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jueves, 3 de mayo de 2018

Películas

No soy de recomendar películas o libros porque creo que cada uno tiene un gusto muy particular, ni siquiera nosotros mismos opinamos igual en distintos momentos. Por ejemplo, yo no suelo ser mucho de comedias y últimamente he visto bastantes, con las que he pasado un buen rato, por eso digo que va por épocas.

Pero hoy quería hablar de tres películas diferentes, se salen un poco de lo normal y por eso me parecen especiales. La primera es Coco, que para mí fue una delicia. No creo que sea propiamente de niños porque no creo que alcancen a entender la importancia del argumento, aunque sí les gusten los colores y les puedan hacer gracia los esqueletos y la fiesta de Halloween que se vive tan intensamente en México. El mensaje es tan potente, que nuestros muertos no desaparecen (literalmente) mientras los recordamos, junto a ese papel esencial de la familia y los antepasados, todo bien acompañado por esa banda sonora tan bonita. Obviaremos decir lo llorona que soy...

La otra película que quería recomendar es Campeones porque tiene la mezcla justa de comedia, crítica, y también una gran lección de superación e integración. Sencillamente me encantó, risas y lágrimas a partes iguales. Hay momentos que no puedes parar de reír con los chicos que no son "normales" y otros que te emocionan de verdad. Aconsejable pensar nuestra postura hacia las personas con discapacidad, en la cinta se ven varias reacciones diferentes e importantísima la evolución del protagonista. También muy presentes los valores del deporte, pero vistos desde esa otra mirada, como por ejemplo en el partido final. No contaré más.

La última es más bien un documental pero especial para mí por lo que significa Alejandro Sanz, que lo sigo desde que era una cría que iba al colegio. Un repaso a su vida, especialmente a sus inicios, a todos sus discos, su trabajo, sus viajes, sus éxitos y también sus épocas menos buenas, contado desde la perspectiva de los ensayos del concierto multitudinario en 2017 para conmemorar los 20 años del disco Más -donde yo también estuve-. Tantos años, tantos momentos, tantas canciones que me siguen poniendo los pelos de punta, el significado de esas letras que quisiera tatuarme alguna frase, tantos conciertos a los que he ido con tanta gente distinta, que se me agolpaban en la memoria mientras estaba en el cine. Como leí una vez, la banda sonora de mi vida. Lo que fui es lo que soy. Tal cual.


miércoles, 25 de abril de 2018

Abril

Mira por la ventana. Las gotas de agua resbalan por el cristal cual lágrimas. Cierra los ojos triste. Un día tras otro un cielo gris plomizo que amenaza malos augurios. Y de repente, un estruendo y la descarga, como enfurecido. La mansa lluvia se transforma en tormenta y poco a poco en pequeños pedruscos, obligándole a permanecer en casa un día más. Oye el ruido del viento ensordecedor.

Apatía, melancolía, falta de energía como si estuviera enchufada a una bombilla y se hubiera fundido. Como los días sin luz. Lástima de ventanal en el salón por donde tendrían que filtrarse los rayos de sol e iluminar la casa. Y su cara.

Mira a su perro, dormido. Desidia. No hay paseo. Limpia las botas de agua de barro porque ayer le pilló la tormenta en la calle. Cambio climático lo llaman. O quizás sólo primavera. En la tele dicen que ha llovido 21 días de marzo. Días cortos, fríos y húmedos. ¿Cómo sobrevivirán en algunas ciudades grises? Cierra los ojos y piensa en la playa. Casi puede oír el mar. Recuerda su escapada al pueblo de montaña donde les recibió un sol primaveral.

En el telediario preguntan si el tiempo afecta a los estados de ánimo. Aunque no hay estudios que lo corroboren bromean con que el "trastorno afectivo estacional" se traduce en inglés como Seasonal Affective Disorder, cuyas siglas forman la palabra SAD, que significa triste. Ella lo tiene claro. No necesita investigaciones científicas ni refranes de "al mal tiempo buena cara". Sólo repica en su mente "abril, aguas mil". Como las gotas de lluvia en sus cristales. Cierra los ojos.

Pero la primavera tiene estas contradicciones y un día el sol se hace fuerte y entra por ese ventanal, como una explosión de luz iluminando la vida. Los parques se llenan de niños y risas. Vuelven los paseos largos al atardecer. Anochece más tarde y los días se hacen más largos para poder exprimirlos mejor. Las flores se abren paso en su cerezo. Su perro se tumba en el césped, se revuelca, juega. Vuelve el pantalón corto y el ejercicio al aire libre. Abre el balcón, se oyen las voces de la gente en las terrazas. Coge un libro y sale al jardín. Su pequeño remanso de paz. El sol le da en la cara y enciende su sonrisa. Cierra los ojos y disfruta.