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martes, 9 de octubre de 2018

Café

El café es desayunar, es despertar.
Es aroma.
Es parar de viaje a tomar un café.
Es una charla con una amiga.
Son dos tazas en la mesa.
Es compartir.
Es relax, es ocio.
Es negocio, es trabajo.
Es conversar.
Es reposar la comida.
Es una pausa.
Es redesayunar.
Es una sobremesa larga.
Es leche caliente en invierno o hielos en verano.
Es quedar a tomar un café aunque luego pidas otra cosa.
Es bajar al café con los compañeros del trabajo.
Es intimar, es desahogarte.
Es desconexión.
Es socializar.
Todo esto significa para mí una taza de café.
Nunca pensé que en la definición en wikipedia  pusiera que "se acostumbra a tomarlo para entablar conversaciones" y que es "una de las bebidas sin alcohol más socializadores en muchos países". Es verdad.
Yo he sacado grandes amigos del trabajo bajando a tomar café, y también cuando las cosas se torcieron el grupo del café se difuminó. No invitarte a esa pausa laboral fue signo de que algo iba mal. La gente que trabaja desde casa dice que es lo que más echa de menos. Por algo será.
No soy persona hasta tomarme un café por la mañana, uno de mis placeres es quedar en una terraza con una amiga y, sin duda, el café sabe distinto en la playa mirando al mar.
Así que, aunque sea virtual, espero que te tomes un café mientras lees mi blog. Te invito.



miércoles, 25 de mayo de 2016

Equipo

En una de las charlas y cursos a los que he asistido sobre redes sociales dijeron que todos tenemos la necesidad de pertenecer a un grupo, hacer comunidad, y sobre todo, compartir las noticias, las cosas que nos pasan, aunque sean cotidianas. No puedo estar más de acuerdo. No creo que los que compartimos nuestra vida diaria por las redes sociales lo hagamos por ego, como he oído a algunas personas que lo critican, ni tampoco porque no tenga con nadie más con quien hablar físicamente.
 
Pero sí creo fervientemente en la necesidad de pertenencia a un grupo, da igual el carácter que tenga: puede ser una asociación benéfica, tu pandilla de amigos, tus vecinos, el equipo deportivo, una peña, tu clase o incluso la familia. Y cuando no se tiene este sentimiento de integración, uno se siente primero decepcionado, después frustado y por último, perdido. Doy fe de ello.

Ese sentimiento es lo que hay detrás de la frase de "ser la oveja negra de la familia", sentir que no encajas en ese conjunto. Los grupos pueden desaparecer, buscar uno nuevo, entrar a formar parte de uno ya creado, o ampliar el tuyo, pero siempre con ese sensación de ser parte integrante de algo, de ser una pequeña pieza del puzzle.

Y creo que una comunidad funciona cuando se aplican muchos de los valores del deporte de lo que tanto se habla que son beneficiosos para los niños, no sólo para hacer ejercicio y tener una vida saludable, sino por otros añadidos: hacer amigos, el compañerismo, el trabajo en equipo, el compromiso, la dedicación, el esfuerzo, la ilusión, el respeto, la confianza, la ayuda... y, de nuevo, esa sensación de ser un equipo que comparte juntos las victorias y las derrotas. Todos ellos se pueden aplicar a cualquier agrupación en el que hacen falta todas esas patas para que funcione correctamente. Si algo falla, será como una mesa coja. Compartir y juntos son las dos palabras clave.


domingo, 18 de octubre de 2015

Pasión

Anochece en meta. El marcador señala más de 12 horas y siguen cruzando la línea numerosos triatletas exhaustos después de 3'8 km nadando, 180 km en bici y un maratón de 42 km corriendo. Unos héroes. La pasión les mueve las piernas... y su corazón, porque sino, es inexplicable.

Y una les admira y se emociona al verles entrar en meta y cumplir su objetivo, el que sea, cada uno el suyo, bajar un segundo su récord o "simplemente" acabar. Fuerza de voluntad, dicen que se llama.

Y todavía les quedan fuerzas para abrazar a su hijo, su marido o su perro. Y esa familia, mira la medalla y da por válidas las horas de entrenamientos, las tardes sin verse, los kilómetros lloviendo...Hace mucho que se levantaron, a las 6 de la mañana estaban dejando su bici y poniéndose el neopreno. Desde entonces hasta ahora, muchas horas de sacrificio y dolor, de alegría, de ánimos, en cada vuelta aplaudiendo a su héroe, allí estaban, manteniendo su ilusión, confiando.

Hace mucho que llegó el primero, pero seguiremos esperando al último, porque le mueve la misma pasión, y entrará con la misma felicidad. Por eso se merece igual recibimiento, aplaudiremos igual esa lucha y esa entrega, esa meta conseguida.

Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Pero en cualquier meta, en todas las metas de la vida. Llega a tu objetivo. Disfruta el camino. Y cuando cruces la línea, compártelo. Tu familia, tus amigos, quienes están ahí al final del camino, se lo merecen también. Recuerda que estuvieron animándote cuando creías que no podías más, confiaron en ti, todos son parte de ese éxito.

Celébralo, abrázales, emociónate, cree en ti y disfrútalo. Te lo mereces, campeón/a.