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miércoles, 17 de abril de 2019

Premio

Me complace pasarme por mi rincón, donde he escrito tantas cosas mías, para comunicar que he ganado el primer premio del concurso de relatos cortos Villa de Zaratán. Me ha hecho mucha ilusión ganar y, sobre todo, que a la gente le haya gustado mi relato.

Siempre me ha gustado escribir y me desquito con este blog. Cuando acabo un buen libro, de esos que te tiene enganchada, me quedo pensando en el autor, admirando lo que ha escrito y pienso: ¿esto puede estar en la cabeza de alguien y plasmarlo tan bien?

Me presenté con una historia inventada sobre el tema del que había que escribir en esta edición: “el deporte de Zaratán” (una localidad de Valladolid). Quise rendir homenaje a la vía verde por la que transcurre el trail que corre el protagonista, por donde hace años pasaba un tren muy lento llamado “tren burra” y que ahora es un sendero por donde salgo a caminar con mi perro.


LA CARRERA DE DON GREGORIO

Mañana es el día. Será un momento especial en la familia Gómez, la fecha en la que se cerrará un círculo. Parece mentira que la vida tenga estas casualidades, que la rueda gire y gire y volvamos al comienzo.  

Aunque mañana es fiesta, ya es tarde, pero Maribel no puede dormir. Quiere retrasar la hora de irse a la cama porque sabe que va a dar vueltas sin parar. Vuelve a entrar en la habitación de su hijo y mira la ropa preparada. Sus zapatillas, esas que pidió como regalo cuando correr se convirtió en algo más que un pasatiempo. Y su camiseta bien doblada, esperando a que mañana se la ponga y le dé suerte. Pasa la mano con cuidado por las letras y musita en voz baja: “III Trail Tren Burra de Zaratán”. Esas palabras son las que cierran un círculo.

Aquí os lo dejo entero por si os apetece leerlo

viernes, 17 de marzo de 2017

Orgullo

Que tu ciudad sea noticia siempre es una buena noticia, valga la redundancia. Sobre todo cuando es por una cosa buena claro. Cuando los ojos de España se posan por un día en una ciudad como Valladolid -que no es Madrid ni Barcelona- te sientes importante. Ver pisar la alfombra roja a personas conocidas de la talla de Mireia Belmonte, Roberto Carlos, Vicente del Bosque, Saúl Cravioto, Lydia Valentín o Alhambra Nievas no deja de sorprenderte.

Por formación profesional, cuando veo un gran evento, con tantas personalidades invitadas y tanta organización, no puedo dejar de sentir admiración por ese trabajo. Me pasa con grandes acontecimientos, pienso en la cantidad de gente que estará en ese momento en la ciudad, o con su pensamiento en ella, y siento una punzada de orgullo.

Eso me pasó la semana pasada con la Gala Nacional del Deporte que se celebró en el Teatro Calderón. Pero cuando además, sabes el trabajo que hay detrás para organizar un acto de esa magnitud, conoces a la gente con nombre y apellido, ves que sale muy bien, la gente está contenta, la ciudad está volcada, todo son enhorabuenas... la satisfacción es doble.

Y entonces te reafirmas en que el esfuerzo tiene su recompensa y que los acontecimientos importantes son los que sitúan a Valladolid en el mapa. 12 horas siendo tendencia nacional, con 21,6 millones de impactos en Twitter y 15 millones de personas alcanzadas puede ser una de las gratificaciones medibles. Pensar que tu ciudad se convierte en un día en el centro del mundo del deporte y es capital del reino como hace 500 años en la época de Carlos V, es otro premio. Sentir que has formado parte de eso, que esas personas han sido capaces de arreglar ese tinglado ... como dice el anuncio, "no tiene precio".

Ya lo dije en este post, que me viene como anillo al dedo y me voy a plagiar a mí misma el final. "Hagas lo que hagas, hazlo con pasión. Pero en cualquier meta, en todas las metas de la vida. Llega a tu objetivo. Disfruta el camino. Y cuando cruces la línea, compártelo. Tu familia, tus amigos, quienes están ahí al final del camino, se lo merecen también. Recuerda que estuvieron animándote cuando creías que no podías más, confiaron en ti, todos son parte de ese éxito.Celébralo, abrázales, emociónate, cree en ti y disfrútalo. Te lo mereces, campeón".

jueves, 27 de octubre de 2016

Imagina

Imagina que soy una blogger famosa, como que este pequeño rincón de pensamientos lo leyera mucha gente, como si hubiera muchas faldas a lo loco detrás y llegara a muchas personas con mis consejos. Entonces, voy a recomendar los cosméticos ESDOR. Cree que esto es una de esas entradas recomendadas que realizan las bloggers después de llegar a un acuerdo de colaboración con una empresa y que ésta le haya regalado sus productos.

Piensa en un concurso en Instagram donde hay que subir fotos de tus productos Esdor del verano con el hastag #EnMiMaletaNuncaFalta. Supón que utilizo estas cremas, que envío varias fotos en la playa, en la piscina, de viaje...Fantasea con que soy una de las ganadoras y que el premio es pasar una jornada en octubre en la Bodega Emina de Valbuena de Duero (Valladolid).

Figurate que me invitan a comer un lechazo buenísimo, acompañado de sus vinos Emina, que me enseñan los viñedos y hacen una visita por el Museo del Vino para ver el proceso del vino. Supón que veo las uvas, las barricas, las botellas, los corchos e imagina que después, con los hollejos de las uvas y el poder antioxidante de los polifenoles tan beneficioso para la piel, elaboran cosméticos.

Fantasea con que para redondear el día, Grupo Matarromera hace una cosmeticata, y presenta tres vinos (blanco, rosado y tinto) con tres productos Esdor (exfoliante facial, manteca y el sérum SOS). Me enseñan los olores y sabores de los caldos y explican las maravillas de estos cosméticos que huelen fenomenal. Por último, imagina que me regalan una botella de vino y la crema de manos.

Sólo una parte es real: participé en el concurso con mis cremas compradas, gané y asistí a esta jornada como premio. Y como no es un sueño, digo (a los pocos seguidores que me leen) que eché en falta alguien de Esdor que nos recibiera al comienzo de la jornada y que podían haber enseñado más productos para ir ampliando "mis imprescindibles". Porque -aunque no es cierto que sea una blogger famosa ni tenga acuerdo de colaboración con la empresa- sí es verdad que recomiendo esta marca sin ninguna duda ni dinero de por medio.




miércoles, 16 de marzo de 2016

Esfuerzo

"No he estudiado nada pero he sacado un 10", "¡qué suerte ha tenido esa que ha conseguido el trabajo!", "yo es que como de todo y no hago ejercicio y así estoy". Seguro que más de una vez hemos oído estas frases a alguien y yo, personalmente, no me las creo. Salvo excepciones lógicas de que alguien tenga una inteligencia superior o una constitución de cuerpo muy benévola, estoy segura de que todo premio tiene detrás mucho esfuerzo y sacrificio.

Cuando estudias, apruebas. Cuando estudias más, llegas al notable. Si sales a correr, quemas el plato de pasta que te has comido. Si te sacrificas y comes menos dulce, no engordas tanto. Así en todo, o en muchas cosas, porque sé que por ejemplo, en el tema del trabajo "no siempre ganan los buenos", no los mejores consiguen siempre los mejores puestos de trabajo. Hay gente buena en el paro, pero creo que ahí influyen otras muchas cosas que todos tenemos en el pensamiento.

Esta semana he tenido varios ejemplos y varias conversaciones en las que, al final, mi conclusión era que es cierto que el esfuerzo tiene su recompensa. Cuando algo sale bien, pocas veces pensamos en las horas de trabajo que hay detrás, reuniones, visitas, viajes, horas extra, llamadas de teléfono, días enteros delante del ordenador...Cuando veo lo bien que sale un ejercicio de natación sincronizada pienso en la de veces que lo habrán repetido, en tantas horas y días entrenando para conseguirlo. Hablo con una amiga que me dice que adelgazó 15 kilos y me cuenta cómo buscaba tiempo de debajo de las piedras para salir a correr para acompañar el régimen que seguía. Y confiesa que pasaba hambre. ¡Pues claro! Me sienta mal cuando alguien quita mérito a los sacrificios. Otra amiga me cuenta las horas de pilates que le iban bien para su dolor de espalda. Otra me dice que tiene una entrevista de trabajo, y me cuenta la de curriculum que ha echado antes que fueron rechazados.

Somos muy dados a juzgar a la ligera, y sé que a veces entra en juego el factor suerte tan necesario en la vida para tener una ecuación perfecta, pero no menosprecio el valor del trabajo y del esfuerzo. Me enseñaron eso de pequeña, que había que esforzarse, no para aprobar, sino para sacar sobresaliente. Y ahora admiro a quien se levanta pronto para trabajar, a quien madruga para correr, a quien no come chocolate porque esta a dieta...porque ya se sabe que el que algo quiere, algo le cuesta.