viernes, 22 de mayo de 2020

Echar de más

En este tiempo de confinamiento no podemos dejar en cuarentena nuestros sentimientos, e igual que echamos de menos, echamos de más. Cada uno lo que sea. Habrá quien haya echado de menos el café de la oficina, las comidas familiares, los besos de los papás, el abrazo de un amigo, ir al estadio o a misa, jugar al pádel o ir al gimnasio, sentarse en una terraza, viajar, las risas de los sobrinos o cenar con los amigos.

Este tiempo ha revolcado tu corazón, es una buena oportunidad para entender cada latido. Nos acerca a quienes ya sentíamos cerca, aunque sea a través de una pantalla, y nos une más con quien hablábamos esporádicamente, quizás hemos descubierto a los vecinos o al frutero. Podemos sorprendernos por lo que echamos de menos, y también de lo que echamos de más. A lo mejor no creías que cosas insignificantes te importaran tanto y sin embargo, personas primordiales han podido pasar a un segundo plano. Quizás te has dado cuenta de a quién no has echado en falta nada, a pesar de que antes os vierais a diario. Como una piedra en tu zapato y cuando esto acabe podrás sacarla sin problema. Puede que al final lo de que el tiempo pone a cada uno en su sitio sea verdad. Lo que creo es que es el corazón quien manda. Como (casi) siempre...

Puede ocurrir también con hábitos, nuevas aficiones que has empezado en este confinamiento, costumbres que has dejado atrás, nueva organización, pensamientos... A lo mejor es el momento de ir al menos es más, recolocar lo que es fundamental en tu vida, porque  si has podido estar dos meses sin esas cosas, quizás cuando esto acabe las pases a la carpeta de "eliminadas", ¿no?



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