29 de septiembre, San Miguel, San Gabriel y San Rafael. 18:30. Brilla el sol y todavía hace ese calorcito que hace honor al "veranillo de San Miguel". Una sala de espera cualquiera. Llega una madre y su hija, vestida con el uniforme del colegio, leotardos, jersey y de la mano, un chaleco de esos de plumas. Pienso que exagera. Su madre se sienta, se quita un fular grande que lleva anudado al cuello, se desabrocha la americana negra. En los pies, botines negros con medias. Me miro a mí misma, todavía con sandalias y un pantalón finito con colores veraniegos. Me sorprendo, pero no sé quién tiene razón.
Creo que si hay una época difícil para vestir es ésta. Odio el entretiempo. En otoño, todavía hay quien se resiste -nos resistimos- a guardar la ropa de verano y hay quien saca las botas y el abrigo a la primera de cambio. Estos días me fijo mucho en los pies. Hoy amaneció nublado y con llovizna, y en la cola de la panadería se podía haber montado una zapatería: había botas, botas de agua, zapatos y playeros. Hay mucha zapatilla deportiva estos días como remedio socorrido.
A mí me parece un caos. Sales a pasear al perro por la mañana con chaqueta porque hace un fresco que pa'qué pero llegas a mediodía y vas en manga corta por el sol y con el jersey anudado a la cintura. Si hay una cosa buena de este tiempo son los fulares, pasminas o pañuelos, paso previo a las bufandas, que es otra cosa que me encanta.
Me duele la garganta, aprovecho para ponerme uno de los fulares más gustosos. Pienso en la madre y en la hija de la consulta, que quizás con sus medias hoy no tengan dolor de garganta. Pienso que a lo mejor la equivocada era yo aunque ese día me dieron calor. Pienso en que tengo que hacer el cambio de armario ya. Pienso cuánto durará el entretiempo porque ya que hemos despedido el verano, que llegue pronto el frío y disfrutemos de las botas, la manta, el pijama, la leche calentita y las bufandas -estos son algunos de mis placeres de invierno-. De hecho, ya me equipé con unos gorros nuevos y un cuello...perfectos para mi resfriado.
Mostrando entradas con la etiqueta sandalias. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sandalias. Mostrar todas las entradas
lunes, 5 de octubre de 2015
Entretiempo
lunes, 21 de septiembre de 2015
El final del verano
Ahora que se acaba el verano ya sólo queda recordar esos pequeños placeres de esta estación. Mis placeres. Mi estación. Aunque cada una tiene sus características, esos pequeños detalles que te alegran el día, cada uno tiene sus gustos personales. Algunos no soportan el calor, otros prefieren andar sobre las hojas caídas de los árboles, otros están a gusto con botas de lluvia y otros con la bufanda y los guantes.
A mí por ejemplo, aunque el otoño no me gusta especialmente porque me pone melancólica, me gustan estos días de cielo azul y ambiente preotoñal, ese colorido naranja y ese olor a nuevo que tiene septiembre. Parece que estrenamos todo, libros y cuadernos, curso y ¡vida nueva!
Pero no cabe duda de que prefiero el verano y así, como homenaje, tras mis primeros placeres de verano ahí van diez más como despedida:
12: Leer en la playa. Es cuando más disfruto de esta afición.
13: Los bikinis. Ya he dicho lo que me gusta comprarlos nuevos, a pesar de que se vean nuestros complejos.
14: Celebrar mi cumpleaños con los que más quiero y recibir tantas llamadas y mensajes.
15: Las sandalias versus andar descalzo. Me gustan mucho las dos cosas, una para la calle, la otra para casa.
16: Que anochezca tarde. Me encantan los días largos, disfrutar de tantas horas de luz.
17: Secarse el pelo al aire libre.
18: Bonitos atardeceres que suele fotografiar. No me resisto cuando veo ese color en el cielo, aunque sí debo destacar uno que vi "en primera fila" en Ibiza, con el sol escondiéndose en el mar como una pelota naranja
19: Las fiestas, las de los pueblos y las de Valladolid, aunque éstas anuncian que ya se acaba el verano. La vida de los pueblos me recuerda siempre al verano.
20: Las largas sobremesas, acabar casi cenando cuando quedaste a comer
Y uno de regalo, un placer sólo de MIS veranos en Gandía, que sólo entenderán algunos: compartir un Agua de Valencia (normalmente, con mis primos). ¡Brindemos por el final de verano y el inicio de un nuevo curso!
A mí por ejemplo, aunque el otoño no me gusta especialmente porque me pone melancólica, me gustan estos días de cielo azul y ambiente preotoñal, ese colorido naranja y ese olor a nuevo que tiene septiembre. Parece que estrenamos todo, libros y cuadernos, curso y ¡vida nueva!
Pero no cabe duda de que prefiero el verano y así, como homenaje, tras mis primeros placeres de verano ahí van diez más como despedida:
12: Leer en la playa. Es cuando más disfruto de esta afición.
13: Los bikinis. Ya he dicho lo que me gusta comprarlos nuevos, a pesar de que se vean nuestros complejos.
14: Celebrar mi cumpleaños con los que más quiero y recibir tantas llamadas y mensajes.
15: Las sandalias versus andar descalzo. Me gustan mucho las dos cosas, una para la calle, la otra para casa.
16: Que anochezca tarde. Me encantan los días largos, disfrutar de tantas horas de luz.
17: Secarse el pelo al aire libre.
18: Bonitos atardeceres que suele fotografiar. No me resisto cuando veo ese color en el cielo, aunque sí debo destacar uno que vi "en primera fila" en Ibiza, con el sol escondiéndose en el mar como una pelota naranja
19: Las fiestas, las de los pueblos y las de Valladolid, aunque éstas anuncian que ya se acaba el verano. La vida de los pueblos me recuerda siempre al verano.
20: Las largas sobremesas, acabar casi cenando cuando quedaste a comer
Y uno de regalo, un placer sólo de MIS veranos en Gandía, que sólo entenderán algunos: compartir un Agua de Valencia (normalmente, con mis primos). ¡Brindemos por el final de verano y el inicio de un nuevo curso!
Etiquetas:
agosto,
atardecer,
biquinis,
calor,
cumpleaños,
curso,
disfrutar,
fiestas,
leer,
otoño,
placeres,
playa,
sandalias,
sol,
vacaciones,
verano
domingo, 23 de agosto de 2015
La playa
Si hay algo de moda que me gusta del verano son las sandalias y los bikinis. Unas sandalias bonitas, de tacón, con las uñas pintadas de los pies, para ir a cenar, ¡me vuelven loca! Pero también unas sandalias planas, para descansar de los tacones y pasear, y hacer turismo, y dejarse llevar...Y andar despreocupada o hacer una escapada, estos son también "placeres de verano".
Y los biquinis también me encantan, a pesar de lo que me cuesta encontrar uno que le quede bien a mis curvas -con esas mini braguitas que hacen ahora de la talla 34-. Esto de las curvas es otro cantar. Pero el otro día decía una chica que "la playa nos iguala a todos" y, en parte, es verdad. Puede que tu biquini sea muy caro o estés en una playa más lejos o más bonita, pero al final ahí estamos las dos, tumbadas al lado, tomando el sol, el mismo sol.
Cada una con sus defectos y sus complejos. Seguro. No conozco a nadie que no tenga alguno, que no quiera estar mejor, ser más alta, más guapa, más baja, más delgada...Tú vas a la playa, sin ropa que te camufle los defectos, pero resulta que la de al lado tiene más celulitis, y el de atrás más barriga, y la de delante menos pecho...y ahí estamos todos, con nuestros defectos al sol.
Ojo, que también hay cuerpos esculturales que lucen en verano el trabajo del gimnasio en invierno. ¡¡Esos sí me dan envidia!! Envidia sana. Es entonces cuando les miro y pienso: "este septiembre me apunto yo y el próximo año luzco así de estupenda....", pero mientras me voy a pedir otro helado. ¡A seguir disfrutando!
Y los biquinis también me encantan, a pesar de lo que me cuesta encontrar uno que le quede bien a mis curvas -con esas mini braguitas que hacen ahora de la talla 34-. Esto de las curvas es otro cantar. Pero el otro día decía una chica que "la playa nos iguala a todos" y, en parte, es verdad. Puede que tu biquini sea muy caro o estés en una playa más lejos o más bonita, pero al final ahí estamos las dos, tumbadas al lado, tomando el sol, el mismo sol.
Cada una con sus defectos y sus complejos. Seguro. No conozco a nadie que no tenga alguno, que no quiera estar mejor, ser más alta, más guapa, más baja, más delgada...Tú vas a la playa, sin ropa que te camufle los defectos, pero resulta que la de al lado tiene más celulitis, y el de atrás más barriga, y la de delante menos pecho...y ahí estamos todos, con nuestros defectos al sol.
Ojo, que también hay cuerpos esculturales que lucen en verano el trabajo del gimnasio en invierno. ¡¡Esos sí me dan envidia!! Envidia sana. Es entonces cuando les miro y pienso: "este septiembre me apunto yo y el próximo año luzco así de estupenda....", pero mientras me voy a pedir otro helado. ¡A seguir disfrutando!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

