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sábado, 28 de noviembre de 2020

La mente

 "La mente no guarda datos, guarda recuerdos". 

Esta frase la dijeron el otro día en un curso que estoy realizando y pensé que no podía ser más cierta. ¡Cuántas veces he dicho yo que soy mala con los números! No me acuerdo de muchos datos de dinero, por ejemplo, de lo que me costó tal cosa, pero sí recuerdo dónde lo compré o con motivo de qué ocasión. Bromeo con que no sé a cuántos años tengo la hipoteca, pero sí lo que pasó cuando la firmé, el momento, el lugar y el calor que hacía en esa sala a pesar de ser diciembre.

Ese es el poder de los recuerdos, ¿no? Es curioso cómo puedes ver en tu mente tal día concreto, incluso la ropa que llevabas, lo que te dijeron, frases exactas, lo que leías, lo que olías, con quién estabas, y sin embargo, olvidar una cifra que puede variar tanto su valor. 

Una canción te transporta a un lugar, a una persona, a un momento. Incluso un olor, hay aromas que también son recuerdos. Y como llegan a tu mente en el momento más preciso. Es la memoria episódica la que hace que nos acordemos de las emociones que sentíamos con esos recuerdos. Eso pasa un poco con las fotos, que eres capaz de acordarte de lo que sentías. Pero para tener esas evocaciones hay que sentir los momentos, vivirlos, disfrutar cada instante. Dicen que los recuerdos que llegan con emoción son perdurables.  

sábado, 8 de julio de 2017

La vida es un tango

Ya dije al principio del blog que no sabía si existía esta palabra pero que soy muy disfrutona. Me gusta aprovechar las oportunidades que tenemos de pasarlo bien, con moderación y sanamente, pero sacándole el mayor jugo. Cuando llegó mi perro a mi vida me gustó la frase de "la vida es un tango" porque jugaba con su nombre y desde entonces la utilizo como un mantra.

En mis tiempos jóvenes se usaba el lema de Carpe Diem, cuando la película El club de los poetas muertos la puso de moda. Entonces no sabía la magnitud de esa frase, la vida son dos días y hay que vivirlos. Con sus cosas, por supuesto, con trabajo y esfuerzo en el otro lado, sin desatender las obligaciones, pero con compensación. Porque si no trabajas durante la semana, no puedes saborear el finde, porque si no tuviéramos invierno, no apreciaríamos el verano, porque si no has perdido, no comprendes lo que es ganar.

Hay que poner de parte de uno por disfrutar, ya dije en otra ocasión en el blog que hay que huir de los amargaos, los que andan quejándose por todo, no hay que poner más obstáculos a la carrera: que hay que coger dos trenes para llegar, o estar un día en un sitio y al siguiente en otro, o madrugar mucho o hacer encaje de bolillos con las fechas...pues se hace. El viernes fui con los niños de la parroquia de campamento y me divertí mucho el tiempo que estuve, sin pensar que el sábado estaría en Madrid en un concierto, el domingo de cena y el lunes me iba de viaje, porque sabía que el resto de cosas también las iba a disfrutar en su momento.

Porque sí, porque luego ya trabajaré un mes seguido, porque hay que disfrutar cuando sale el sol, porque tristemente comprobé hace unos años que es cierto eso de que la vida es muy corta. No me gusta los que me comentan que no me pierdo ni una o la coletilla de "¡cómo vives!". Ya lo dije en este post que lo más importante es que cada uno disfrute con lo que más le gusta hacer, cada uno con sus prioridades. Tengo los mismos días de vacaciones que los demás, incluso menos, pero será que los exprimo más y saboreo los pequeños momentos. Y los cuento en mis redes sociales y por eso la gente se entera más, pero no me importa, al contrario, hay veces me gustaría gritar a alguno "oye, abre tus ojos, mira hacia arriba, disfruta las cosas buenas que tiene la vida". 

Estos días pasados he puesto mi lema en marcha y como dije en junio disfruté de mis cantantes favoritos en concierto. Así que os recuerdo lo que dice uno de ellos: