Estos días estamos recordando los 10 años que la Selección Española de Fútbol ganó el Mundial. Y a todos se nos viene a la cabeza una imagen, la primera nada más que te dicen este recuerdo. Lo primero que se me viene a mí es: "¡¿10 años?! ¡Pero si lo recuerdo perfectamente!". Después, una fotografía en rojo de mareas de gente celebrando y la mítica instantánea de Iker Casillas alzando la Copa al cielo entre gritos de alegría, que parece que los puedes oír todavía.
Porque cada uno se acuerda de donde estaba en ese momento, dónde lo vio y con quién se abrazó para compartir ese momento de felicidad. Esa es la diferencia, hay otras fechas que también recordamos dónde estábamos pero para mal (léase 11S, 11M...). Y es que aquellos días ese sentimiento de alegría era común, no importaba nada más, todo el país viendo un partido y celebrando unido ese júbilo. Todos con los mismos colores, viendo en bucle las mismas imágenes y juntos cantando orgulloso ¡yo soy español!
Esto mismo han recordado los jugadores en diversos reportajes, que les hacía especial ilusión haber llevado ese entusiasmo a todo un país y ver las calles llenas de gente felices y unidos. Pues esto es a lo que me gustaría apelar hoy, diez años después, en una situación bien distinta, en medio de una pandemia. Repetir hasta la saciedad el lema acertado del Ministerio de Sanidad: este virus los paramos unidos.
Ya lo dice la RAE, unido: "acercar una cosa a otra para que formen un conjunto o concurran al mismo objeto o fin. Dicho de varias personas: confederarse o convenirse para el logro de algún intento, ayudándose mutuamente".
Si todavía tienes dudas, echa para atrás en mi blog donde hablo de solidaridad y empatía. Y sino, mira todavía más atrás y recuerda aquellos días de julio de 2010 en el que fuimos felices unidos.
Mostrando entradas con la etiqueta fútbol. Mostrar todas las entradas
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lunes, 13 de julio de 2020
lunes, 17 de junio de 2019
Personas 2
Hace tiempo escribí una opinión sobre lo "estrellitas" que me parecieron algunos -no quiero generalizar- jugadores del Real Madrid y del Barcelona cuando jugaron en Zorrilla otra temporada, y algunos -no quiero generalizar- futbolistas de la Selección Española después de ganar el Mundial.
En esta última ocasión salieron del hotel directos al autobús sin acercarse a la gente que esperaba en la puerta, bastante alejada de la entrada, y se marcharon hacia el estadio sin dar la luz interior del bus por lo que no se les veía. Al acabar el partido, más de lo mismo, llovía, ellos se subieron al autobús y la gente se quedó esperando y sólo un par de ellos bajaron a las escaleras del bus a firmar unos pocos autógrafos.
Yo pensé entonces ¿pero qué se creerán? que sí, que tendrán la Copa del Mundo pero antes que futbolistas son personas como dije en mi anterior post, y como personas, muchos -no todos, no quiero generalizar- dejaron mucho que desear.
Cuando vino el Real Madrid, el conductor dio la vuelta al autobús de tal forma que cuando bajaron accedían directamente a la entrada del estadio sin que los aficionados -muchos niños- que llevaban horas esperando les pudieran ver. A mí se me partía el alma.
Cuando vino el Barça, había una joven histérica por ver a su jugador preferido, que tenía su nombre pintado por toda la cara y por supuesto, vestía la camiseta con su número. El futbolista en cuestión pasó por delante de ella y ni la miró -que no me explico cómo no le llamó la atención una chica con su nombre escrito en la frente-. Después de que le llamamos varios de los que estábamos ahí cerca, incluso una persona de seguridad, ya se paró y sí, muy "amablemente", se hizo una foto con ella que no cabía en sí de gozo. Fue una anécdota que se me quedó grabada.
Por no hablar de los cascos enormes con los que van escuchando música que parece que no quieren oír los gritos de los chavales que corean sus nombres para que se acerquen a firmarles o para una foto. Esto me pone mala, de verdad. Cuándo entenderán que ellos serán muy buenos -o no- en lo suyo, pero que lo son en parte gracias a la afición que está detrás, que llena estadios y compra sus camisetas. Cuándo comprenderán que hoy están arriba y mañana no, que hoy gritamos su nombre pero mañana no nos acordamos. Porque, ya lo dije aquí, primero son personas.
En esta última ocasión salieron del hotel directos al autobús sin acercarse a la gente que esperaba en la puerta, bastante alejada de la entrada, y se marcharon hacia el estadio sin dar la luz interior del bus por lo que no se les veía. Al acabar el partido, más de lo mismo, llovía, ellos se subieron al autobús y la gente se quedó esperando y sólo un par de ellos bajaron a las escaleras del bus a firmar unos pocos autógrafos.
Yo pensé entonces ¿pero qué se creerán? que sí, que tendrán la Copa del Mundo pero antes que futbolistas son personas como dije en mi anterior post, y como personas, muchos -no todos, no quiero generalizar- dejaron mucho que desear.
Cuando vino el Real Madrid, el conductor dio la vuelta al autobús de tal forma que cuando bajaron accedían directamente a la entrada del estadio sin que los aficionados -muchos niños- que llevaban horas esperando les pudieran ver. A mí se me partía el alma.
Cuando vino el Barça, había una joven histérica por ver a su jugador preferido, que tenía su nombre pintado por toda la cara y por supuesto, vestía la camiseta con su número. El futbolista en cuestión pasó por delante de ella y ni la miró -que no me explico cómo no le llamó la atención una chica con su nombre escrito en la frente-. Después de que le llamamos varios de los que estábamos ahí cerca, incluso una persona de seguridad, ya se paró y sí, muy "amablemente", se hizo una foto con ella que no cabía en sí de gozo. Fue una anécdota que se me quedó grabada.
Por no hablar de los cascos enormes con los que van escuchando música que parece que no quieren oír los gritos de los chavales que corean sus nombres para que se acerquen a firmarles o para una foto. Esto me pone mala, de verdad. Cuándo entenderán que ellos serán muy buenos -o no- en lo suyo, pero que lo son en parte gracias a la afición que está detrás, que llena estadios y compra sus camisetas. Cuándo comprenderán que hoy están arriba y mañana no, que hoy gritamos su nombre pero mañana no nos acordamos. Porque, ya lo dije aquí, primero son personas.
domingo, 19 de mayo de 2019
Personas
Ante todo personas. Independientemente del trabajo que tengas, del equipo de fútbol del que seas socio o del partido político al que votes, primero somos personas, vecinos, compañeros...¿no es así?
Esta reflexión se ha visto intensificada con el susto de Iker Casillas; parecía que llamaba mucho la atención los mensajes de ánimo que le mandaron rivales como Piqué, exentrenadores como Mourinho... y tanta gente anónima en los alrededores del Camp Nou que estaban consternados al enterarse de la noticia. Porque hicimos "noticia" de estas reacciones. No sé por qué nos sorprende algo que debería ser tan natural ¿no?
Me gustó mucho cuando oí en la radio que era como si le hubiera pasado a un pariente de nuestra familia, para algunos sería como un familiar cercano y para otros un primo lejano...pero familia al fin y al cabo. El mismo que un día nos hizo felices a todo un país, unido, un día en el que no había colores ni equipos ni partidos, sin distinciones.
Una vez le dije a un amigo que era mejor persona que deportista porque así lo creía, porque creo siempre que primero somos personas y luego nuestra profesión. Así lo opino de muchos personajes públicos, Casillas entre ellos, y Rafa Nadal es otro de ellos. Independientemente del número que ocupe en el ránking mundial del tenis, para mí siempre es un número 1 como persona.
Lo mismo ha ocurrido con Alfredo Pérez Rubalcaba. Todos los líderes políticos, de distintos signos, que el día anterior se insultaron en campaña electoral, los mismos que tienen ideas tan dispares coincidieron en alabar su trayectoria, su inteligencia, sus debates parlamentarios, lo calificaron de hombre de estado y de todo terreno de la política. Mensajes de apoyo y palabras de admiración, todo envolvía un respeto que otras veces cayó en el olvido.
Y así debería ser siempre, poder reconocer lo bueno del resto de personas, aunque estén lejos de nuestras ideas, sin esperar a sustos o desgracias.
Esta reflexión se ha visto intensificada con el susto de Iker Casillas; parecía que llamaba mucho la atención los mensajes de ánimo que le mandaron rivales como Piqué, exentrenadores como Mourinho... y tanta gente anónima en los alrededores del Camp Nou que estaban consternados al enterarse de la noticia. Porque hicimos "noticia" de estas reacciones. No sé por qué nos sorprende algo que debería ser tan natural ¿no?
Me gustó mucho cuando oí en la radio que era como si le hubiera pasado a un pariente de nuestra familia, para algunos sería como un familiar cercano y para otros un primo lejano...pero familia al fin y al cabo. El mismo que un día nos hizo felices a todo un país, unido, un día en el que no había colores ni equipos ni partidos, sin distinciones.
Una vez le dije a un amigo que era mejor persona que deportista porque así lo creía, porque creo siempre que primero somos personas y luego nuestra profesión. Así lo opino de muchos personajes públicos, Casillas entre ellos, y Rafa Nadal es otro de ellos. Independientemente del número que ocupe en el ránking mundial del tenis, para mí siempre es un número 1 como persona.
Lo mismo ha ocurrido con Alfredo Pérez Rubalcaba. Todos los líderes políticos, de distintos signos, que el día anterior se insultaron en campaña electoral, los mismos que tienen ideas tan dispares coincidieron en alabar su trayectoria, su inteligencia, sus debates parlamentarios, lo calificaron de hombre de estado y de todo terreno de la política. Mensajes de apoyo y palabras de admiración, todo envolvía un respeto que otras veces cayó en el olvido.
Y así debería ser siempre, poder reconocer lo bueno del resto de personas, aunque estén lejos de nuestras ideas, sin esperar a sustos o desgracias.
viernes, 6 de julio de 2018
Pisuerga
Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid hoy voy a hablar de mi ciudad y de un tema que tenía pendiente pero no he tenido tiempo de sentarme a escribir hasta ahora -¡bendito caos!. Si estás en esta orilla del Pisuerga, sabrás que el Real Valladolid ha ascendido a Primera División tras jugar los play off, que la ciudad fue ilusionándose con la esperanza de subir, tiñéndose de morado y abarrotando un estadio al que se le suelen ver muchos asientos vacíos.
A este margen del Pisuerga todo se ve diferente, quizás porque somos un club pequeño, de una provincia, no estamos acostumbrados a ganar, ni a grandes fichajes, ni salimos en el telediario. Al otro lado del Pisuerga, los medios de comunicación sólo hablan de Ronaldo y de Messi, del Barça y del Madrid, se ganan Champions y millones por doquier.
Pero el día 16 de junio el Pucela quiso acercarnos a la otra ribera para que viéramos qué se siente al otro lado. Y se siente un orgullo por los colores que hacen que desempolves la camiseta blanquivioleta, te la pongas y salgas a la calle a celebrarlo, que los niños abarroten puentes y plazas para ver algo histórico, que los telediarios se fijen en una ciudad en el centro de Castilla y León, que Zorrilla se llene tres partidos seguidos, que se formen unas colas enormes para comprar entradas, que el cielo se ilumine con fuegos artificiales, que los jugadores lo celebren desde un barco surcando el Pisuerga, que el club organice una fiesta en el campo, que la afición haga la ola en el estadio y cante a pleno pulmón "banderas blancas y violetas, voces que cantan goles y gestas, el objetivo es la victoria, con grandes triunfos se hace la historia". Y sí, como hace 6 años, el mismo día, el Real Valladolid volvió a hacer historia.
A esta orilla del Pisuerga están un puñado de aficionados fieles que han seguido al Pucela en su periplo por Segunda y que han subido al estadio cada fin de semana en un horario infernal. A esta orilla del Pisuerga hay muchos periodistas muy competentes, que han seguido informando con profesionalidad encomiable como profesionales de Primera. A esta orilla del Pisuerga hay grandes trabajadores del club, que sienten los colores y han colaborado a esta hazaña. Todos ellos se merecían como el que más cruzar a la otra orilla.
En el otro extremo del Pisuerga esperan los grandes equipos, la televisión, las noticias, aficionados que volverán a llenar la ciudad, más dinero para el club, los partidos televisados, las grandes tardes de fútbol...la gloria de Primera. Sólo quien ha estado en Segunda sabe lo que significa saltar a la otra orilla.
Pero el día 16 de junio el Pucela quiso acercarnos a la otra ribera para que viéramos qué se siente al otro lado. Y se siente un orgullo por los colores que hacen que desempolves la camiseta blanquivioleta, te la pongas y salgas a la calle a celebrarlo, que los niños abarroten puentes y plazas para ver algo histórico, que los telediarios se fijen en una ciudad en el centro de Castilla y León, que Zorrilla se llene tres partidos seguidos, que se formen unas colas enormes para comprar entradas, que el cielo se ilumine con fuegos artificiales, que los jugadores lo celebren desde un barco surcando el Pisuerga, que el club organice una fiesta en el campo, que la afición haga la ola en el estadio y cante a pleno pulmón "banderas blancas y violetas, voces que cantan goles y gestas, el objetivo es la victoria, con grandes triunfos se hace la historia". Y sí, como hace 6 años, el mismo día, el Real Valladolid volvió a hacer historia.
A esta orilla del Pisuerga están un puñado de aficionados fieles que han seguido al Pucela en su periplo por Segunda y que han subido al estadio cada fin de semana en un horario infernal. A esta orilla del Pisuerga hay muchos periodistas muy competentes, que han seguido informando con profesionalidad encomiable como profesionales de Primera. A esta orilla del Pisuerga hay grandes trabajadores del club, que sienten los colores y han colaborado a esta hazaña. Todos ellos se merecían como el que más cruzar a la otra orilla.
En el otro extremo del Pisuerga esperan los grandes equipos, la televisión, las noticias, aficionados que volverán a llenar la ciudad, más dinero para el club, los partidos televisados, las grandes tardes de fútbol...la gloria de Primera. Sólo quien ha estado en Segunda sabe lo que significa saltar a la otra orilla.
viernes, 8 de junio de 2018
Agendas
Tumbada en un flotador de esos gigantes, en la piscina de una casa de Ibiza, hace ya unos años, completamente relajada, dije: "¡qué final de curso más ajetreado, cuánto necesitábamos este año las vacaciones!" La respuesta fue: "como todos los años".
Pues va a a resultar cierto, echando la vista atrás, los meses de mayo y junio de los últimos años han sido agitados y con la agenda repleta, que no quiere decir que sea malo, sólo que hay muchos eventos seguidos en el calendario que sientes que vas saltando de uno a otro. Y eso que no es un curso escolar al uso, que no soy profesora ni alumna, ni tengo Selectividad -perdón, EBAU- ni exámenes finales. Pero sí hay otros acontecimientos que requieren de preparación previa y también de disfrutarlos, que ya he repetido por aquí que la vida es un tango. Así que estos días mezclo en mi cuaderno y en mi cabeza fútbol con conciertos, con cumpleaños, torneos de deporte, Comuniones, cenas de fin de clases...un maravilloso pupurrí.
Así que cuando me iba a sentar a escribir en el blog sobre el día del minivoley que celebramos en Valladolid, que este año alcanzó la 30 edición, y quería hablar yo sobre los valores de ayudar y el altruismo, alabar el hecho de organizar algo para que los demás disfruten y todos esas virtudes denostadas en estos tiempos, ya estábamos en las fiestas del pueblo donde vivo, de las que mi marido fue el pregonero y estuvimos celebrándolo con nuestros vecinos. Mientras estos días festivos pasaban entre música y almuerzos, tuve la cena con mis compañeras de clase de fitness, el concierto de Pablo Alborán -otro junio guay de conciertos-, celebramos el cumpleaños de mi sobrina y las comuniones de los niños de mi parroquia.
Sin tiempo para asimilar tanto evento, me encuentro animando al Real Valladolid que se ha colocado casi sin avisar en los puestos de lucha por el ascenso y me llaman para una entrevista de trabajo. No sólo la hago, sino que me escogen y me incorporo inmediatamente. Y así es como se descolocan el resto de planes. Pero... ¡bendito caos! Como estoy convencida que todo pasa por algo y de que va con el carácter, lejos de echar el freno de mano, mañana tengo de nuevo concierto y el domingo, fútbol. Enseguida llega el campamento de catequesis y ojalá el ascenso del Pucela, y después ya los partidos del Mundial y las tardes de piscina...Voy a apuntarlo en la agenda.
Pues va a a resultar cierto, echando la vista atrás, los meses de mayo y junio de los últimos años han sido agitados y con la agenda repleta, que no quiere decir que sea malo, sólo que hay muchos eventos seguidos en el calendario que sientes que vas saltando de uno a otro. Y eso que no es un curso escolar al uso, que no soy profesora ni alumna, ni tengo Selectividad -perdón, EBAU- ni exámenes finales. Pero sí hay otros acontecimientos que requieren de preparación previa y también de disfrutarlos, que ya he repetido por aquí que la vida es un tango. Así que estos días mezclo en mi cuaderno y en mi cabeza fútbol con conciertos, con cumpleaños, torneos de deporte, Comuniones, cenas de fin de clases...un maravilloso pupurrí.
Así que cuando me iba a sentar a escribir en el blog sobre el día del minivoley que celebramos en Valladolid, que este año alcanzó la 30 edición, y quería hablar yo sobre los valores de ayudar y el altruismo, alabar el hecho de organizar algo para que los demás disfruten y todos esas virtudes denostadas en estos tiempos, ya estábamos en las fiestas del pueblo donde vivo, de las que mi marido fue el pregonero y estuvimos celebrándolo con nuestros vecinos. Mientras estos días festivos pasaban entre música y almuerzos, tuve la cena con mis compañeras de clase de fitness, el concierto de Pablo Alborán -otro junio guay de conciertos-, celebramos el cumpleaños de mi sobrina y las comuniones de los niños de mi parroquia.
Sin tiempo para asimilar tanto evento, me encuentro animando al Real Valladolid que se ha colocado casi sin avisar en los puestos de lucha por el ascenso y me llaman para una entrevista de trabajo. No sólo la hago, sino que me escogen y me incorporo inmediatamente. Y así es como se descolocan el resto de planes. Pero... ¡bendito caos! Como estoy convencida que todo pasa por algo y de que va con el carácter, lejos de echar el freno de mano, mañana tengo de nuevo concierto y el domingo, fútbol. Enseguida llega el campamento de catequesis y ojalá el ascenso del Pucela, y después ya los partidos del Mundial y las tardes de piscina...Voy a apuntarlo en la agenda.
domingo, 21 de agosto de 2016
Los Juegos
Ahora que llevamos unos días sentados en el sofá viendo tenis, voleibol o natación, sin siesta por ver bádminton, que todos entendemos mucho de taekwondo, piragüismo incluso aguas bravas...me pregunto: ¿por qué entonces el resto del año -de los anteriores 4 años- sólo existe el fútbol? Si quisiera ser más hiriente, sólo existe la Primera División, si apuras más, sólo tres o cuatro equipos....
No me vale la excusa de la oferta y la demanda, eso de que sólo vemos fútbol porque es lo único que 'echan' porque, por lo menos en una ciudad como Valladolid, con la gran oferta deportiva que hay, el fútbol gana por goleada (nunca mejor dicho).
La gente en los bares habla de fútbol, en las comidas familiares se habla de la Liga, los aficionados siguen a pies juntillas los fichajes, incluso acuden a partidos de pretemporada. Aún estos días teniendo todo los deportes de los Juegos Olímpicos, la gente estaba en la playa viendo la Supercopa. Yo no veo esa ilusión por el atletismo, ni el waterpolo, ni mucho menos en el tenis de mesa.
Esta queja en voz alta es para decir que hay más mundo fuera, que de repente nos sabemos de memoria nombres que no han tenido apenas cobertura -ni de los medios ni del público-, pero todos se merecen el mismo respeto. Es un orgullo escuchar el himno mientras nuestros deportistas contienen la emoción en lo más alto del podio. Esa medalla al cuello compensa todo el trabajo, que ha sido mucho. Pero todos han hecho el mismo esfuerzo. Incluso las familias, animándoles desde que solo era un chiquillo al tenían que acompañar a los entrenamientos.
Y ahora, acabados los Juegos, comienza la Liga...
No me vale la excusa de la oferta y la demanda, eso de que sólo vemos fútbol porque es lo único que 'echan' porque, por lo menos en una ciudad como Valladolid, con la gran oferta deportiva que hay, el fútbol gana por goleada (nunca mejor dicho).
La gente en los bares habla de fútbol, en las comidas familiares se habla de la Liga, los aficionados siguen a pies juntillas los fichajes, incluso acuden a partidos de pretemporada. Aún estos días teniendo todo los deportes de los Juegos Olímpicos, la gente estaba en la playa viendo la Supercopa. Yo no veo esa ilusión por el atletismo, ni el waterpolo, ni mucho menos en el tenis de mesa.
Esta queja en voz alta es para decir que hay más mundo fuera, que de repente nos sabemos de memoria nombres que no han tenido apenas cobertura -ni de los medios ni del público-, pero todos se merecen el mismo respeto. Es un orgullo escuchar el himno mientras nuestros deportistas contienen la emoción en lo más alto del podio. Esa medalla al cuello compensa todo el trabajo, que ha sido mucho. Pero todos han hecho el mismo esfuerzo. Incluso las familias, animándoles desde que solo era un chiquillo al tenían que acompañar a los entrenamientos.
Y ahora, acabados los Juegos, comienza la Liga...
martes, 17 de mayo de 2016
Calendarios
¿No os pasa que hay días que no ocurre nada y días que se te acumulan las cosas? Mira que yo soy de disfrutar, pero hay días marcados en el calendario en rojo por saturación de eventos, aunque sarna con gusto no pica como se suele decir.
Es curioso como cada uno tenemos ese calendario marcado, dependiendo de dónde vivas, tu familia, tus amigos, tus deportes...Me refiero a que este fin de semana estaría señalado para los seguidores del fútbol, bien para celebrar la Liga en Barcelona, como así fue, o en Madrid. Eso implica que estuvo también apuntado en los ayuntamientos de esas ciudades para tener preparadas las fuentes, las rúas y el calendario de celebraciones "por si acaso".
A la vez, también estaría marcado en los equipos de la Liga que podían descender, y en los equipos, como el Real Valladolid, ya en Segunda, que se jugaban su particular "final". Pero a quien no le guste el fútbol, el calendario marcaba en Valladolid que quizás el balonmano podía ascender y volver a la categoría Asobal. Esto estaba destacado también en nuestro particular calendario de amigos, así que organizamos cena para esperar a que llegara el autobús de los jugadores para ir a recibirles y festejarlo con ellos el ascenso.
Ajenos a todo esto, se encontraban los eurovisivos fans esperando a que Barei diera la campanada en Eurovisión y sin embargo, habría gente que no había oído su canción ninguna vez. Hablando de canciones, el sábado estaba subrayado en rojo también para los afortunados que tenían entradas para ver a Bruce Springteen en Barcelona y disfrutar de su concierto.
Mientras, la niña de mis vecinos tomaba la Primera Comunión, fecha señalada también para ella y su familia, otros empleados montaban los postes y las redes de voleibol para festejar "el día del voley", llevé a mi sobrino a un espectáculo de magia, una amiga fue a ver cómo había salido su tía de una complicada operación, otros esperaban que su pequeña naciera en esa fecha, otros tenían boda, unos amigos se iban de viaje, los vallisoletanos tenían puente porque celebraron el viernes San Pedro Regalado, su patrón, y los madrileños, San Isidro el lunes ...Son curiosos los diferentes calendarios...
J
Es curioso como cada uno tenemos ese calendario marcado, dependiendo de dónde vivas, tu familia, tus amigos, tus deportes...Me refiero a que este fin de semana estaría señalado para los seguidores del fútbol, bien para celebrar la Liga en Barcelona, como así fue, o en Madrid. Eso implica que estuvo también apuntado en los ayuntamientos de esas ciudades para tener preparadas las fuentes, las rúas y el calendario de celebraciones "por si acaso".
A la vez, también estaría marcado en los equipos de la Liga que podían descender, y en los equipos, como el Real Valladolid, ya en Segunda, que se jugaban su particular "final". Pero a quien no le guste el fútbol, el calendario marcaba en Valladolid que quizás el balonmano podía ascender y volver a la categoría Asobal. Esto estaba destacado también en nuestro particular calendario de amigos, así que organizamos cena para esperar a que llegara el autobús de los jugadores para ir a recibirles y festejarlo con ellos el ascenso.
Ajenos a todo esto, se encontraban los eurovisivos fans esperando a que Barei diera la campanada en Eurovisión y sin embargo, habría gente que no había oído su canción ninguna vez. Hablando de canciones, el sábado estaba subrayado en rojo también para los afortunados que tenían entradas para ver a Bruce Springteen en Barcelona y disfrutar de su concierto.
Mientras, la niña de mis vecinos tomaba la Primera Comunión, fecha señalada también para ella y su familia, otros empleados montaban los postes y las redes de voleibol para festejar "el día del voley", llevé a mi sobrino a un espectáculo de magia, una amiga fue a ver cómo había salido su tía de una complicada operación, otros esperaban que su pequeña naciera en esa fecha, otros tenían boda, unos amigos se iban de viaje, los vallisoletanos tenían puente porque celebraron el viernes San Pedro Regalado, su patrón, y los madrileños, San Isidro el lunes ...Son curiosos los diferentes calendarios...
J
domingo, 20 de diciembre de 2015
Estilo
¿El estilo nace o se hace? Yo creo que se nace con él, aunque todo se puede mejorar. Se puede aprender moda, pero hay que tener personalidad para llevar la ropa. Y hacerlo tuyo, imprimir carácter. La clase, la elegancia es innata. La prueba es el dinero, todos conocemos a famosos ricos que son horteras por mucho que su ropa cueste un dineral. Y, al contrario, gente normal, con poco presupuesto, que encuentra auténticas gangas en mercadillos y lo luce como si fueran de marca.
Y además del dinero y del estilo, hay que saber estar. Quiero decir, no se puede ir al fútbol con tacones ni pisar una alfombra roja en playeros, por la misma razón que no sales a la calle en pijama y zapatillas. Eso es algo que no me gusta de la gente: al estadio se va en chándal, vaqueros, playeros, sudarera y si puede ser con la camiseta del equipo, mejor. Y a una gala se saca del armario tu mejor vestido o traje y te subes a un taconazo, que un día es un día.
No hay que aprender protocolo, simplemente hay que saber unas normas básicas, que son más bien de sentido común. Soy de las que sigo respetando ese código de que a una boda no se va de blanco ni de negro, los tiros largos se dejan para las ceremonias de noche y los tocados para las de mediodía. Es lógico, porque ¿de qué sol te protege una pamela en una boda de tarde? Los hombres de traje o si me apuras, pantalón de vestir y camisa, nada de camisetas en una ceremonia. Tampoco se va con colores estridentes a un funeral, no digo que se tenga que ir de negro riguroso como antaño, pero no me parece dar el pésame a un familiar que está triste vestido con jersey rojo.
E igual que nuestra forma de hablar o de escribir, la de vestir dice mucho de nuestra personalidad. Cada uno con la suya, todas igual de válidas, no voy a entrar en tópicos. Al final, es otra característica más de nosotros que nos distingue y que marca la diferencia. Y el estilo, sin duda, nos define.
Y además del dinero y del estilo, hay que saber estar. Quiero decir, no se puede ir al fútbol con tacones ni pisar una alfombra roja en playeros, por la misma razón que no sales a la calle en pijama y zapatillas. Eso es algo que no me gusta de la gente: al estadio se va en chándal, vaqueros, playeros, sudarera y si puede ser con la camiseta del equipo, mejor. Y a una gala se saca del armario tu mejor vestido o traje y te subes a un taconazo, que un día es un día.
No hay que aprender protocolo, simplemente hay que saber unas normas básicas, que son más bien de sentido común. Soy de las que sigo respetando ese código de que a una boda no se va de blanco ni de negro, los tiros largos se dejan para las ceremonias de noche y los tocados para las de mediodía. Es lógico, porque ¿de qué sol te protege una pamela en una boda de tarde? Los hombres de traje o si me apuras, pantalón de vestir y camisa, nada de camisetas en una ceremonia. Tampoco se va con colores estridentes a un funeral, no digo que se tenga que ir de negro riguroso como antaño, pero no me parece dar el pésame a un familiar que está triste vestido con jersey rojo.
E igual que nuestra forma de hablar o de escribir, la de vestir dice mucho de nuestra personalidad. Cada uno con la suya, todas igual de válidas, no voy a entrar en tópicos. Al final, es otra característica más de nosotros que nos distingue y que marca la diferencia. Y el estilo, sin duda, nos define.
lunes, 31 de agosto de 2015
Mi Pucela
Acabo de llegar de Zorrilla, del primer partido en casa del Real Valladolid con una victoria. Se me hace raro que la temporada empiece tan pronto, cuando hay gente todavía de vacaciones y hace calor. Eso sí que es raro en este estadio, donde normalmente vas forrado hasta las cejas. De hecho, he ido con mi camiseta de manga corta, que suele estar tapada por un forro polar, y aprovechas la bufanda blanquivioleta para abrigarte bien. El 'merchandising' que funciona en Valladolid es la manta y la sudadera, aunque hoy por un momento fue necesario el chubasquero. El cielo se puso negro media hora antes del partido, lo que confirmó mi teoría de que era raro estar en Zorrilla con calor y tormenta de verano.
Pero me gusta. Me gusta ese aire a nuevo, se respira esperanza, eso que ronda en la cabeza de "a ver qué pasa este año", bueno, no, más bien "a ver si este año subimos a Primera". Me gusta ver al equipo saltar al campo con sus camisetas nuevas. Este año son preciosas. Coincide todo el mundo y eso es difícil. Pero si algo me gustó del día de la presentación -que suele levantar expectación- fue ver a los jugadores Óscar y Álvaro Rubio ser los modelos. Otros años han sido unas chicas muy guapas, pero yo no acabo de entender la relación que tienen que presenten las camisetas de juego del Real Valladolid. Parece que tuviéramos equipo femenino del Pucela.
Sí, ya sé que es para vender más. Todo es un negocio, puro marketing. Pero si es así, no entiendo entonces el revuelo que ha causado la campaña publicitaria de Rafa Nadal luciendo cuerpo serrano -espectacular, por cierto ;-) Me pareció fatal que un periódico generalista en su cuenta de Twitter preguntara a los seguidores qué les parecía este anuncio y si era quizás "excesivo". ¿Eso se pregunta con la cantidad de anuncios protagonizados por cuerpos esculturales femeninos?
Pues eso, que todo vale para vender. Y hablando de compras y ventas, hacía tan bueno en Zorrilla hoy que no pude lucir mi sudadera nueva del Real Valladolid. Si lo dice hasta el tiempo, el fútbol no es para el verano.
Pero me gusta. Me gusta ese aire a nuevo, se respira esperanza, eso que ronda en la cabeza de "a ver qué pasa este año", bueno, no, más bien "a ver si este año subimos a Primera". Me gusta ver al equipo saltar al campo con sus camisetas nuevas. Este año son preciosas. Coincide todo el mundo y eso es difícil. Pero si algo me gustó del día de la presentación -que suele levantar expectación- fue ver a los jugadores Óscar y Álvaro Rubio ser los modelos. Otros años han sido unas chicas muy guapas, pero yo no acabo de entender la relación que tienen que presenten las camisetas de juego del Real Valladolid. Parece que tuviéramos equipo femenino del Pucela.
Sí, ya sé que es para vender más. Todo es un negocio, puro marketing. Pero si es así, no entiendo entonces el revuelo que ha causado la campaña publicitaria de Rafa Nadal luciendo cuerpo serrano -espectacular, por cierto ;-) Me pareció fatal que un periódico generalista en su cuenta de Twitter preguntara a los seguidores qué les parecía este anuncio y si era quizás "excesivo". ¿Eso se pregunta con la cantidad de anuncios protagonizados por cuerpos esculturales femeninos?
Pues eso, que todo vale para vender. Y hablando de compras y ventas, hacía tan bueno en Zorrilla hoy que no pude lucir mi sudadera nueva del Real Valladolid. Si lo dice hasta el tiempo, el fútbol no es para el verano.
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