Este post no va a ser políticamente correcto. Lo advierto por si no quieres seguir leyendo, sobre todo si eres maestro o profesor, pero en mi rincón doy mis opiniones personales. Y esto es algo que me ronda desde hace tiempo.
Reconozco que tenía el post escrito exclusivamente sobre tema el profesores, pero ayer hablando con unas compañeras, me di cuenta de que puede extenderse a más profesiones, así que cambié el título porque algunas personas trabajan en una burbuja, viven en un mundo paralelo sin bajar a la tierra y se quejan de cosas que para el común de los mortales resultan ser un privilegio.
En este mes de finales de curso, cuando todos vamos a tope con las agendas apretadas, junio se hace interminable y todavía ves muy lejos el momento de irte a la playa, parece que los únicos con derecho a estar cansados son los profesores. Estos días he oído bastantes veces que ya era hora de que acabara el curso porque están agotados. Sólo ellos necesitan vacaciones -por cierto, la mayoría (ya sé que no todos) disfrutarán de dos meses-. Porque los niños cansan mucho, sí, pero no más que otros muchos trabajos. En una cosa estoy de acuerdo, tienen mucha vocación y paciencia, eso sí, pero también otras profesiones y creo que les tenemos en menos consideración. O se quejan menos.
Este es el punto al que voy, al de los lamentos, a esa gente que "llora" sus problemas o fatigas delante de las personas menos adecuadas. Esto es extensible a mucha más gente, los que protestan porque este año tienen que trabajar algunos días en julio cuando siempre han tenido vacaciones de verano, a los que se embolsan un sueldo considerable mientras otros rascan el bolsillo... Creo que siempre tendrían que pensar que hay gente peor, que algunos no tienen ni trabajo, ni pueden ir de vacaciones, así que sólo por eso, deberían tener más respeto.
viernes, 5 de julio de 2019
lunes, 17 de junio de 2019
Personas 2
Hace tiempo escribí una opinión sobre lo "estrellitas" que me parecieron algunos -no quiero generalizar- jugadores del Real Madrid y del Barcelona cuando jugaron en Zorrilla otra temporada, y algunos -no quiero generalizar- futbolistas de la Selección Española después de ganar el Mundial.
En esta última ocasión salieron del hotel directos al autobús sin acercarse a la gente que esperaba en la puerta, bastante alejada de la entrada, y se marcharon hacia el estadio sin dar la luz interior del bus por lo que no se les veía. Al acabar el partido, más de lo mismo, llovía, ellos se subieron al autobús y la gente se quedó esperando y sólo un par de ellos bajaron a las escaleras del bus a firmar unos pocos autógrafos.
Yo pensé entonces ¿pero qué se creerán? que sí, que tendrán la Copa del Mundo pero antes que futbolistas son personas como dije en mi anterior post, y como personas, muchos -no todos, no quiero generalizar- dejaron mucho que desear.
Cuando vino el Real Madrid, el conductor dio la vuelta al autobús de tal forma que cuando bajaron accedían directamente a la entrada del estadio sin que los aficionados -muchos niños- que llevaban horas esperando les pudieran ver. A mí se me partía el alma.
Cuando vino el Barça, había una joven histérica por ver a su jugador preferido, que tenía su nombre pintado por toda la cara y por supuesto, vestía la camiseta con su número. El futbolista en cuestión pasó por delante de ella y ni la miró -que no me explico cómo no le llamó la atención una chica con su nombre escrito en la frente-. Después de que le llamamos varios de los que estábamos ahí cerca, incluso una persona de seguridad, ya se paró y sí, muy "amablemente", se hizo una foto con ella que no cabía en sí de gozo. Fue una anécdota que se me quedó grabada.
Por no hablar de los cascos enormes con los que van escuchando música que parece que no quieren oír los gritos de los chavales que corean sus nombres para que se acerquen a firmarles o para una foto. Esto me pone mala, de verdad. Cuándo entenderán que ellos serán muy buenos -o no- en lo suyo, pero que lo son en parte gracias a la afición que está detrás, que llena estadios y compra sus camisetas. Cuándo comprenderán que hoy están arriba y mañana no, que hoy gritamos su nombre pero mañana no nos acordamos. Porque, ya lo dije aquí, primero son personas.
En esta última ocasión salieron del hotel directos al autobús sin acercarse a la gente que esperaba en la puerta, bastante alejada de la entrada, y se marcharon hacia el estadio sin dar la luz interior del bus por lo que no se les veía. Al acabar el partido, más de lo mismo, llovía, ellos se subieron al autobús y la gente se quedó esperando y sólo un par de ellos bajaron a las escaleras del bus a firmar unos pocos autógrafos.
Yo pensé entonces ¿pero qué se creerán? que sí, que tendrán la Copa del Mundo pero antes que futbolistas son personas como dije en mi anterior post, y como personas, muchos -no todos, no quiero generalizar- dejaron mucho que desear.
Cuando vino el Real Madrid, el conductor dio la vuelta al autobús de tal forma que cuando bajaron accedían directamente a la entrada del estadio sin que los aficionados -muchos niños- que llevaban horas esperando les pudieran ver. A mí se me partía el alma.
Cuando vino el Barça, había una joven histérica por ver a su jugador preferido, que tenía su nombre pintado por toda la cara y por supuesto, vestía la camiseta con su número. El futbolista en cuestión pasó por delante de ella y ni la miró -que no me explico cómo no le llamó la atención una chica con su nombre escrito en la frente-. Después de que le llamamos varios de los que estábamos ahí cerca, incluso una persona de seguridad, ya se paró y sí, muy "amablemente", se hizo una foto con ella que no cabía en sí de gozo. Fue una anécdota que se me quedó grabada.
Por no hablar de los cascos enormes con los que van escuchando música que parece que no quieren oír los gritos de los chavales que corean sus nombres para que se acerquen a firmarles o para una foto. Esto me pone mala, de verdad. Cuándo entenderán que ellos serán muy buenos -o no- en lo suyo, pero que lo son en parte gracias a la afición que está detrás, que llena estadios y compra sus camisetas. Cuándo comprenderán que hoy están arriba y mañana no, que hoy gritamos su nombre pero mañana no nos acordamos. Porque, ya lo dije aquí, primero son personas.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
