No voy a descubrir a estas alturas el placer de la lectura para quienes tengan esta afición, sino que voy a contar cómo yo lo he redescubierto. Y me encanta haber retomado este pasatiempo.
Siempre me ha gustado leer, siempre me ha producido una sensación especial entrar a una librería, rodeada de tantos libros, ese olor, esa sensación de "los quiero leer todos"...Lo mismo me ocurre en una biblioteca. Pero quizás la obligación de tener que leer otras cosas -siempre hay algo más urgente, repasar textos de trabajo-, o quizás las pantallas, que te absorven y hacen que los minutos vuelen, o que simplemente no acertaba con el libro correcto, había hecho que leyese mucho menos.
No me seducían los títulos que tenía en casa, me apetecían esos 'best seller' de los que todo el mundo habla pero nadie me podía dejar porque ahora todo el mundo tiene un ebook. No digo que al final no caiga, pero a mí me sigue gustando mucho esa sensación del papel, de dar la vuelta a la página, de ver cuánto te queda, cómo vas avanzando, de poner un marcapáginas...¡Y también es muy entretenido intercambiar libros! Porque seamos sinceros, puedes comprar alguno, pero son caros.
El día del libro, que en Castilla y León coincide con la fiesta de la comunidad, me gusta dar un paseo por los puestos, rebuscar, y casi siempre cae un ejemplar. Este año, además, un cuento para mi sobrino para que vaya descubriendo esta distracción. También miro con envidia los telediarios y veo cómo los escritores famosos van a firmar a Las Ramblas en ese día tan especial en Cataluña. Tras leer aquel libro que compré y pensar para mis adentros que por qué no leía más con lo que me gustaba, llegó el verano. La conjunción vacaciones-playa-piscina-novelas correctas hicieron el resto. Una amiga me prestó uno de esos 'best seller' que yo iba buscando, después me recomendaron otro que me regalaron por mi cumpleaños y seguidamente cayó en mis manos uno de esos tochos grandes que yo solía quemar y fue como un reto. Volví a caer rendida, atrapada entre las páginas, aunque fuese una novela conocida hace años que ya se había leído mucha gente en su día. ¡Y lo divertido que es comentar! Al cerrar la última página, volvió esa sensación que tienes cuando acabas una obra. Esa admiración por la historia, que los personajes se han quedado en tu cabeza, esa pizca de orgullo por haber terminado un libro tan gordo, esas ganas de empezar de nuevo otro...
Así que mi convencimiento me llevó a esos "propósitos de año nuevo" que yo hice en septiembre. Me apunté a la biblioteca de donde vivo. Y así, con mi carné nuevo, más contenta que una niña, he recuperado este hobby, esa "presión" de entregar el libro prestado en la fecha señalada, esa satisfacción de devolverlo antes, ese rebuscar entre los títulos aquel que te llamé la atención, ver las novedades, esas tardes de sofá y lectura...Y en medio de todo este proceso llevé a mi sobrino de 4 años un día a la biblioteca y pasamos la tarde leyendo. Indescriptible la cara de emoción al ver tantos libros juntos y esa pregunta que yo también me hacía antes: "¿los podemos leer todos?".
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jueves, 2 de febrero de 2017
El placer de leer
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lunes, 25 de enero de 2016
Placeres de invierno
Suelen decir que "9 meses de invierno y tres de infierno", aunque ya ni eso con los cambios de tiempo porque vaya suave que está siendo este invierno. Ya lo dije en el post de los placeres de otoño, y muchos se repiten porque la verdad es que otoño, por lo menos en Valladolid, solemos tener poco.
Lo que más me gusta es la ropa de invierno cálida, los gorros y bufandas, los abrigos calentitos, los calcetines y las zapatillas para andar por casa. Y hablando de estar en casa, adoro el momento de la noche, de venir del trabajo o del gimnasio, ducharse, ponerse cómodo y cenar en el sofá viendo la televisión. Aquí se incluyen muchos de mis placeres de este tiempo: una ducha caliente, los pijamas, zapatillas, la combinación manta-sofá-TV y meterse en la cama suave.
Las cenas en casa con los amigos en invierno también me gustan mucho. A quien le guste cocinar -a mí no mucho- hornear tiene que ser una delicia seguro. Y hablando de comida, los platos de cuchara, un Cola Cao caliente, un chocolate con churros...son satisfacciones de esta época.
Una tarde en el cine también parece que apetece más en invierno, y sino, los juegos de mesa, un buen libro que te enganche, o aficiones para hacer en casa, manualidades, pintar, tejer, coser...a mí me gusta el scrapbooking -que ya explicaré en otro post este hobby-.
A quien le guste esquiar o patinar sobre hielo, la nieve es una auténtica diversión de invierno. Yo no sé esquiar, pero me gustan los paisajes blancos. En Valladolid somos más niebla y cencelladas preciosas de esta época. Pero lo que no soporto -esto podría llamarse un "disgusto de invierno"- son las tardes lluviosas.
Por último, las escapadas rurales. Los últimos años hemos hecho visitas a sitios más invernales: Asturias, Navarra, Logroño, Huesca, Teruel...a pasar frío y conocer sitios con la bufanda puesta. Aunque este año hemos viajado más lejos: Viena. Esta ciudad ya es bonita de por sí, pero verla en diciembre, iluminada con muchísimas lucesy los mercadillos llenos de puestos de bolas y adornos navideños ha sido mi auténtico placer de invierno.
Lo que más me gusta es la ropa de invierno cálida, los gorros y bufandas, los abrigos calentitos, los calcetines y las zapatillas para andar por casa. Y hablando de estar en casa, adoro el momento de la noche, de venir del trabajo o del gimnasio, ducharse, ponerse cómodo y cenar en el sofá viendo la televisión. Aquí se incluyen muchos de mis placeres de este tiempo: una ducha caliente, los pijamas, zapatillas, la combinación manta-sofá-TV y meterse en la cama suave.
Las cenas en casa con los amigos en invierno también me gustan mucho. A quien le guste cocinar -a mí no mucho- hornear tiene que ser una delicia seguro. Y hablando de comida, los platos de cuchara, un Cola Cao caliente, un chocolate con churros...son satisfacciones de esta época.
Una tarde en el cine también parece que apetece más en invierno, y sino, los juegos de mesa, un buen libro que te enganche, o aficiones para hacer en casa, manualidades, pintar, tejer, coser...a mí me gusta el scrapbooking -que ya explicaré en otro post este hobby-.
A quien le guste esquiar o patinar sobre hielo, la nieve es una auténtica diversión de invierno. Yo no sé esquiar, pero me gustan los paisajes blancos. En Valladolid somos más niebla y cencelladas preciosas de esta época. Pero lo que no soporto -esto podría llamarse un "disgusto de invierno"- son las tardes lluviosas.
Por último, las escapadas rurales. Los últimos años hemos hecho visitas a sitios más invernales: Asturias, Navarra, Logroño, Huesca, Teruel...a pasar frío y conocer sitios con la bufanda puesta. Aunque este año hemos viajado más lejos: Viena. Esta ciudad ya es bonita de por sí, pero verla en diciembre, iluminada con muchísimas lucesy los mercadillos llenos de puestos de bolas y adornos navideños ha sido mi auténtico placer de invierno.
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