domingo, 19 de mayo de 2019

Personas

Ante todo personas. Independientemente del trabajo que tengas, del equipo de fútbol del que seas socio o del partido político al que votes, primero somos personas, vecinos, compañeros...¿no es así?

Esta reflexión se ha visto intensificada con el susto de Iker Casillas; parecía que llamaba mucho la atención los mensajes de ánimo que le mandaron rivales como Piqué, exentrenadores como Mourinho... y tanta gente anónima en los alrededores del Camp Nou que estaban consternados al enterarse de la noticia. Porque hicimos "noticia" de estas reacciones. No sé por qué nos sorprende algo que debería ser tan natural ¿no?

Me gustó mucho cuando oí en la radio que era como si le hubiera pasado a un pariente de nuestra familia, para algunos sería como un familiar cercano y para otros un primo lejano...pero familia al fin y al cabo. El mismo que un día nos hizo felices a todo un país, unido, un día en el que no había colores ni equipos ni partidos, sin distinciones.

Una vez le dije a un amigo que era mejor persona que deportista porque así lo creía, porque creo siempre que primero somos personas y luego nuestra profesión. Así lo opino de muchos personajes públicos, Casillas entre ellos, y Rafa Nadal es otro de ellos. Independientemente del número que ocupe en el ránking mundial del tenis, para mí siempre es un número 1 como persona.

Lo mismo ha ocurrido con Alfredo Pérez Rubalcaba. Todos los líderes políticos, de distintos signos, que el día anterior se insultaron en campaña electoral, los mismos que tienen ideas tan dispares coincidieron en alabar su trayectoria, su inteligencia, sus debates parlamentarios, lo calificaron de hombre de estado y de todo terreno de la política. Mensajes de apoyo y palabras de admiración, todo envolvía un respeto que otras veces cayó en el olvido.

Y así debería ser siempre, poder reconocer lo bueno del resto de personas, aunque estén lejos de nuestras ideas, sin esperar a sustos o desgracias.

miércoles, 24 de abril de 2019

De paseo con mi perro

Adoro un atardecer, adoro a mi perro y adoro pasear con él. Mezclado todo esto en una coctelera le falta el lugar y para mí, ese sitio es un camino que hay en mi localidad, ahora sendero homologado y anteriormente, el recorrido que hacía el tren burra. Es una vía verde en el campo acondicionada por donde pasea mucha gente, algunos se animan a correr y otros muchos a entrenar en bici.

Yo he ido muchas veces por ahí a caminar, con amigos, en pareja, con mis cascos, pero siempre con mi perro. He paseado sobre todo con buen tiempo, días soleados y con calor, aunque también en invierno con niebla. He hecho maravillosas fotos -algunas enmarcadas en mi salón- con el sol poniéndose o simplemente enfocando a mi perro en medio del camino esperándome.

Ahora han colocado un cartel de que los perros no pueden ir sueltos y es una pena porque a él le encanta correr por ahí, investigar y hacer ejercicio que es lo que debe hacer. Y a mí me encanta verlo disfrutar.

La verdad es que a mí me ha fastidiado mucho porque es una nueva prohibición para los perros -que ya no entran en ningún parque ni establecimiento y van atados por las calles del pueblo- y porque no entiendo que los animales no puedan correr libres por el campo. Me gustaría que me explicaran qué ley lo prohíbe, porque entiendo que ese cartel nuevo responde a una normativa y no a las simples protestas vecinales, porque si es así, yo también protesto.

Protesto porque mi perro no puede hacerlo y sé que le encanta correr por allí y lo echa de menos estos días que no hemos ido. Protesto por él y por mí, porque caminar por ahí se convertía en mi momento de paz y tranquilidad.