Aviso que este post me ha quedado un poco triste porque creo que este día los es y da comienzo a un mes que siempre he pensado que es soso, frío y melancólico. Porque aunque ahora disfracemos este día de fiesta de Halloween, mini brujas y vampiros pequeños y lo pintemos de naranja, este día es triste. Así, sin edulcorantes.
Cuando nadie celebraba Halloween y los puritanos lo tachaban de "americanada", yo iba a una fiesta terroríficamente genial, en casa de un amigo que la adornaba como un pasaje del terror, y con un unos disfraces dignos de premio. Todo el mundo nos miraba raro y nos preguntaba que por qué le celebrábamos tanto si esta fiesta no era de aquí. Ahora que todos han caído en su tela de araña, que los disfraces inundan colegios y calles, y que hay una fiesta en cada bar y casi en cada casa, yo ya no lo celebro. Triste.
El día es triste como son fríos los cementerios, el luto, las pérdidas, los llantos. Porque, aunque sabemos que mientras los recordemos siguen vivos en nuestros corazones, despertamos y no están junto a nosotros. Porque aunque se transforman en recuerdos, pasa mucho tiempo hasta que esbozamos una sonrisa al recordarlos. Porque, aunque creo que nos guían en nuestros pasos, no caminan a nuestro lado. Y eso duele, porque los necesitamos y los amamos.
Aunque noviembre también puede ser dulce como los buñuelos, como el chocolate caliente y las castañas. Como el calor de la familia y el hogar. Dulce como los recuerdos. Un día para honrarlos marcado en el calendario aunque el recuerdo luzca vivo todos los días del año.
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miércoles, 1 de noviembre de 2017
domingo, 22 de noviembre de 2015
Excusas gastronómicas
Los fines de semana suelo quedar con mis amigos...para comer. Hacemos una de esas excusas gastronómicas que planeamos para vernos, charlar, reír...y comer. Porque otra cosa no sé, pero en mi grupo se come, mucho, y sobre todo quedamos para comer. Bueno, más bien para cenar…Esto ya lo contamos en la última boda de unos amigos del grupo y los invitados se reían. No sé por qué...¿hay algo más español que quedar para comer? Así se cierran grandes contratos ¿no? Pues nosotros cerramos grandes fines de semana.
Solemos ver los partidos de balonmano y luego cenamos, celebramos nuestros cumpleaños con una rica cenita en casa del homenajeado. También celebramos los cumples de los peques merendando y probado tartas. Quedamos a brindar por Navidad pero antes cenamos. Celebramos Halloween y cenamos sopas de ajo y buñuelos. Inauguramos el verano en la piscina y después ¡barbacoa! Llegan las ferias de Valladolid y quedamos a las casetas a comer. Nos da igual ir a la feria del pulpo que ver un partido de fútbol con sus patatas fritas. Vamos a un mercadillo artesanal y picamos en los puestos de los dulces. ¿Y cuando fuimos a la casa rural? Cualquiera hubiera creído que iba a ver una guerra mundial: un arsenal de comida y otro de chucherías. Porque si algo es este grupo es goloso. Se muere y se mata por el chocolate y las gominolas.
No hay nada que se nos resista, pizzas artesanas en horno de leña, pollos asados, lechazo, tartas de hojaldre y chocolate, donuts...aunque también le damos a la comida basura en todas sus variedades. Cuando alguien se va de viaje, nos manda fotos de lo que está comiendo y a veces trae algo típico que luego degustamos todos en otra cena, claro está.
En realidad, no somos originales porque creo que es muy tradicional reunirse a la mesa y celebrar las cosas con una comida, por ejemplo el otro día quedé con un grupo de amigas que se llaman "las ñamies" y se reúnen también con "excusas gastronómicas". Es muy español quedar para juntarse y comer, cualquier evento importante lleva consigo una buena comilona...y un buen arrepentimiento después. El plan de la dieta se nos olvida en cuanto alguien propone una nueva quedada gastronómica. Y en el fondo, como dije en este post, son excusas para vernos, estar juntos, celebrar, compartir, disfrutar y vivir. ¡Brindemos!
Solemos ver los partidos de balonmano y luego cenamos, celebramos nuestros cumpleaños con una rica cenita en casa del homenajeado. También celebramos los cumples de los peques merendando y probado tartas. Quedamos a brindar por Navidad pero antes cenamos. Celebramos Halloween y cenamos sopas de ajo y buñuelos. Inauguramos el verano en la piscina y después ¡barbacoa! Llegan las ferias de Valladolid y quedamos a las casetas a comer. Nos da igual ir a la feria del pulpo que ver un partido de fútbol con sus patatas fritas. Vamos a un mercadillo artesanal y picamos en los puestos de los dulces. ¿Y cuando fuimos a la casa rural? Cualquiera hubiera creído que iba a ver una guerra mundial: un arsenal de comida y otro de chucherías. Porque si algo es este grupo es goloso. Se muere y se mata por el chocolate y las gominolas.
No hay nada que se nos resista, pizzas artesanas en horno de leña, pollos asados, lechazo, tartas de hojaldre y chocolate, donuts...aunque también le damos a la comida basura en todas sus variedades. Cuando alguien se va de viaje, nos manda fotos de lo que está comiendo y a veces trae algo típico que luego degustamos todos en otra cena, claro está.
En realidad, no somos originales porque creo que es muy tradicional reunirse a la mesa y celebrar las cosas con una comida, por ejemplo el otro día quedé con un grupo de amigas que se llaman "las ñamies" y se reúnen también con "excusas gastronómicas". Es muy español quedar para juntarse y comer, cualquier evento importante lleva consigo una buena comilona...y un buen arrepentimiento después. El plan de la dieta se nos olvida en cuanto alguien propone una nueva quedada gastronómica. Y en el fondo, como dije en este post, son excusas para vernos, estar juntos, celebrar, compartir, disfrutar y vivir. ¡Brindemos!
lunes, 16 de noviembre de 2015
París
Siempre nos quedará París.
Reconozco que tenía otro post pensado pero no me parece que se pueda escribir de otro tema. No voy a hablar de terrorismo, ni del miedo ni el dolor que sentimos todos a partes iguales, ni de política ni de religión. Ni siquiera de lo cerca que está, de que todos hemos pensado que podríamos haber sido nosotros, cualquiera que hubiera estado pasando el fin de semana de turismo, de Erasmus, trabajando, en un concierto, en un partido...en un tren de Madrid.
Alguien me dijo que todos deberíamos visitar una vez en la vida estas ciudades: Nueva York, Londres, Roma y París. Tengo la suerte de haberlas visto todas, tan distintas entre ellas, ¡todas me gustaron tanto! Pero si hay una que me fascina, casi hasta diría que es mi favorita, es París.
París es la única por la que al viajar me salto mi personal teoría de que "hay tanto mundo por ver, que por qué repetir"...Pues, no sólo he repetido, sino que he estado varias veces e iría una y otra vez. París siempre es una buena opción.
París es encanto, es glamour, es moda, es majestuosidad, es imperial, es esplendor.
París es bohemia, es arte, es cultura, es baile, es un traje de can can, es ópera, es un musical.
París es perfume, es dulce, es un croissant, es crepes de chocolate, es un café en una terraza.
París es la Torre Eiffel, un paseo por los Campos Elíseos, es Notre Dame, un crucero por el Sena, el barrio latino, es el Sacre Couer, el Arco del Triunfo, la Ópera, los Inválidos, el Louvre, Versalles, Montmatre, Disneyland.
París es la Marsellesa. Es libertad, igualdad y fraternidad.
París es la ciudad de la luz.
París es la ciudad del amor.
Reconozco que tenía otro post pensado pero no me parece que se pueda escribir de otro tema. No voy a hablar de terrorismo, ni del miedo ni el dolor que sentimos todos a partes iguales, ni de política ni de religión. Ni siquiera de lo cerca que está, de que todos hemos pensado que podríamos haber sido nosotros, cualquiera que hubiera estado pasando el fin de semana de turismo, de Erasmus, trabajando, en un concierto, en un partido...en un tren de Madrid.
Alguien me dijo que todos deberíamos visitar una vez en la vida estas ciudades: Nueva York, Londres, Roma y París. Tengo la suerte de haberlas visto todas, tan distintas entre ellas, ¡todas me gustaron tanto! Pero si hay una que me fascina, casi hasta diría que es mi favorita, es París.
París es la única por la que al viajar me salto mi personal teoría de que "hay tanto mundo por ver, que por qué repetir"...Pues, no sólo he repetido, sino que he estado varias veces e iría una y otra vez. París siempre es una buena opción.
París es encanto, es glamour, es moda, es majestuosidad, es imperial, es esplendor.
París es bohemia, es arte, es cultura, es baile, es un traje de can can, es ópera, es un musical.
París es perfume, es dulce, es un croissant, es crepes de chocolate, es un café en una terraza.
París es la Torre Eiffel, un paseo por los Campos Elíseos, es Notre Dame, un crucero por el Sena, el barrio latino, es el Sacre Couer, el Arco del Triunfo, la Ópera, los Inválidos, el Louvre, Versalles, Montmatre, Disneyland.
París es la Marsellesa. Es libertad, igualdad y fraternidad.
París es la ciudad de la luz.
París es la ciudad del amor.
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