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domingo, 22 de noviembre de 2015

Excusas gastronómicas

Los fines de semana suelo quedar con mis amigos...para comer. Hacemos una de esas excusas gastronómicas que planeamos para vernos, charlar, reír...y comer. Porque otra cosa no sé, pero en mi grupo se come, mucho, y sobre todo quedamos para comer. Bueno, más bien para cenar…Esto ya lo contamos en la última boda de unos amigos del grupo y los invitados se reían. No sé por qué...¿hay algo más español que quedar para comer? Así se cierran grandes contratos ¿no? Pues nosotros cerramos grandes fines de semana.

Solemos ver los partidos de balonmano y luego cenamos, celebramos nuestros cumpleaños con una rica cenita en casa del homenajeado. También celebramos los cumples de los peques merendando y probado tartas. Quedamos a brindar por Navidad pero antes cenamos. Celebramos Halloween y cenamos sopas de ajo y buñuelos. Inauguramos el verano en la piscina y después ¡barbacoa! Llegan las ferias de Valladolid y quedamos a las casetas a comer. Nos da igual ir a la feria del pulpo que ver un partido de fútbol con sus patatas fritas. Vamos a un mercadillo artesanal y picamos en los puestos de los dulces. ¿Y cuando fuimos a la casa rural? Cualquiera hubiera creído que iba a ver una guerra mundial: un arsenal de comida y otro de chucherías. Porque si algo es este grupo es goloso. Se muere y se mata por el chocolate y las gominolas.

No hay nada que se nos resista, pizzas artesanas en horno de leña, pollos asados, lechazo, tartas de hojaldre y chocolate, donuts...aunque también le damos a la comida basura en todas sus variedades. Cuando alguien se va de viaje, nos manda fotos de lo que está comiendo y a veces trae algo típico que luego degustamos todos en otra cena, claro está.

En realidad, no somos originales porque creo que es muy tradicional reunirse a la mesa y celebrar las cosas con una comida, por ejemplo el otro día quedé con un grupo de amigas que se llaman "las ñamies" y se reúnen también con "excusas gastronómicas". Es muy español quedar para juntarse y comer, cualquier evento importante lleva consigo una buena comilona...y un buen arrepentimiento después. El plan de la dieta se nos olvida en cuanto alguien propone una nueva quedada gastronómica. Y en el fondo, como dije en este post, son excusas para vernos, estar juntos, celebrar, compartir, disfrutar y vivir. ¡Brindemos!



domingo, 1 de noviembre de 2015

Celebrando

Es el puente de los Santos o de los difuntos, Halloween, el día del docente, la fiesta de la salchicha en la localidad vallisoletana de Zaratán...Muchas fiestas concentradas en pocos días, una bonita mezcla de calabazas, con flores, huesitos de santo, buñuelos, brujas, vampiros, salchichas... Así lo veo yo, un cóctel de tradiciones.

No me gusta la gente que se opone a Halloween porque sí, sólo porque no sea nuestro o no lo hayamos celebrado antes. Tampoco antes de vivir en Zaratán sabía que tenían esta fiesta tradicional y ahora hay una carrera, talleres de manualidades y degustación de salchichas y voy a ir a celebrarlo. ¿Qué es importada? Sí, como las hamburguesas y la Coca-Cola y no por eso dejamos de ir al McDonald's ni dejamos de comer un buen cocido. Tampoco me gustan los que se olvidan de las flores y buñuelos porque ahora haya invasión de negro y naranja. Está un poco hilado al anterior post de los amargaos, la queja por la queja, esos que protestan en verano por el calor y en invierno por el frío, en Navidad por los villancicos y en Carnavales por los disfraces.

Durante años he celebrado Halloween -cuando no lo hacía nadie- con mi grupo de amigos porque uno de ellos nos invitaba a una fiesta en la que adornaba la casa como un auténtico pasaje del terror. Y nos disfrazábamos y lo pasamos muy bien, porque es excusa como otra cualquiera para juntarnos, reírnos, pasar un buen rato y comer sopas de ajo, buñuelos y dulces de chocolate y calabaza -las excusas gastronómicas merece otro post-. Y ya está, no le veo problema a que los niños pasen un buen día pintándose las caras, pidiendo caramelos y vistiéndose de brujas. Al día siguiente, quien sea religioso irá a la misa de los Santos, quien tenga tradición de ir al cementerio, acompañará a su familia, y habrá quien quiera recordar a los suyos en la intimidad de su corazón. O no hará nada de lo anterior pero sí comerá buñuelos en casa un día de descanso o probará la famosa salchicha de Zaratán.

Lo que veo mal es el lío que tienen en la cabeza los peques que dicen "no hay cole porque es Halloween". No, este puente concentra ese cóctel de fiestas que decía al principio. Y cada uno celebrará lo que quiera con el mismo respeto. Al fin y al cabo dicen las pastelerías, las floristerías y el comercio de disfraces que repuntan las ventas estos días, lo que demuestra que también es una fiesta comercial, como otras que ya se instauraron en su día, y de las que también se quejan los mismos... Y recuerda que cuando dejes la escoba y el buñuelo, empezarán los turrones, las uvas y las luces de Navidad. El caso es celebrar... y disfrutar.