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jueves, 8 de noviembre de 2018

De fútbol

Ya he hablado en otra ocasión del ostracismo de los equipos de Segunda División en la televisión nacional. Se tendría que incendiar el estadio para que saliera en las noticias. También  de lo que supuso que el Real Valladolid ascendiera y puedas ver a tu ciudad en la clasificación de Primera. Sigo sin entender cómo hay veces que nos cuentan lo que hace algún exjugador nacional en la liga inglesa o alemana, con el resultado de esos equipos extranjeros, y no dicen cómo han quedado los equipos de Segunda en la jornada.

Pues bien, aunque sé que es como darte cabezadas contra una pared, éste es mi rincón y también sirve para desahogarme. El fin de semana pasado el Real Valladolid jugó en el Bernabéu un muy buen partido -obviando el resultado- que perdió por un gol de 'churro' que marcó Vinicius porque golpeó en la espalda de un jugador blanquivioleta. Hasta aquí los antecedentes de la historia. Al día siguiente, la prensa de Madrid erigió al futbolista blanco como héroe de la recuperación del Real Madrid. Podríamos hablar ahora de objetividad u honestidad de los periodistas pero no voy a hacerlo.

Cuál es mi sorpresa cuando pongo el telediario, escucho la noticia entera, en la que cuenta esto que yo he relatado del gol de Vinicius y un penalti de Sergio Ramos con una celebración exagerada, y no nombra el rival de ese partido. No sé si es que el Real Madrid jugaría solo en el Bernabéu, porque la verdad en el primer tiempo no se le vio mucho.

No se me ofendan los madridistas porque tengo para todos los grandes; los pequeños no salimos salvo en contadas ocasiones y a veces ni siquiera, porque ni haciendo un partidazo en el coliseo blanco nos nombran. El otro día oigo una noticia que el Barça llegaba a la ciudad donde jugaba, se les ve bajando del autobús y dice que Piqué se dio contra el retrovisor y tuvieron que plegarlo -¡toma notición!- Que por otro lado, yo pensé para mis adentros, le está bien empleado por ir mirando el móvil y con los cascos puestos y así no escuchar los gritos de los seguidores pidiéndoles una foto. Pero esto ya sería otro post de cómo se comportan algunos futbolistas famosos con los fans.


Foto Twitter @pabloparra_95

viernes, 6 de julio de 2018

Pisuerga

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid hoy voy a hablar de mi ciudad y de un tema que tenía pendiente pero no he tenido tiempo de sentarme a escribir hasta ahora -¡bendito caos!. Si estás en esta orilla del Pisuerga, sabrás que el Real Valladolid ha ascendido a Primera División tras jugar los play off, que la ciudad fue ilusionándose con la esperanza de subir, tiñéndose de morado y abarrotando un estadio al que se le suelen ver muchos asientos vacíos.

A este margen del Pisuerga todo se ve diferente, quizás porque somos un club pequeño, de una provincia, no estamos acostumbrados a ganar, ni a grandes fichajes, ni salimos en el telediario. Al otro lado del Pisuerga, los medios de comunicación sólo hablan de Ronaldo y de Messi, del Barça y del Madrid, se ganan Champions y millones por doquier.

Pero el día 16 de junio el Pucela quiso acercarnos a la otra ribera para que viéramos qué se siente al otro lado. Y se siente un orgullo por los colores que hacen que desempolves la camiseta blanquivioleta, te la pongas y salgas a la calle a celebrarlo, que los niños abarroten puentes y plazas para ver algo histórico, que los telediarios se fijen en una ciudad en el centro de Castilla y León, que Zorrilla se llene tres partidos seguidos, que se formen unas colas enormes para comprar entradas, que el cielo se ilumine con fuegos artificiales, que los jugadores lo celebren desde un barco surcando el Pisuerga, que el club organice una fiesta en el campo, que la afición haga la ola en el estadio y cante a pleno pulmón "banderas blancas y violetas, voces que cantan goles y gestas, el objetivo es la victoria, con grandes triunfos se hace la historia". Y sí, como hace 6 años, el mismo día, el Real Valladolid volvió a hacer historia.

A esta orilla del Pisuerga están un puñado de aficionados fieles que han seguido al Pucela en su periplo por Segunda y que han subido al estadio cada fin de semana en un horario infernal. A esta orilla del Pisuerga hay muchos periodistas muy competentes, que han seguido informando con profesionalidad encomiable como profesionales de Primera. A esta orilla del Pisuerga hay grandes trabajadores del club, que sienten los colores y han colaborado a esta hazaña. Todos ellos se merecían como el que más cruzar a la otra orilla.

En el otro extremo del Pisuerga esperan los grandes equipos, la televisión, las noticias, aficionados que volverán a llenar la ciudad, más dinero para el club, los partidos televisados, las grandes tardes de fútbol...la gloria de Primera. Sólo quien ha estado en Segunda sabe lo que significa saltar a la otra orilla.






lunes, 30 de noviembre de 2015

Valladolid

Ya lo digo en mi perfil, soy muy de Valladolid. Esto quiere decir que me gustan muchas cosas de mi ciudad y presumo de ellas -otras no, por supuesto, pero esas las obviaremos de momento-. Dicen que somos fríos como el clima, secos de primera impresión, pero cuando se nos conoce somos leales, de fiar, de tradiciones.

El clima dice mucho del carácter de la gente y en Valladolid hace mucho frío, esto genera impronta desde pequeños. Si hay algo típico de Valladolid son sus nieblas, si no lo has visto nunca te costará entender que no veas el edificio de enfrente aunque sea una iglesia enorme. Y que se pase así horas, hasta bien entrada la mañana, muchos días seguidos, ocultanto ese maravilloso sol que cuando se quita la niebla brilla en un cielo azul aunque esté helando. Sí, es muy peligroso, sobre todo para conducir, pero a mí me gusta. Me encanta ese Valladolid fantasmagórico bajo la niebla, quizás porque es tan típico, tan nuestro. Y otro efecto metereológico que me encanta es la cencellada. Esas preciosas fotos con un manto blanco, que no nieve, son únicas.

Me gusta vivir en Valladolid. Me gusta que no sea una ciudad excesivamente grande ni demasiado pequeña. Me gustan sus monumentos, San Pablo y la Universidad son mis preferidos. Me gustan las tradiciones, presumo de la Semana Santa, de la Seminci y los Pingüinos, aunque no sea motera. Animo al Pucela y al Balonmano Valladolid, y aunque no soy de rugby, alardeo de tener esos equipos campeones.

Me gusta salir de tapas, me encanta el lechazo y el pan con denominación de origen. Me gusta que fuera capital del reino, que aquí se casaran los Reyes Católicos, la historia del bautizo de Felipe II, que muriera Colón, que tuviéramos a Delibes y a Zorrilla, que Concha Velasco sea de aquí, como Lola Herrera o Emilio Gutiérrez Caba.

Me gusta que tengamos una playa en el Pisuerga y los caldos de Rueda, Cigales y la Ribera del Duero, aunque a mí no me guste el vino. Vivo la Semana Santa, me da un escalofrío de orgullo pasar con la procesión por esa Plaza Mayor iluminada abarrotada de gente. Es el momento en que más invito a la gente de fuera a venir, aunque también puedes venir a ver esas nieblas y la cencellada o las luces de Navidad o a tapear o a las fiestas o..

Así que sí, como decían en aquella película: "soy una muchachita de Valladolid". Una orgullosa vallisoletana.



lunes, 31 de agosto de 2015

Mi Pucela

Acabo de llegar de Zorrilla, del primer partido en casa del Real Valladolid con una victoria. Se me hace raro que la temporada empiece tan pronto, cuando hay gente todavía de vacaciones y hace calor. Eso sí que es raro en este estadio, donde normalmente vas forrado hasta las cejas. De hecho, he ido con mi camiseta de manga corta, que suele estar tapada por un forro polar, y aprovechas la bufanda blanquivioleta para abrigarte bien. El 'merchandising' que funciona en Valladolid es la manta y la sudadera, aunque hoy por un momento fue necesario el chubasquero. El cielo se puso negro media hora antes del partido, lo que confirmó mi teoría de que era raro estar en Zorrilla con calor y tormenta de verano.

Pero me gusta. Me gusta ese aire a nuevo, se respira esperanza, eso que ronda en la cabeza de "a ver qué pasa este año", bueno, no, más bien "a ver si este año subimos a Primera". Me gusta ver al equipo saltar al campo con sus camisetas nuevas. Este año son preciosas. Coincide todo el mundo y eso es difícil. Pero si algo me gustó del día de la presentación -que suele levantar expectación- fue ver a los jugadores Óscar y Álvaro Rubio ser los modelos. Otros años han sido unas chicas muy guapas, pero yo no acabo de entender la relación que tienen que presenten las camisetas de juego del Real Valladolid. Parece que tuviéramos equipo femenino del Pucela. 

Sí, ya sé que es para vender más. Todo es un negocio, puro marketing. Pero si es así, no entiendo entonces el revuelo que ha causado la campaña publicitaria de Rafa Nadal luciendo cuerpo serrano -espectacular, por cierto ;-) Me pareció fatal que un periódico generalista en su cuenta de Twitter preguntara a los seguidores qué les parecía este anuncio y si era quizás "excesivo". ¿Eso se pregunta con la cantidad de anuncios protagonizados por cuerpos esculturales femeninos?

Pues eso, que todo vale para vender. Y hablando de compras y ventas, hacía tan bueno en Zorrilla hoy que no pude lucir mi sudadera nueva del Real Valladolid. Si lo dice hasta el tiempo, el fútbol no es para el verano.