martes, 29 de noviembre de 2016

Solidaridad

Toneladas de solidaridad es lo que encuentras en la Gran Recogida que el Banco de Alimentos ha realizado ese fin de semana en toda España. Todo el mundo ha pasado malas rachas, más agudizadas desde que llegó la crisis económica a instalarse en nuestras vidas, todos tenemos algún familiar o amigo en el paro, pero no tener para comprar comida debe ser lo peor. Por eso creo que la gente es solidaria con esta causa, porque piensa que puede pasar en cualquier momento, a cualquiera, y tener que tragar la vergüenza e ir a pedir comida con la que alimentar a tu familia.

Cuando vi la película "Techo y comida" me llamó la atención la madre soltera, buscando trabajo, siendo ayudada por una vecina, y poniéndole un bocadillo a su hijo mientras dice que ella no tiene hambre. Cuando consiguen una ayuda y compra hamburguesas y las saborean los dos como si fuera un manjar. Cuando entra en el supermercado, abre un bote de gel y lo huele embelesada  o cuando le quita a su amiga unos bastoncillos de las orejas...Ella puede esa vecina de al lado y no saberlo.
Hace dos años que colaboro con esta entidad como voluntaria en las recogidas de alimentos. Es muy gratificante, sobre todo cuando ves todos los kilos de comida juntos y piensas en las personas que lo van a necesitar -17.000 en Valladolid-. Es bonito cuando ves a un padre decirle a sus hijos que depositen el paquete de cereales para otros niños que no tienen qué comer. También cuando se te acerca una señora mayor con un litro de leche y te asegura que ya donó más por la mañana en otro supermercado. Cuando llega una pareja joven y trae un carro entero de productos, cuando sale alguien despistado y te ve, y vuelve a entrar a coger algo porque se le había olvidado, cuando un señor te da 10 euros y te dice que entres tú a comprar lo que más se necesite...Incluso se aprende del que sale sin darte nada y te mira despectivamente....

Me niego a pensar que esos 22 toneladas que se han recogido - la misma cifra que el año pasado, aunque alimentos de más calidad- es porque hemos tocado techo. Me niego a creer que el viernes fuera peor la recogida porque competíamos con el Black Friday. ¡Esos alimentos sólo durarán un par de meses! Me gustaría pensar positivamente y resaltar que ha habido muchos más voluntarios este año y poner un hilo de esperanza en estas fechas que se acercan y creer que el año que viene nadie saldrá del supermercado sin haber donado antes un paquete de macarrones.


lunes, 21 de noviembre de 2016

El buen profesor

¡Qué importante es tener un buen profesor! Sé que cuando leemos esto pensamos en nuestros tiempos del colegio, pero también son muy significativos en nuestra edad adulta. Más si cabe, porque creo que tienen la enorme labor de animarnos en una actividad o en una clase que eliges voluntariamente. La mayoría de las veces nos apuntamos porque queremos, no es obligatorio como antes lo era el colegio, aprender inglés o ir a pádel. Por eso es quizás tan valioso, porque si no te gusta el maestro no hay por qué estar allí ni perder el tiempo, puedes ir a otro sitio, buscar otro profesor, otra academia, o quedarte en casa que seguro también hay muchas cosas que hacer.

Respecto a la labor del docente en tiempos de colegio, creo que es obvia la influencia que ejercen en los niños, que están formando su personalidad en esas edades. Me parece tan difícil enseñarles a leer como inculcarles el gusanillo de la lectura. Hay veces que influyen en negativo. ¡Cuántas veces he oído ahora de mayores que me gustaba la Historia pero tenía una profesora odiosa y opté por otra asignatura! Es increíble cómo pueden dirigir tus pasos hacia un lado u otro en tu vida futura y profesional.

Creo que deben tener muchas cualidades que no todos tienen, pero quería centrarme en mi experiencia actual. Hemos tenido varios monitores en un curso -por temas de bajas laborales- y he podido comprobar cómo los alumnos dejaban de ir a esa clase. Como he dicho, si el profesor no te motiva, no te lo pasas bien, ya no es como antes, ahora hay más opciones. Sin embargo, he comprobado el caso contrario, apuntarme una actividad que en principio no entraba en mis planes y continuar porque me gusta cómo lo da el profesor. No me lo pierdo un día. Volvemos de nuevo al tema de disfrutar. Me gusta sobre todo cuando el profesor se prepara la clase, se nota que ha buscado sus ejercicios, que le gusta lo que hace y eso lo transmite. Me demuestra responsabilidad, dedicación, pasión, vocación. Y me hace sentir que su tiempo es tan importante como el mío.