miércoles, 11 de mayo de 2016

Sin luz

El otro día se fue la luz en mi zona por una avería general. y es entonces cuando descubres el mundo actual en el que vivimos que esas horas parecían la hecatombe. Además de la luz, que de momento no importaba porque era de día, fue el wifi y todos los aparatos electrónicos de la casa. Sin internet, sin ordenador, sin televisión, sin microondas... De hecho, me di cuenta de que no había luz en casa porque no tenía conexión wifi en el teléfono.

Será hora de reconocer que estoy enganchada...Confirmé mi adicción hace un par de años con un problema que tuve con un teléfono y cada dos por tres perdía los datos, las fotos, no podía llamar a nadie...en una palabra: estaba desconectada del mundo. Pero también me di cuenta de que no sólo yo estaba enganchada. Como no tenía teléfono, la gente no se comunicaba conmigo de otra forma. Fue como sentirse abandonada.

Lo malo para mí es la gente que piensa que ellos no están enganchados pero en realidad sí. ¿No os ha pasado llamar a una persona, y que no conteste o que comunique en ese momento, e insistir cada dos minutos? O peor aún, cuando consiguen contactar contigo y te preguntan: ¿dónde estabas? ¿Qué hacías que no contestabas? Y además del teléfono, todo lo demás, que a mi alrededor no conozco a nadie que sólo tenga el móvil para uso exclusivo de hablar por teléfono, sin usar la cámara de fotos o las redes sociales. Dicen que consultamos el móvil 150 veces al día, que creo que lo dice todo.

Ahora me pongo en plan "abuela cebolleta" y digo que se ha perdido la educación, ya no respetamos ni los horarios, da igual llamar a la hora de comer que por la noche, cuando antes esto era impensable. O el control. Algo que era muy bueno poder estar siempre localizado y resulta que sirve para ejercer autoridad. Recurren a esto en el control machista que ejercen los jóvenes con sus novias pero no sólo eso, que a mí me han preguntado por cosas que he publicado en las redes sociales con las que me he sentido observada. Pero esto ya sería otro tema...

martes, 3 de mayo de 2016

Comprar la conciencia

Leo el otro día a un chico, supongo que desesperado, que ha perdido mil euros en un sobre en un centro comercial porque acababa de cobrar un trabajo y pidiendo que si alguien lo encuentra, por favor lo devuelva. Pero lo que más me llamó la atención fueron los cientos de comentarios restantes.

En vez de animarle y confiar en la buena gente que pueda encontrarlo y devolverlo, no, le macharcaron acusándole de torpe por perderlo, de llevarlo en un sobre en vez de en la cartera "porque el dinero no tiene dueño", incluso llegaron a insinuar que a ver qué trapicheaba para llevar ese dinero en metálico. ¿Hemos perdido el juicio? Yo estaba atónita, aunque algunos se retratraban con sus propias palabras.

¿La gente no tiene conciencia? ¿De verdad puedes dormir cuando has robado mil euros? ¿Puedes agacharte al ver un sobre en el suelo, mirar los billetes que hay dentro y metértelo al bolsillo sin más? ¿Puedes comprarte unos zapatos o un móvil con ese dinero y cada vez que te los pongas o lo uses recordar de dónde lo sacaste y quedarte tan a gusto?

El pobre chico tuvo que dar toda clase de explicaciones como justificándose: qué trabajo había realizado y cobrado, dónde lo llevaba, cómo se había caído... No sé, dudar así de alguien que no conoces me demuestra que nos hemos vuelto muy desconfiados y no me gusta. Y por otra parte, que la reacción sea esa de la gente tampoco me gusta. Me entristece. El dinero es muy goloso sí, pero dormir con la conciencia tranquila es la gloria.