Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta tiempo. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de abril de 2020

Aprende

"Éramos felices y no lo sabíamos". Esta frase la he visto en varias redes sociales, siempre acompañada de bonitas imágenes de vacaciones, de risas entre amigos y de besos familiares.

Y sí, las fotos son preciosas y reflejan bienestar, pero a mí al leerlo me da pena por esa gente que no supo disfrutar de esos momentos y ahora los echa de menos. ¿De verdad estuviste el verano pasado con tu familia de viaje y no te diste cuenta de la fortuna de tener esas pequeñas cosas? ¿No apreciaste la velada que pasaste con tus amigos el fin de semana anterior al confinamiento? ¿Ha tenido que pasar esto para que te des cuenta de la delicia de un beso de tu sobrino lleno de babas, de todo el apoyo que envuelve un abrazo o de lo contenta que se pone tu abuela cuando la vas a visitar?

Dicen que la naturaleza nos ha mandado parar porque la vida va muy deprisa y no sabemos apreciar esos instantes. No debería ocurrir una desgracia para saber que el tiempo se escurre entre las manos, que la vida cambia en un momento. Como las lecciones se aprenden a golpes y esta vez el impacto es muy grande, la enseñanza también lo será.

Lo bueno de todo esto es que la situación es temporal y reversible y, salvo en la desgracia de los fallecimientos, volveremos a nuestra vida de antes...o no, espero que regresemos siendo mejores. Así que guarda eso que estás aprendiendo ahora, todo lo que añoras y de lo que te estás dando cuenta y acuérdate cuando salgamos. Queda más con esos amigos con los que estás haciendo tantas videollamadas, ofrece tu mano a quien la necesite, siente las caricias, saborea ese café en la terraza, apura el helado en la playa, ríete a carcajadas, canta a voz en grito en el concierto y reparte besos por doquier.

Así que imagina y haz planes con tu mente porque todo eso volverá. Pero cuando abras los ojos, no te olvides de valorar también lo que tienes en casa. Al fin y al cabo, estás en lo que llamamos hogar.





jueves, 20 de febrero de 2020

Memoria frágil


De la programación actual de la televisión, intento no perderme ni un capítulo de ¿Dónde estabas entonces? No es que me haya vuelto una nostálgica, es que me sale la vena periodística con este programa. Primero admiro el trabajo que lleva detrás, resumir en una hora todos los acontecimientos importantes que pasaron en el año en cuestión. El trabajo de documentación -siempre me ha parecido flipante esa labor- el de síntesis y el de producción, buscar a los protagonistas todo este tiempo después para entrevistarles por aquellos sucesos. Simplemente me encanta.

Dos ideas me suelen cruzar por la mente mientras veo cada programa. Una, ¡qué memoria tan frágil tenemos! Como algunos hechos los recordamos fielmente y cómo puede ser que de otros apenas nos acordemos. También te das cuenta de cómo pasa el tiempo, que esto ya lo hemos hablado por aquí, algunos te parece que fueron ayer y han pasado 15 años como el que no quiere la cosa...

Pero a lo que iba de la fragilidad... Salvo acontecimientos históricos que te acuerdas perfectamente dónde estabas, con quién y qué estabas haciendo el día D, hay otros sucesos que se solapan con el siguiente. Cuando trabajaba en el periódico esto era muy claro. Ocurría algo importante, abría portadas, seguías días con el tema, buscabas declaraciones, luego ya sólo ocupaba media página etc y ... de repente, otro acontecimiento lo relegaba al olvido y ya nadie se preocupaba por eso otro que hace apenas unas horas era de suma trascendencia. Ya se sabe eso de que "tus grandes exclusivas de hoy envuelven el pescado de mañana" (Walter Lippmann).

La otra sensación que tengo es que la vida es ciclíca, que hay incidentes que se repiten, otros estarían hoy de actualidad y que como dice ese refrán "¡las vueltas que da la vida!" Aparece alguien en la pantalla, un político o un deportista famoso en esa época y te preguntas "¡Anda, ¿qué es de su vida ahora? ¿dónde estará?" Porque de pronto ya no es nadie. Esto ya lo he comentado en otro post que dediqué a algunos futbolistas estrellitas, que hoy están arriba y mañana en el olvido. Pero ocurre con todo porque en este programa, además de los fallecidos que ya no están, ves protagonistas que están en la cárcel o en la soledad de su casa, que se han cambiado de bando, el/la que dijo aquella frase de la que hoy seguro se arrepiente en vista de los acontecimientos...

Y luego por supuesto luego está lo que sientes tú de cara a ese año o evento, lo que realmente contesta a la pregunta que da título al programa.










miércoles, 31 de julio de 2019

Instantes



Las 11:11
¿Casualidad?
Un instante.
Cierra los ojos.
Un recuerdo del pasado, un sueño de futuro.
El presente es un instante.
Lo que tarda en pasar una estrella fugaz, en pedir un deseo.
En firmar tu nombre. Una ola lo borra.
El agua destruye el castillo de arena.
Está ahí. Ya no.
La gaviota emprende el vuelo.
Una nube tapa el sol.
Un cruce de miradas, un vuelco al corazón.
Una sonrisa tímida.
Un grito infantil.
Una lágrima se desliza por la mejilla-
Un sorbo de café, el primer mordisco.
Suena el teléfono.
Haces una foto. Un clic.
Una decisión.
Un renacer, un rayo de sol.
Un giro de 180 grados.
Un número, un destino.
Un golpe...de suerte.
Un solo instante.
¿Lo aprovechaste?
Abre los ojos.
Las 11:12.

martes, 1 de enero de 2019

Feliz 365 nuevos días

Quiero empezar el año con buen pie y pasarme por mi rincón con los mejores deseos. Quiero soñar 365 días de buenos momentos, de esos que recordarás el 31 de diciembre cuando hagas balance, con los que esbozarás una sonrisa al ver las fotos.

12 meses en blanco, para comenzar un nuevo libro. Ojalá se escriba con buena letra y no con renglones torcidos, donde empieces a apuntar los propósitos de año nuevo, pero no puedas cumplirlos porque estás entretenido en aprovechar cada minuto de esos 525.600 que hoy estrenamos.

Seguro que cada uno ha hecho su particular ritual de Nochevieja para atraer fortuna y éxito, todos nos hemos comido las uvas de la buena suerte, apartar los malos augurios y soñar despiertos. Oportunidades, logros, sueños, aventuras, emociones...

Pediría 52 lunes llenos de trabajo y que nos acompañe el amor cada una de esas 8.760 horas que pasaremos con la familia, la pareja, los amigos, los compañeros y tu mascota. Pero sobre todo, un tópico del día de la lotería: salud. Y tiempo para disfrutarlo. ¡Por un 2019 con 31.536.000 segundos de felicidad!


domingo, 12 de agosto de 2018

Vacaciones

Maletas con anhelos, con recuerdos, de vuelta al hogar, a la infancia, al amor.
Besos de despedida, llegadas al descanso, abrazos de encuentros.
Estaciones con ambiente sincero, se respira el cariño, la tristeza, la alegría en estado puro.
Ir y venir de gente.
¿Has probado a observar a esa gente en una estación o en un aeropuerto? ¿Vienen o se van? ¿A dónde? Imaginar sus historias personales. ¿Están con su pareja? ¿Van a descansar o en busca de aventura? ¿Son más de calor o de fresco? ¿Del Norte o del sur? ¿Qué llevan en la maleta?
Mira...se reencuentran. ¿Ves la emoción en sus ojos, los abrazos efusivos, las caricias de sus besos?
Ssshhh se están despidiendo...¿por mucho tiempo? ¿Tardarán en volver a verse?
Qué relativo es el tiempo.
Tiempo de maletas, de viajes, de coches, de aviones.
Tiempo de besos, de despedidas, de reencuentros.
Tiempo de promesas, de ilusión.
Tiempo de vacaciones, de descanso, de relax.
Tiempo de pueblo, de playa, de fotos, de turismo.
Tiempo de familia, de amigos, de amores de verano.
Tiempo de piscina, de montaña, de paseos.
Tiempo de billetes, de reservas, de retrasos.
Tiempo de terrazas, de charlas relajadas, bebidas refrescantes.
Tiempo de amar, soñar, sonreír.
Tiempo de disfrutar.
Tiempo sin reloj.
El tiempo, que pasa rápido, que pasa lento.


miércoles, 25 de abril de 2018

Abril

Mira por la ventana. Las gotas de agua resbalan por el cristal cual lágrimas. Cierra los ojos triste. Un día tras otro un cielo gris plomizo que amenaza malos augurios. Y de repente, un estruendo y la descarga, como enfurecido. La mansa lluvia se transforma en tormenta y poco a poco en pequeños pedruscos, obligándole a permanecer en casa un día más. Oye el ruido del viento ensordecedor.

Apatía, melancolía, falta de energía como si estuviera enchufada a una bombilla y se hubiera fundido. Como los días sin luz. Lástima de ventanal en el salón por donde tendrían que filtrarse los rayos de sol e iluminar la casa. Y su cara.

Mira a su perro, dormido. Desidia. No hay paseo. Limpia las botas de agua de barro porque ayer le pilló la tormenta en la calle. Cambio climático lo llaman. O quizás sólo primavera. En la tele dicen que ha llovido 21 días de marzo. Días cortos, fríos y húmedos. ¿Cómo sobrevivirán en algunas ciudades grises? Cierra los ojos y piensa en la playa. Casi puede oír el mar. Recuerda su escapada al pueblo de montaña donde les recibió un sol primaveral.

En el telediario preguntan si el tiempo afecta a los estados de ánimo. Aunque no hay estudios que lo corroboren bromean con que el "trastorno afectivo estacional" se traduce en inglés como Seasonal Affective Disorder, cuyas siglas forman la palabra SAD, que significa triste. Ella lo tiene claro. No necesita investigaciones científicas ni refranes de "al mal tiempo buena cara". Sólo repica en su mente "abril, aguas mil". Como las gotas de lluvia en sus cristales. Cierra los ojos.

Pero la primavera tiene estas contradicciones y un día el sol se hace fuerte y entra por ese ventanal, como una explosión de luz iluminando la vida. Los parques se llenan de niños y risas. Vuelven los paseos largos al atardecer. Anochece más tarde y los días se hacen más largos para poder exprimirlos mejor. Las flores se abren paso en su cerezo. Su perro se tumba en el césped, se revuelca, juega. Vuelve el pantalón corto y el ejercicio al aire libre. Abre el balcón, se oyen las voces de la gente en las terrazas. Coge un libro y sale al jardín. Su pequeño remanso de paz. El sol le da en la cara y enciende su sonrisa. Cierra los ojos y disfruta.

domingo, 26 de marzo de 2017

El tiempo

Que el tiempo vuela no hace falta descubrirlo ahora, porque estamos en marzo y parece que ayer tomábamos las uvas.

Con el cambio de hora he pensado en el tiempo, en cómo una hora arriba o abajo puede dislocarte el día, la luz, tus hábitos y cómo va encaminado hacia una nueva estación. Dicen que cuando te haces mayor es cuando sientes que el tiempo pasa deprisa porque cuando eres pequeño no notas este ritmo tan rápido.

La gente dice que te das cuentas del paso del tiempo cuando tus hijos cumplen años y te van haciendo mayor o cuando -como la vida es ciclíca- vuelves al mismo punto que el año anterior y te das cuenta de que ya pasaron 12 meses.O encuentras al fondo del cajón una foto olvidada y ves cuánto tiempo ha pasado, de repente oyes una canción de tu época y caes en la cuenta de que es de hace 20 años. Entonces, un escalofrío recorre tu cuerpo.

Pero también es cierto que el tiempo es relativo, no pasa igual siempre ni para todos igual. No es lo mismo 9 meses para una madre que para su hijo pequeño que no entiende cuándo nacerá su hermanito. No es lo mismo un año de Erasmus que un año en la cárcel, ni una semana de crucero que una semana en patera. No es lo mismo un día de trabajo que un día de vacaciones, ni un minuto hablando en la radio que uno esperando a que el microondas caliente la leche.

Los jóvenes dicen que sus clases de colegio pasan lento mientras que cuando salen con amigos el tiempo vuela. Cuando apagas el despertador para esos apetecibles "5 minutos más", te quedas dormido y llegas tarde y sin embargo, mira fijamente el reloj durante 5 minutos y dime si se te hace largo. A veces tienes marcada una fecha en el calendario para un evento especial y te parece que no llega el momento y otras veces que el tiempo ha volado y ya estás con los preparativos.

Nuestro refranero es muy rico con esto del tiempo: "Tiempo pasado, jamás tornado"; "El tiempo es oro"; "El tiempo todo lo cura y todo lo muda"; "no pasa nada, pero pasa el tiempo"; "el tiempo no pasa en balde"; "El tiempo vuela como el viento" y un sinfin de ellos más que al final nos vienen a decir que aproveches el momento, que la vida pasa y el tan manido consejo de carpe diem o como dice la cabecera de mi blog: ama, sueña, sonríe, vive...¡disfruta!

lunes, 21 de noviembre de 2016

El buen profesor

¡Qué importante es tener un buen profesor! Sé que cuando leemos esto pensamos en nuestros tiempos del colegio, pero también son muy significativos en nuestra edad adulta. Más si cabe, porque creo que tienen la enorme labor de animarnos en una actividad o en una clase que eliges voluntariamente. La mayoría de las veces nos apuntamos porque queremos, no es obligatorio como antes lo era el colegio, aprender inglés o ir a pádel. Por eso es quizás tan valioso, porque si no te gusta el maestro no hay por qué estar allí ni perder el tiempo, puedes ir a otro sitio, buscar otro profesor, otra academia, o quedarte en casa que seguro también hay muchas cosas que hacer.

Respecto a la labor del docente en tiempos de colegio, creo que es obvia la influencia que ejercen en los niños, que están formando su personalidad en esas edades. Me parece tan difícil enseñarles a leer como inculcarles el gusanillo de la lectura. Hay veces que influyen en negativo. ¡Cuántas veces he oído ahora de mayores que me gustaba la Historia pero tenía una profesora odiosa y opté por otra asignatura! Es increíble cómo pueden dirigir tus pasos hacia un lado u otro en tu vida futura y profesional.

Creo que deben tener muchas cualidades que no todos tienen, pero quería centrarme en mi experiencia actual. Hemos tenido varios monitores en un curso -por temas de bajas laborales- y he podido comprobar cómo los alumnos dejaban de ir a esa clase. Como he dicho, si el profesor no te motiva, no te lo pasas bien, ya no es como antes, ahora hay más opciones. Sin embargo, he comprobado el caso contrario, apuntarme una actividad que en principio no entraba en mis planes y continuar porque me gusta cómo lo da el profesor. No me lo pierdo un día. Volvemos de nuevo al tema de disfrutar. Me gusta sobre todo cuando el profesor se prepara la clase, se nota que ha buscado sus ejercicios, que le gusta lo que hace y eso lo transmite. Me demuestra responsabilidad, dedicación, pasión, vocación. Y me hace sentir que su tiempo es tan importante como el mío.

domingo, 18 de septiembre de 2016

El tren de la amistad

Bajó del tren y mientras buscaba a su amiga entre rostros desconocidos en la estación, que miraban anhelantes a sus familiares -¡cuántas historias guardan las estaciones y aeropuertos!- pensó en cuánto tiempo había pasado, en cómo se encontrarían, en cuánto habían cambiado sus vidas. Y allí la vio, de pie, con su barriga prominente y otro crío de la mano. Pues sí habían cambiado, sí...

Comieron poniéndose al día de empleos, familias y amigos comunes. Tan pronto hablaban de nombres para el nuevo bebé como de una anécdota de trabajo. Pero por la tarde, recostadas en el sofá de su casa, en aquella calurosa tarde de verano, mientras hablaban de cosas cotidianas, los recuerdos se agolpaban en su mente. Sintió que volvían a ser aquellas jóvenes estudiantes, en esas escaleras donde se labró su amistad entre apuntes y nervios de exámenes, en aquellos cafés interminables y noches de fiesta. Mucho antes de licenciarse, de que los maridos llegaran a sus vidas, y los trabajos, y los hijos, y los jefes...mucho antes de mudarse de ciudad y no verse tanto, mucho antes de la boda y del pequeño, mucho antes... Cuando sólo eran dos alumnas con todos los sueños por cumplir.

Y al volver  a subir al tren pensó que quizás ésa era la esencia de la amistad. La confianza, las confidencias que puedes hacer a una persona aunque haga tanto que no la ves, lo cómodo que te sientes a pesar de la distancia y del tiempo, y de los cambios de la vida. Como si no pasaran los años pero habían  pasado veinte.