Confieso que no sé muy bien cómo enfocar este tema de alimentación que quería tratar en mi blog, así que voy a plantearlo en plan debate si queréis dejarme algún comentario. Quería hablar desde mi propia experiencia de que comer sano me parece más caro, pero cuando brujuleas por internet te dan todos los argumentos para demostrarte que no.
Yo sólo sé la de veces que voy a la frutería y lo que gasto en cada ocasión. Y es una pena cuando luego ves a los agricultores manifestándose por la miseria que les han pagado a ellos.¿Dónde se ha quedado mi dinero?
Verdaderamente creo que algo hacemos mal. Por un lado la comida saludable parece una moda, cuando no debería ser así, volver a la dieta mediterránea, intentar cumplir las cinco piezas de fruta al día (mira que es difícil, a mí no me da la vida para tanta recomendación sana)... y por otro lado, las ofertas de las cadenas de comida basura tiran los precios por lo suelos. Casi te empujan a caer en la tentación. Y con la salud no se juega.
Lo peor de todo es que debería ser un hábito común y no una foto en instagram, un estilo de vida como se suele decir, pero no todo el mundo tiene la misma cartera ni el mismo conocimiento -y paciencia- para leer los etiquetados. Y si se trata de volver al origen, a comer lo que se cosecha, los productos frescos que no vienen envasado, creo que sería justo que el agricultor se llevase la mejor porción del pastel.
Y tú, ¿crees que comer sano es más caro? ¿Cuánto pagas por tu cesta de la compra? Me encantará saber tu opinión.
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martes, 3 de marzo de 2020
martes, 29 de noviembre de 2016
Solidaridad
Toneladas de solidaridad es lo que encuentras en la Gran Recogida que el Banco de Alimentos ha realizado ese fin de semana en toda España. Todo el mundo ha pasado malas rachas, más agudizadas desde que llegó la crisis económica a instalarse en nuestras vidas, todos tenemos algún familiar o amigo en el paro, pero no tener para comprar comida debe ser lo peor. Por eso creo que la gente es solidaria con esta causa, porque piensa que puede pasar en cualquier momento, a cualquiera, y tener que tragar la vergüenza e ir a pedir comida con la que alimentar a tu familia.
Cuando vi la película "Techo y comida" me llamó la atención la madre soltera, buscando trabajo, siendo ayudada por una vecina, y poniéndole un bocadillo a su hijo mientras dice que ella no tiene hambre. Cuando consiguen una ayuda y compra hamburguesas y las saborean los dos como si fuera un manjar. Cuando entra en el supermercado, abre un bote de gel y lo huele embelesada o cuando le quita a su amiga unos bastoncillos de las orejas...Ella puede esa vecina de al lado y no saberlo.
Hace dos años que colaboro con esta entidad como voluntaria en las recogidas de alimentos. Es muy gratificante, sobre todo cuando ves todos los kilos de comida juntos y piensas en las personas que lo van a necesitar -17.000 en Valladolid-. Es bonito cuando ves a un padre decirle a sus hijos que depositen el paquete de cereales para otros niños que no tienen qué comer. También cuando se te acerca una señora mayor con un litro de leche y te asegura que ya donó más por la mañana en otro supermercado. Cuando llega una pareja joven y trae un carro entero de productos, cuando sale alguien despistado y te ve, y vuelve a entrar a coger algo porque se le había olvidado, cuando un señor te da 10 euros y te dice que entres tú a comprar lo que más se necesite...Incluso se aprende del que sale sin darte nada y te mira despectivamente....
Me niego a pensar que esos 22 toneladas que se han recogido - la misma cifra que el año pasado, aunque alimentos de más calidad- es porque hemos tocado techo. Me niego a creer que el viernes fuera peor la recogida porque competíamos con el Black Friday. ¡Esos alimentos sólo durarán un par de meses! Me gustaría pensar positivamente y resaltar que ha habido muchos más voluntarios este año y poner un hilo de esperanza en estas fechas que se acercan y creer que el año que viene nadie saldrá del supermercado sin haber donado antes un paquete de macarrones.
Cuando vi la película "Techo y comida" me llamó la atención la madre soltera, buscando trabajo, siendo ayudada por una vecina, y poniéndole un bocadillo a su hijo mientras dice que ella no tiene hambre. Cuando consiguen una ayuda y compra hamburguesas y las saborean los dos como si fuera un manjar. Cuando entra en el supermercado, abre un bote de gel y lo huele embelesada o cuando le quita a su amiga unos bastoncillos de las orejas...Ella puede esa vecina de al lado y no saberlo.
Me niego a pensar que esos 22 toneladas que se han recogido - la misma cifra que el año pasado, aunque alimentos de más calidad- es porque hemos tocado techo. Me niego a creer que el viernes fuera peor la recogida porque competíamos con el Black Friday. ¡Esos alimentos sólo durarán un par de meses! Me gustaría pensar positivamente y resaltar que ha habido muchos más voluntarios este año y poner un hilo de esperanza en estas fechas que se acercan y creer que el año que viene nadie saldrá del supermercado sin haber donado antes un paquete de macarrones.
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