Mostrando entradas con la etiqueta amargaos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta amargaos. Mostrar todas las entradas

miércoles, 30 de marzo de 2016

La vida rosa

Ya estoy aquí, un poco más tarde de lo habitual pero necesitaba desconectar estas vacaciones. Salir de la rutina, y eso que dicen que ésta es buena porque da orden y estabilidad a tu vida. Pero no siempre es cierto. A veces hay que salir de esa zona de confort para ver que hay más mundo fuera... y si te gusta, luchar por conseguirlo. No hace falta irse al Caribe a pensar, sólo basta con romper con eso que haces todos los días igual, dejar de ver las mismas caras, pasear por las mismas calles, ir a los mismos sitios... ¿No os parece que el coche va solo al trabajo o a casa porque se sabe el camino de memoria?

Lo que bien se dice "cambiar de aires". Otras veces hay que salir y ver otras cosas...para apreciar las tuyas. Es curiosa esta paradoja. Nos pasamos la vida comparándonos con otros, y por qué no decirlo, también envidiándoles, y pocas veces pensamos que alguien pueda estar comparándose con nosotros. Pensamos en otro coche, otro trabajo, vemos su familia, su casa bonita, sus viajes, su vida...y no nos paramos a compararla con nuestra fortuna. Hay que apreciar lo que tenemos antes de que sea tarde y disfrutarlo.

Para eso está muy bien hablar con otra gente, no sólo ver su vida desde fuera. Porque igual que hay que alejarse de los amargados que nos agobian con sus quejas, tampoco son buenos los "super-happy-de-la-vida" que nos cansan con su vida de cuento. Esa gente que no tiene problemas, todo está bien, no se queja de nada, su familia parece de revista y tiene una vida de color de rosa. Ese extremo no es real, parecen un anuncio. La vida es menos rosa por eso hay que disfrutar intensamente los momentos en que es fucsia.


domingo, 1 de noviembre de 2015

Celebrando

Es el puente de los Santos o de los difuntos, Halloween, el día del docente, la fiesta de la salchicha en la localidad vallisoletana de Zaratán...Muchas fiestas concentradas en pocos días, una bonita mezcla de calabazas, con flores, huesitos de santo, buñuelos, brujas, vampiros, salchichas... Así lo veo yo, un cóctel de tradiciones.

No me gusta la gente que se opone a Halloween porque sí, sólo porque no sea nuestro o no lo hayamos celebrado antes. Tampoco antes de vivir en Zaratán sabía que tenían esta fiesta tradicional y ahora hay una carrera, talleres de manualidades y degustación de salchichas y voy a ir a celebrarlo. ¿Qué es importada? Sí, como las hamburguesas y la Coca-Cola y no por eso dejamos de ir al McDonald's ni dejamos de comer un buen cocido. Tampoco me gustan los que se olvidan de las flores y buñuelos porque ahora haya invasión de negro y naranja. Está un poco hilado al anterior post de los amargaos, la queja por la queja, esos que protestan en verano por el calor y en invierno por el frío, en Navidad por los villancicos y en Carnavales por los disfraces.

Durante años he celebrado Halloween -cuando no lo hacía nadie- con mi grupo de amigos porque uno de ellos nos invitaba a una fiesta en la que adornaba la casa como un auténtico pasaje del terror. Y nos disfrazábamos y lo pasamos muy bien, porque es excusa como otra cualquiera para juntarnos, reírnos, pasar un buen rato y comer sopas de ajo, buñuelos y dulces de chocolate y calabaza -las excusas gastronómicas merece otro post-. Y ya está, no le veo problema a que los niños pasen un buen día pintándose las caras, pidiendo caramelos y vistiéndose de brujas. Al día siguiente, quien sea religioso irá a la misa de los Santos, quien tenga tradición de ir al cementerio, acompañará a su familia, y habrá quien quiera recordar a los suyos en la intimidad de su corazón. O no hará nada de lo anterior pero sí comerá buñuelos en casa un día de descanso o probará la famosa salchicha de Zaratán.

Lo que veo mal es el lío que tienen en la cabeza los peques que dicen "no hay cole porque es Halloween". No, este puente concentra ese cóctel de fiestas que decía al principio. Y cada uno celebrará lo que quiera con el mismo respeto. Al fin y al cabo dicen las pastelerías, las floristerías y el comercio de disfraces que repuntan las ventas estos días, lo que demuestra que también es una fiesta comercial, como otras que ya se instauraron en su día, y de las que también se quejan los mismos... Y recuerda que cuando dejes la escoba y el buñuelo, empezarán los turrones, las uvas y las luces de Navidad. El caso es celebrar... y disfrutar.




martes, 27 de octubre de 2015

Amargaos

Hay una sección en el programa de radio "Lo mejor que te puede pasar" que se llama "El amargao de Twitter" que me gusta mucho porque la gente no deja nunca de sorprenderte. Leen unos cuantos tuits ácidos que han recibido ellos u otra gente famosa, normalmente críticas, algunas veces cercanas al insulto, otras sin ton ni son. En el programa se ríen porque la mayoría de las respuestas no tienen nada que ver con el tuit que han escrito, es sólo hablar por hablar, más bien, criticar por criticar. La verdad es que lo tienes que tomar así, riéndote, porque son eso: amargaos.

Cuando trabajas en comunicación, y más ahora con el boom de las redes sociales, esto es muy habitual. Es la misma crítica que harían en la vida real, pero elevada gracias a estar detrás de una pantalla de móvil y tener acceso a esa gente que antes sólo veías en la tele sin posibilidad de "hablar" con ella. En un curso me explicaron que los 'community manager' suelen contestar en las redes sociales como lo harían en la realidad, y es cierto, si eres amable o borde, se reflejará en tu respuesta. Lo mismo pasa con los amargaos.

Algunos no merecen respuesta, como no lo harías cara a cara. Incluso de algunos, si puedes, te alejarías en la vida real. Es más, aléjate de esos amargaos que te van minando poco a poco tus ganas de vivir, de disfrutar. Esa gente que está observándote para decirte lo que haces mal, esa crítica mordiente, esa gente "descalificadora". Los agresivos verbales que te hacen daño con sus palabras, los envidiosos, los chismosos, los falsos, pero sobre todo los "quejosos". Esos que no disfrutan con nada, que no saborean los pequeños momentos de la vida, que siempre están dando vueltas al mismo tema, que te anulan, te quitan tus sueños sólo porque ellos no luchan por el suyo.

Esa gente es tóxica, perjudica seriamente la salud. Lo malo es que algunos están bien disfrazados y sólo te das cuenta cuando te alejas de ellos.