Suelen decir que "9 meses de invierno y tres de infierno", aunque ya ni eso con los cambios de tiempo porque vaya suave que está siendo este invierno. Ya lo dije en el post de los placeres de otoño, y muchos se repiten porque la verdad es que otoño, por lo menos en Valladolid, solemos tener poco.
Lo que más me gusta es la ropa de invierno cálida, los gorros y bufandas, los abrigos calentitos, los calcetines y las zapatillas para andar por casa. Y hablando de estar en casa, adoro el momento de la noche, de venir del trabajo o del gimnasio, ducharse, ponerse cómodo y cenar en el sofá viendo la televisión. Aquí se incluyen muchos de mis placeres de este tiempo: una ducha caliente, los pijamas, zapatillas, la combinación manta-sofá-TV y meterse en la cama suave.
Las cenas en casa con los amigos en invierno también me gustan mucho. A quien le guste cocinar -a mí no mucho- hornear tiene que ser una delicia seguro. Y hablando de comida, los platos de cuchara, un Cola Cao caliente, un chocolate con churros...son satisfacciones de esta época.
Una tarde en el cine también parece que apetece más en invierno, y sino, los juegos de mesa, un buen libro que te enganche, o aficiones para hacer en casa, manualidades, pintar, tejer, coser...a mí me gusta el scrapbooking -que ya explicaré en otro post este hobby-.
A quien le guste esquiar o patinar sobre hielo, la nieve es una auténtica diversión de invierno. Yo no sé esquiar, pero me gustan los paisajes blancos. En Valladolid somos más niebla y cencelladas preciosas de esta época. Pero lo que no soporto -esto podría llamarse un "disgusto de invierno"- son las tardes lluviosas.
Por último, las escapadas rurales. Los últimos años hemos hecho visitas a sitios más invernales: Asturias, Navarra, Logroño, Huesca, Teruel...a pasar frío y conocer sitios con la bufanda puesta. Aunque este año hemos viajado más lejos: Viena. Esta ciudad ya es bonita de por sí, pero verla en diciembre, iluminada con muchísimas lucesy los mercadillos llenos de puestos de bolas y adornos navideños ha sido mi auténtico placer de invierno.
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lunes, 25 de enero de 2016
Placeres de invierno
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lunes, 30 de noviembre de 2015
Valladolid
Ya lo digo en mi perfil, soy muy de Valladolid. Esto quiere decir que me gustan muchas cosas de mi ciudad y presumo de ellas -otras no, por supuesto, pero esas las obviaremos de momento-. Dicen que somos fríos como el clima, secos de primera impresión, pero cuando se nos conoce somos leales, de fiar, de tradiciones.
El clima dice mucho del carácter de la gente y en Valladolid hace mucho frío, esto genera impronta desde pequeños. Si hay algo típico de Valladolid son sus nieblas, si no lo has visto nunca te costará entender que no veas el edificio de enfrente aunque sea una iglesia enorme. Y que se pase así horas, hasta bien entrada la mañana, muchos días seguidos, ocultanto ese maravilloso sol que cuando se quita la niebla brilla en un cielo azul aunque esté helando. Sí, es muy peligroso, sobre todo para conducir, pero a mí me gusta. Me encanta ese Valladolid fantasmagórico bajo la niebla, quizás porque es tan típico, tan nuestro. Y otro efecto metereológico que me encanta es la cencellada. Esas preciosas fotos con un manto blanco, que no nieve, son únicas.
Me gusta vivir en Valladolid. Me gusta que no sea una ciudad excesivamente grande ni demasiado pequeña. Me gustan sus monumentos, San Pablo y la Universidad son mis preferidos. Me gustan las tradiciones, presumo de la Semana Santa, de la Seminci y los Pingüinos, aunque no sea motera. Animo al Pucela y al Balonmano Valladolid, y aunque no soy de rugby, alardeo de tener esos equipos campeones.
Me gusta salir de tapas, me encanta el lechazo y el pan con denominación de origen. Me gusta que fuera capital del reino, que aquí se casaran los Reyes Católicos, la historia del bautizo de Felipe II, que muriera Colón, que tuviéramos a Delibes y a Zorrilla, que Concha Velasco sea de aquí, como Lola Herrera o Emilio Gutiérrez Caba.
Me gusta que tengamos una playa en el Pisuerga y los caldos de Rueda, Cigales y la Ribera del Duero, aunque a mí no me guste el vino. Vivo la Semana Santa, me da un escalofrío de orgullo pasar con la procesión por esa Plaza Mayor iluminada abarrotada de gente. Es el momento en que más invito a la gente de fuera a venir, aunque también puedes venir a ver esas nieblas y la cencellada o las luces de Navidad o a tapear o a las fiestas o..
Así que sí, como decían en aquella película: "soy una muchachita de Valladolid". Una orgullosa vallisoletana.
El clima dice mucho del carácter de la gente y en Valladolid hace mucho frío, esto genera impronta desde pequeños. Si hay algo típico de Valladolid son sus nieblas, si no lo has visto nunca te costará entender que no veas el edificio de enfrente aunque sea una iglesia enorme. Y que se pase así horas, hasta bien entrada la mañana, muchos días seguidos, ocultanto ese maravilloso sol que cuando se quita la niebla brilla en un cielo azul aunque esté helando. Sí, es muy peligroso, sobre todo para conducir, pero a mí me gusta. Me encanta ese Valladolid fantasmagórico bajo la niebla, quizás porque es tan típico, tan nuestro. Y otro efecto metereológico que me encanta es la cencellada. Esas preciosas fotos con un manto blanco, que no nieve, son únicas.
Me gusta vivir en Valladolid. Me gusta que no sea una ciudad excesivamente grande ni demasiado pequeña. Me gustan sus monumentos, San Pablo y la Universidad son mis preferidos. Me gustan las tradiciones, presumo de la Semana Santa, de la Seminci y los Pingüinos, aunque no sea motera. Animo al Pucela y al Balonmano Valladolid, y aunque no soy de rugby, alardeo de tener esos equipos campeones.
Me gusta salir de tapas, me encanta el lechazo y el pan con denominación de origen. Me gusta que fuera capital del reino, que aquí se casaran los Reyes Católicos, la historia del bautizo de Felipe II, que muriera Colón, que tuviéramos a Delibes y a Zorrilla, que Concha Velasco sea de aquí, como Lola Herrera o Emilio Gutiérrez Caba.
Me gusta que tengamos una playa en el Pisuerga y los caldos de Rueda, Cigales y la Ribera del Duero, aunque a mí no me guste el vino. Vivo la Semana Santa, me da un escalofrío de orgullo pasar con la procesión por esa Plaza Mayor iluminada abarrotada de gente. Es el momento en que más invito a la gente de fuera a venir, aunque también puedes venir a ver esas nieblas y la cencellada o las luces de Navidad o a tapear o a las fiestas o..
Así que sí, como decían en aquella película: "soy una muchachita de Valladolid". Una orgullosa vallisoletana.
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