Sólo quería pasar por aquí para estrenar mes y recordar que hace cinco años me senté en una mesa en el apartamento de la playa, escribí blogger y empecé a volcar mis pensamientos en este cuaderno.
Un rincón que en cinco años podríamos decir que no ha cambiado en lo esencial, que a veces ha tenido más polvo de lo normal porque ha estado más olvidado y que otras veces ha sido una vía de escape. Pero todas las veces son mis opiniones, mis vivencias, mis escritos, mis pensamientos...yo en estado puro. Transparente que es una.
Y disfrutona. Ya dije aquel 2015 que me gustaba disfrutar, "vivir la vida, soñar, reír, jugar, aprovechar el instante y apreciar los pequeños momentos que al final resultan ser grandes". A lo largo de este tiempo, he escrito varias veces sobre esto como si fuera un mantra, pero quizás estos meses atrás más de uno se habrá dado cuenta de ello.
El verano en que comencé el blog fue muy distinto para mí porque me acababan de echar de un trabajo después de más de 10 años, y este verano de 2020 también lo es por otras razones más graves, post confinamiento y el primero con coronavirus. En ambos casos y siempre, lo importante es la actitud. Cómo afrontamos las situaciones que llegan, que en las malas siempre es lo más difícil.
Aunque todos tengamos derecho a nuestros momentos de bajón, intenta mantener siempre una actitud positiva. Va a ser esencial para superar este momento y este verano raro. ¡Feliz agosto, feliz cumpleblog!
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domingo, 2 de agosto de 2020
miércoles, 17 de abril de 2019
Premio
Me complace pasarme por mi rincón, donde he escrito tantas cosas mías, para comunicar que he ganado el primer premio del concurso de relatos cortos Villa de Zaratán. Me ha hecho mucha ilusión ganar y, sobre todo, que a la gente le haya gustado mi relato.
Siempre me ha gustado escribir y me desquito con este blog. Cuando acabo un buen libro, de esos que te tiene enganchada, me quedo pensando en el autor, admirando lo que ha escrito y pienso: ¿esto puede estar en la cabeza de alguien y plasmarlo tan bien?
Me presenté con una historia inventada sobre el tema del que había que escribir en esta edición: “el deporte de Zaratán” (una localidad de Valladolid). Quise rendir homenaje a la vía verde por la que transcurre el trail que corre el protagonista, por donde hace años pasaba un tren muy lento llamado “tren burra” y que ahora es un sendero por donde salgo a caminar con mi perro.
LA CARRERA DE DON GREGORIO
Siempre me ha gustado escribir y me desquito con este blog. Cuando acabo un buen libro, de esos que te tiene enganchada, me quedo pensando en el autor, admirando lo que ha escrito y pienso: ¿esto puede estar en la cabeza de alguien y plasmarlo tan bien?
Me presenté con una historia inventada sobre el tema del que había que escribir en esta edición: “el deporte de Zaratán” (una localidad de Valladolid). Quise rendir homenaje a la vía verde por la que transcurre el trail que corre el protagonista, por donde hace años pasaba un tren muy lento llamado “tren burra” y que ahora es un sendero por donde salgo a caminar con mi perro.
LA CARRERA DE DON GREGORIO
Mañana es el día. Será un momento especial en la familia Gómez, la fecha en la que se cerrará un círculo. Parece mentira que la vida tenga estas casualidades, que la rueda gire y gire y volvamos al comienzo.
Aunque mañana es fiesta, ya es tarde, pero Maribel no puede dormir. Quiere retrasar la hora de irse a la cama porque sabe que va a dar vueltas sin parar. Vuelve a entrar en la habitación de su hijo y mira la ropa preparada. Sus zapatillas, esas que pidió como regalo cuando correr se convirtió en algo más que un pasatiempo. Y su camiseta bien doblada, esperando a que mañana se la ponga y le dé suerte. Pasa la mano con cuidado por las letras y musita en voz baja: “III Trail Tren Burra de Zaratán”. Esas palabras son las que cierran un círculo.
Aquí os lo dejo entero por si os apetece leerlo

viernes, 14 de abril de 2017
Mi rincón
Este rincón está sucio y olvidado -no abandonado- pero sí como esa esquina del salón que no limpias tan a menudo. Así siento estos días el blog, con telarañas y demasiadas cosas arrinconadas.Tenía tantas cosas que contar, que cuando iba a escribir sobre alguna, surgía una nueva y ya sabemos cómo son de volátiles las noticias.
Marzo fue un mes muy intenso: una Gala Nacional del Deporte que fue todo un éxito, muchos cumpleaños, una cena solidaria, la visita de unos buenos amigos y empecé un curso que tuve que dejar porque conseguí un trabajo. Pensé en escribir sobre esta gran noticia para mí, lo que supuso para mi autoestima y ordenar de nuevo mis horarios y rutinas laborales. Quise dar ánimo a esa gente que, como yo en desempleo, manda cientos de curriculum sin esperanza porque nadie responde. De repente suena la flauta, te hacen una entrevista con la que recuperar la confianza y vuelves a firmar un contrato. Y una cosa muy importante: por estar en el paro no estamos parados. Mientras tanto he hecho muchas cosas y de todo se aprende y todo suma. Me gusta pensar que las cosas suceden por algo. Como esas piezas sueltas del puzzle que un día, sin más, encajan, aunque hayas tenido esa porción de la mano muchos veces, de pronto encuentras el hueco. Su hueco.
Quise escribir sobre el atentado de Londres como ya lo hice de París, el zarpazo a la democracia y a la modernidad, y cuando pensaba en que cualquiera puede atentar ahora con un vehículo y darte la vuelta a la vida en un segundo, ya estábamos hablando de Estocolmo. Se me quedó grabada la frase de una sueca diciendo que "esto no ha pasado antes aquí". Ese es el problema, que ya son demasiadas ciudades sembradas por el horror.
Y en esto que pasamos de mes y llegamos a la Semana Santa. Yo, aférrima defensora de las procesiones de mi ciudad y éste año sólo he visto una. Cuando las has visto tantas veces y la has vivido tan intensamente, es como si estuviera saturada, como si no me cupiera ni una más. He trabajado tanto desde dentro, que quizás estoy tan exprimida que no tengo ya nada más de jugo en mi interior. Quise escribir sobre esta época pero no me salía nada diferente a lo del año pasado y menos éste en el que necesitaba descansar. Pero las naranjas siempre tienen unas gotas de zumo más, porque el puzzle habrá cambiado pero las piezas siempre encajan, solo hay que buscar el hueco.
Marzo fue un mes muy intenso: una Gala Nacional del Deporte que fue todo un éxito, muchos cumpleaños, una cena solidaria, la visita de unos buenos amigos y empecé un curso que tuve que dejar porque conseguí un trabajo. Pensé en escribir sobre esta gran noticia para mí, lo que supuso para mi autoestima y ordenar de nuevo mis horarios y rutinas laborales. Quise dar ánimo a esa gente que, como yo en desempleo, manda cientos de curriculum sin esperanza porque nadie responde. De repente suena la flauta, te hacen una entrevista con la que recuperar la confianza y vuelves a firmar un contrato. Y una cosa muy importante: por estar en el paro no estamos parados. Mientras tanto he hecho muchas cosas y de todo se aprende y todo suma. Me gusta pensar que las cosas suceden por algo. Como esas piezas sueltas del puzzle que un día, sin más, encajan, aunque hayas tenido esa porción de la mano muchos veces, de pronto encuentras el hueco. Su hueco.
Quise escribir sobre el atentado de Londres como ya lo hice de París, el zarpazo a la democracia y a la modernidad, y cuando pensaba en que cualquiera puede atentar ahora con un vehículo y darte la vuelta a la vida en un segundo, ya estábamos hablando de Estocolmo. Se me quedó grabada la frase de una sueca diciendo que "esto no ha pasado antes aquí". Ese es el problema, que ya son demasiadas ciudades sembradas por el horror.
Y en esto que pasamos de mes y llegamos a la Semana Santa. Yo, aférrima defensora de las procesiones de mi ciudad y éste año sólo he visto una. Cuando las has visto tantas veces y la has vivido tan intensamente, es como si estuviera saturada, como si no me cupiera ni una más. He trabajado tanto desde dentro, que quizás estoy tan exprimida que no tengo ya nada más de jugo en mi interior. Quise escribir sobre esta época pero no me salía nada diferente a lo del año pasado y menos éste en el que necesitaba descansar. Pero las naranjas siempre tienen unas gotas de zumo más, porque el puzzle habrá cambiado pero las piezas siempre encajan, solo hay que buscar el hueco.
martes, 9 de agosto de 2016
La vida cíclica
Aquí estamos otra vez, un verano más en Gandía, desde hace ya ni me acuerdo. Es curiosa la mezcla de recuerdos antiguos y, a la vez, como que cada verano se presenta ante tí en blanco para que hagas algo nuevo. Hay cosas que me gustan repetir, año a año se han convertido en tradiciones, pero también hay que innovar..
La vida es ciclíca y te das cuenta cada vez que llega un acontecimiento anual: cumpleaños, fiestas, Navidad, Semana Santa... Está en nosotros hacerla diferente cada vez. Dicen que la rutina es buena, que es señal de que todo marcha bien, sin sobresaltos. En parte es cierto, pero hay veces que hay que salir del bucle porque te volverías loco viviendo en el día de la marmota.
Cuando trabajaba en el periódico te das cuenta de esto con las noticias que publicas: empiezas el año con los niños abriendo paquetes de Reyes, las heladas de febrero y Caranavales, las procesiones de Semana Santa, el día de la comunidad de Castilla y León y la feria del libro, la manifestación del 1 de mayo, las fiestas patronales de San Pedro Regalado, la noche de San Juan, noticias frescas de verano o más graves como incendios o accidentes, pinchos y conciertos de las fiestas de septiembre, la vuelta al cole, la Seminci, alumbrado navideño, la Cabalgata y vuelta a empezar.
Así que, como el que no quiere la cosa, ha pasado un año desde que comencé con este blog, este rincón donde escribir mis pensamientos en voz alta. Estoy en el mismo lugar, en la misma playa, con el mismo ordenador pero no soy la misma. Ha pasado un año igual, pero distinto. Muy distinto. Y me gusta. Para mí, ésa es la esencia de la vida: disfrutar cada instante para hacerlo diferente.
La vida es ciclíca y te das cuenta cada vez que llega un acontecimiento anual: cumpleaños, fiestas, Navidad, Semana Santa... Está en nosotros hacerla diferente cada vez. Dicen que la rutina es buena, que es señal de que todo marcha bien, sin sobresaltos. En parte es cierto, pero hay veces que hay que salir del bucle porque te volverías loco viviendo en el día de la marmota.
Cuando trabajaba en el periódico te das cuenta de esto con las noticias que publicas: empiezas el año con los niños abriendo paquetes de Reyes, las heladas de febrero y Caranavales, las procesiones de Semana Santa, el día de la comunidad de Castilla y León y la feria del libro, la manifestación del 1 de mayo, las fiestas patronales de San Pedro Regalado, la noche de San Juan, noticias frescas de verano o más graves como incendios o accidentes, pinchos y conciertos de las fiestas de septiembre, la vuelta al cole, la Seminci, alumbrado navideño, la Cabalgata y vuelta a empezar.
Así que, como el que no quiere la cosa, ha pasado un año desde que comencé con este blog, este rincón donde escribir mis pensamientos en voz alta. Estoy en el mismo lugar, en la misma playa, con el mismo ordenador pero no soy la misma. Ha pasado un año igual, pero distinto. Muy distinto. Y me gusta. Para mí, ésa es la esencia de la vida: disfrutar cada instante para hacerlo diferente.
lunes, 1 de febrero de 2016
Sin calcetines
Hoy toca post de moda, más bien de las cosas que se han puesto de moda pero yo no comparto. Veo a muchas bloggers de moda posar para sus fotos en vaqueros y zapatos de tacón sin calcetines o pantalones tobilleros y playeros, incluso faldas sin medias. No sé si los harán para la foto y luego se enfundarán un buen abrigo y unas botas o en su ciudad tienen un clima suave y caluroso en esta época del año. Pero en Valladolid hace frío, aunque este invierno está siendo menos que de costumbre, no se me ocurre salir a la calle en piernas, ni en mangas de camisas ni calzarme unas bailarinas de las que tengo en mi parte del armario para el verano.
Por muy de moda que esté no lo entiendo, no seré yo -con lo friolera que soy- la que pase frío por lucir los tobillos en invierno porque no le veo sentido. ¡Con lo que me gustan a mí las botas! Claro que serán las que luego en verano vayan con botas en vez de en sandalias. El mundo al revés... Digo lo del calzado porque me llama mucho la atención, pero ocurre lo mismo cuando las veo con unas blusitas finitas que no me las pongo yo ni para una oficina o con una cazadora vaquera o de cuero que te deja al aire los riñones.
Y ya otro cantar son las medias. Mi apuesta son las medias tupidas cuando me pongo falda porque presiento que voy a poder soportar el frío, por eso no entra en mi cabeza salir a la calle con 3 grados sin medias. Dicen que para presumir hay que sufrir y será que las famosas no sufren poque se bajan de un coche, posan cinco minutos en un photocall y entran a una gala donde tendrán la calefacción a tope. Pero el resto de los mortales vamos a la compra, a trabajar y a tomar algo por la noche y hace frío.
No sé si compensa estar con esa cara desencajada sólo por lucir piernas -que por otra parte están blancas, y si me apuras con carne de gallina-. Porque, por lo menos yo, cuando estoy pasando frío me pongo de mala leche...digamos que se me congela la sonrisa.
Por muy de moda que esté no lo entiendo, no seré yo -con lo friolera que soy- la que pase frío por lucir los tobillos en invierno porque no le veo sentido. ¡Con lo que me gustan a mí las botas! Claro que serán las que luego en verano vayan con botas en vez de en sandalias. El mundo al revés... Digo lo del calzado porque me llama mucho la atención, pero ocurre lo mismo cuando las veo con unas blusitas finitas que no me las pongo yo ni para una oficina o con una cazadora vaquera o de cuero que te deja al aire los riñones.
Y ya otro cantar son las medias. Mi apuesta son las medias tupidas cuando me pongo falda porque presiento que voy a poder soportar el frío, por eso no entra en mi cabeza salir a la calle con 3 grados sin medias. Dicen que para presumir hay que sufrir y será que las famosas no sufren poque se bajan de un coche, posan cinco minutos en un photocall y entran a una gala donde tendrán la calefacción a tope. Pero el resto de los mortales vamos a la compra, a trabajar y a tomar algo por la noche y hace frío.
No sé si compensa estar con esa cara desencajada sólo por lucir piernas -que por otra parte están blancas, y si me apuras con carne de gallina-. Porque, por lo menos yo, cuando estoy pasando frío me pongo de mala leche...digamos que se me congela la sonrisa.
viernes, 25 de diciembre de 2015
Feliz Navidad
Sólo una pequeña entrada para desearos a todos unas felices fiestas con este arbolito que me mandaron por whastapp y que parece hecho a propósito para este blog.
Sigue estos buenos consejos, aunque a veces cueste, lo sé, pero es la esencia de la Navidad. Unos simples verbos que conducen a la felicidad.
Sigue estos buenos consejos, aunque a veces cueste, lo sé, pero es la esencia de la Navidad. Unos simples verbos que conducen a la felicidad.
domingo, 2 de agosto de 2015
Disfrutando
Hoy es un día como otro cualquiera para empezar un blog...o no. Hoy comienza agosto y este mes siempre ha sido muy especial para mí. Agosto significa verano, vacaciones, playa, sol, familia, viajes, helados, mi cumpleaños...y a mí todo esto me encanta. Por eso quizás me lanzo en este mes a esta aventura blogger, con mi dudas, pero a mí escribir me gusta desde niña y este verano todo es diferente.
Mis vacaciones comenzaron este año antes del mes de agosto, "obligada" por un despido en el trabajo que me hizo cambiar el chip y plantearme descansar de verdad. Así que llevo diez días en la playa...disfrutando, con todas las letras. Disfrutar es un verbo que me gusta mucho como suena y lo que conlleva. Es vivir la vida, es amar, soñar, reir, jugar, aprovechar el instante, apreciar los pequeños momentos que al final resultan ser grandes.
Yo soy muy disfrutona, si es que esta palabra existe. Eso es lo que estoy haciendo ahora y para darme mejor cuenta voy desglosando los "placeres de verano", no para dar envidiar a mis amigos, sino para saborearlos mejor...pero eso será ya otra entrada. Mi segunda entrada en esta nueva aventura de este verano diferente.
Mis vacaciones comenzaron este año antes del mes de agosto, "obligada" por un despido en el trabajo que me hizo cambiar el chip y plantearme descansar de verdad. Así que llevo diez días en la playa...disfrutando, con todas las letras. Disfrutar es un verbo que me gusta mucho como suena y lo que conlleva. Es vivir la vida, es amar, soñar, reir, jugar, aprovechar el instante, apreciar los pequeños momentos que al final resultan ser grandes.
Yo soy muy disfrutona, si es que esta palabra existe. Eso es lo que estoy haciendo ahora y para darme mejor cuenta voy desglosando los "placeres de verano", no para dar envidiar a mis amigos, sino para saborearlos mejor...pero eso será ya otra entrada. Mi segunda entrada en esta nueva aventura de este verano diferente.
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