerdo lo que dice uno de ellos:
En mis tiempos jóvenes se usaba el lema de Carpe Diem, cuando la película El club de los poetas muertos la puso de moda. Entonces no sabía la magnitud de esa frase, la vida son dos días y hay que vivirlos. Con sus cosas, por supuesto, con trabajo y esfuerzo en el otro lado, sin desatender las obligaciones, pero con compensación. Porque si no trabajas durante la semana, no puedes saborear el finde, porque si no tuviéramos invierno, no apreciaríamos el verano, porque si no has perdido, no comprendes lo que es ganar.
Hay que poner de parte de uno por disfrutar, ya dije en otra ocasión en el blog que hay que huir de los amargaos, los que andan quejándose por todo, no hay que poner más obstáculos a la carrera: que hay que coger dos trenes para llegar, o estar un día en un sitio y al siguiente en otro, o madrugar mucho o hacer encaje de bolillos con las fechas...pues se hace. El viernes fui con los niños de la parroquia de campamento y me divertí mucho el tiempo que estuve, sin pensar que el sábado estaría en Madrid en un concierto, el domingo de cena y el lunes me iba de viaje, porque sabía que el resto de cosas también las iba a disfrutar en su momento.
Porque sí, porque luego ya trabajaré un mes seguido, porque hay que disfrutar cuando sale el sol, porque tristemente comprobé hace unos años que es cierto eso de que la vida es muy corta. No me gusta los que me comentan que no me pierdo ni una o la coletilla de "¡cómo vives!". Ya lo dije en este post que lo más importante es que cada uno disfrute con lo que más le gusta hacer, cada uno con sus prioridades. Tengo los mismos días de vacaciones que los demás, incluso menos, pero será que los exprimo más y saboreo los pequeños momentos. Y los cuento en mis redes sociales y por eso la gente se entera más, pero no me importa, al contrario, hay veces me gustaría gritar a alguno "oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida".
Estos días pasados he puesto mi lema en marcha y como dije en junio disfruté de mis cantantes favoritos en concierto. Así que os recuerdo lo que dice uno de ellos:
viernes, 2 de junio de 2017
Junio
Junio suena a casi verano, a vacaciones, a fin de curso. Junio sabe bien, siempre ha sonado bien. Quizás no tanto cuando tenías exámenes, pero luego junio sonaba al final de las clases, a las notas, a la celebración, a excursiones, la noche de San Juan, a maletas, a calor, a principio de verano... Junio suena a final...y a principio.
Junio sabe a cenas de fin de clases, acampadas, graduaciones, cervezas en terraza, helados, días más largos, juegos en el parque, a bicicleta, a pueblo, a sandalias, a abandonar el despertador y los horarios... Sabe a comidas ligeras, ensaladas, zumos de frutas, ropa colorida, luz.
Desde que mi vida personal está unida al calendario deportivo, junio suena al término de los partidos, de las ligas, a bajar la adrenalina de los ascensos y descensos, del play off, a acabar agotado esperando el pitido final. Junio suena a cansancio y a descansar.
Junio suena a aniversario, a equipaje, a vacaciones, al cumpleaños de mi sobrino, a comuniones y este año, sin ninguna duda, a conciertos. Mis cantantes favoritos se han puesto de acuerdo y tengo un junio musical. El primero hoy mismo, nunca pensé que un artista internacional como Ricky Martin tocara en Valladolid, así que allá que voy a ver el show y a él mover las caderas. Después un concierto más de David Bisbal en su nueva gira y por último, el concierto único del aniversario de Más de Alejandro Sanz. Aunque haya ido a mil actuaciones de él, ésta será sin duda especial.
Así que sí, junio suena bien.
Junio sabe a cenas de fin de clases, acampadas, graduaciones, cervezas en terraza, helados, días más largos, juegos en el parque, a bicicleta, a pueblo, a sandalias, a abandonar el despertador y los horarios... Sabe a comidas ligeras, ensaladas, zumos de frutas, ropa colorida, luz.
Desde que mi vida personal está unida al calendario deportivo, junio suena al término de los partidos, de las ligas, a bajar la adrenalina de los ascensos y descensos, del play off, a acabar agotado esperando el pitido final. Junio suena a cansancio y a descansar.
Junio suena a aniversario, a equipaje, a vacaciones, al cumpleaños de mi sobrino, a comuniones y este año, sin ninguna duda, a conciertos. Mis cantantes favoritos se han puesto de acuerdo y tengo un junio musical. El primero hoy mismo, nunca pensé que un artista internacional como Ricky Martin tocara en Valladolid, así que allá que voy a ver el show y a él mover las caderas. Después un concierto más de David Bisbal en su nueva gira y por último, el concierto único del aniversario de Más de Alejandro Sanz. Aunque haya ido a mil actuaciones de él, ésta será sin duda especial.
Así que sí, junio suena bien.
martes, 8 de noviembre de 2016
De cine y música
Este puente pasado no hubo disfraces para mí, sino cine y música, dos de mis aficiones en mi tiempo libre. El último sábado de octubre asistí a la clausura de la Seminci -Semana Internacional de Cine de Valladolid- tras haber visto un par de películas esos días y no haber podido ir a ver la alfombra roja, que son mis dos "tradiciones" personales en esta semana.
Me gustó mucho la película que proyectaron tras la entrega de premios -Le Fils de Jean (Los hijos de Jean)- y, aunque nuestro festival no es de traer a grandes estrellas mediáticas, me hizo mucha ilusión ver a Melina Matthews, Jon Plazaola, Gonzalo Miró, Fernando Guillén Cuervo, Raúl Arévalo, Nya de la Rubia, Daniel Sánchez Arévalo o Ginés García Millán, con el que hablamos en el cocktail de después y me pareció muy amable.
La Seminci me gusta también porque es muy de Valladolid, muy nuestra, se celebra en el Teatro Calderón que me encanta, y se proyectan películas de autor, en cines pequeños, no de grandes centros comerciales.
Como ya dije, octubre terminó con un viaje a Barcelona y un concierto muy esperado, el Reencuentro de Operación Triunfo. Sí, lo admito, era y soy muy triunfita y cuando me regalaron las entradas estallé de alegría. Y he pasado de darme vergüenza confesarlo a tener en mi móvil muchos mensajes diciéndome que lo habían visto por la televisión y que les daba mucha envidia.
Porque sí, porque no se trataba de un concierto para observar la calidad vocal -aunque pude comprobar por qué me gustaron los mismos que hace 15 años y por qué han triunfado los que para mí fueron los mejores- sino de un acontecimiento social, como lo fue en su momento el programa. Se trataba de estar todo el concierto con la sonrisa en la cara, esa que te dibujan los recuerdos, y asistir a una catarsis colectiva de nostalgia con otras 17.000 personas de tu edad en el Palau Sant Jordi. Pensar qué hacías hace 15 años cuando veías OT, dónde estabas, con quién, qué estudiabas, y comprobar cómo has crecido con ellos.
Recordar cómo compré sus discos cada semana, cómo trasnochaba los lunes y veía y leía todo lo que se publicaba de ellos, cómo fui a varios conciertos cuando salieron de la Academia, incluido un viaje a Madrid para el primero de su gira. Cómo cubrí la primera rueda de prensa de Bisbal y Chenoa porque en el periódico donde trabajaba la que más sabía de OT era yo, cómo he seguido su trayectoria y he seguido yendo a conciertos, y los has visto mejorar, crecer, casarse...como si fueras parte de ellos.
Así que lo de menos era la luz, el sonido o las voces, lo de más era cantar y bailar todas y cada una de las canciones, recordar, enloquecer con "Escondidos" y terminar gritando "Mi música es tu voz" como si fuera un himno. Y emocionarte mucho y poder decir "yo estuve aquí" (asistiendo en directo al momento "no cobra").
Me gustó mucho la película que proyectaron tras la entrega de premios -Le Fils de Jean (Los hijos de Jean)- y, aunque nuestro festival no es de traer a grandes estrellas mediáticas, me hizo mucha ilusión ver a Melina Matthews, Jon Plazaola, Gonzalo Miró, Fernando Guillén Cuervo, Raúl Arévalo, Nya de la Rubia, Daniel Sánchez Arévalo o Ginés García Millán, con el que hablamos en el cocktail de después y me pareció muy amable.
La Seminci me gusta también porque es muy de Valladolid, muy nuestra, se celebra en el Teatro Calderón que me encanta, y se proyectan películas de autor, en cines pequeños, no de grandes centros comerciales.
Porque sí, porque no se trataba de un concierto para observar la calidad vocal -aunque pude comprobar por qué me gustaron los mismos que hace 15 años y por qué han triunfado los que para mí fueron los mejores- sino de un acontecimiento social, como lo fue en su momento el programa. Se trataba de estar todo el concierto con la sonrisa en la cara, esa que te dibujan los recuerdos, y asistir a una catarsis colectiva de nostalgia con otras 17.000 personas de tu edad en el Palau Sant Jordi. Pensar qué hacías hace 15 años cuando veías OT, dónde estabas, con quién, qué estudiabas, y comprobar cómo has crecido con ellos.
Recordar cómo compré sus discos cada semana, cómo trasnochaba los lunes y veía y leía todo lo que se publicaba de ellos, cómo fui a varios conciertos cuando salieron de la Academia, incluido un viaje a Madrid para el primero de su gira. Cómo cubrí la primera rueda de prensa de Bisbal y Chenoa porque en el periódico donde trabajaba la que más sabía de OT era yo, cómo he seguido su trayectoria y he seguido yendo a conciertos, y los has visto mejorar, crecer, casarse...como si fueras parte de ellos.
Así que lo de menos era la luz, el sonido o las voces, lo de más era cantar y bailar todas y cada una de las canciones, recordar, enloquecer con "Escondidos" y terminar gritando "Mi música es tu voz" como si fuera un himno. Y emocionarte mucho y poder decir "yo estuve aquí" (asistiendo en directo al momento "no cobra").
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martes, 17 de mayo de 2016
Calendarios
¿No os pasa que hay días que no ocurre nada y días que se te acumulan las cosas? Mira que yo soy de disfrutar, pero hay días marcados en el calendario en rojo por saturación de eventos, aunque sarna con gusto no pica como se suele decir.
Es curioso como cada uno tenemos ese calendario marcado, dependiendo de dónde vivas, tu familia, tus amigos, tus deportes...Me refiero a que este fin de semana estaría señalado para los seguidores del fútbol, bien para celebrar la Liga en Barcelona, como así fue, o en Madrid. Eso implica que estuvo también apuntado en los ayuntamientos de esas ciudades para tener preparadas las fuentes, las rúas y el calendario de celebraciones "por si acaso".
A la vez, también estaría marcado en los equipos de la Liga que podían descender, y en los equipos, como el Real Valladolid, ya en Segunda, que se jugaban su particular "final". Pero a quien no le guste el fútbol, el calendario marcaba en Valladolid que quizás el balonmano podía ascender y volver a la categoría Asobal. Esto estaba destacado también en nuestro particular calendario de amigos, así que organizamos cena para esperar a que llegara el autobús de los jugadores para ir a recibirles y festejarlo con ellos el ascenso.
Ajenos a todo esto, se encontraban los eurovisivos fans esperando a que Barei diera la campanada en Eurovisión y sin embargo, habría gente que no había oído su canción ninguna vez. Hablando de canciones, el sábado estaba subrayado en rojo también para los afortunados que tenían entradas para ver a Bruce Springteen en Barcelona y disfrutar de su concierto.
Mientras, la niña de mis vecinos tomaba la Primera Comunión, fecha señalada también para ella y su familia, otros empleados montaban los postes y las redes de voleibol para festejar "el día del voley", llevé a mi sobrino a un espectáculo de magia, una amiga fue a ver cómo había salido su tía de una complicada operación, otros esperaban que su pequeña naciera en esa fecha, otros tenían boda, unos amigos se iban de viaje, los vallisoletanos tenían puente porque celebraron el viernes San Pedro Regalado, su patrón, y los madrileños, San Isidro el lunes ...Son curiosos los diferentes calendarios...
J
Es curioso como cada uno tenemos ese calendario marcado, dependiendo de dónde vivas, tu familia, tus amigos, tus deportes...Me refiero a que este fin de semana estaría señalado para los seguidores del fútbol, bien para celebrar la Liga en Barcelona, como así fue, o en Madrid. Eso implica que estuvo también apuntado en los ayuntamientos de esas ciudades para tener preparadas las fuentes, las rúas y el calendario de celebraciones "por si acaso".
A la vez, también estaría marcado en los equipos de la Liga que podían descender, y en los equipos, como el Real Valladolid, ya en Segunda, que se jugaban su particular "final". Pero a quien no le guste el fútbol, el calendario marcaba en Valladolid que quizás el balonmano podía ascender y volver a la categoría Asobal. Esto estaba destacado también en nuestro particular calendario de amigos, así que organizamos cena para esperar a que llegara el autobús de los jugadores para ir a recibirles y festejarlo con ellos el ascenso.
Ajenos a todo esto, se encontraban los eurovisivos fans esperando a que Barei diera la campanada en Eurovisión y sin embargo, habría gente que no había oído su canción ninguna vez. Hablando de canciones, el sábado estaba subrayado en rojo también para los afortunados que tenían entradas para ver a Bruce Springteen en Barcelona y disfrutar de su concierto.
Mientras, la niña de mis vecinos tomaba la Primera Comunión, fecha señalada también para ella y su familia, otros empleados montaban los postes y las redes de voleibol para festejar "el día del voley", llevé a mi sobrino a un espectáculo de magia, una amiga fue a ver cómo había salido su tía de una complicada operación, otros esperaban que su pequeña naciera en esa fecha, otros tenían boda, unos amigos se iban de viaje, los vallisoletanos tenían puente porque celebraron el viernes San Pedro Regalado, su patrón, y los madrileños, San Isidro el lunes ...Son curiosos los diferentes calendarios...
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