viernes, 6 de julio de 2018

Pisuerga

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid hoy voy a hablar de mi ciudad y de un tema que tenía pendiente pero no he tenido tiempo de sentarme a escribir hasta ahora -¡bendito caos!. Si estás en esta orilla del Pisuerga, sabrás que el Real Valladolid ha ascendido a Primera División tras jugar los play off, que la ciudad fue ilusionándose con la esperanza de subir, tiñéndose de morado y abarrotando un estadio al que se le suelen ver muchos asientos vacíos.

A este margen del Pisuerga todo se ve diferente, quizás porque somos un club pequeño, de una provincia, no estamos acostumbrados a ganar, ni a grandes fichajes, ni salimos en el telediario. Al otro lado del Pisuerga, los medios de comunicación sólo hablan de Ronaldo y de Messi, del Barça y del Madrid, se ganan Champions y millones por doquier.

Pero el día 16 de junio el Pucela quiso acercarnos a la otra ribera para que viéramos qué se siente al otro lado. Y se siente un orgullo por los colores que hacen que desempolves la camiseta blanquivioleta, te la pongas y salgas a la calle a celebrarlo, que los niños abarroten puentes y plazas para ver algo histórico, que los telediarios se fijen en una ciudad en el centro de Castilla y León, que Zorrilla se llene tres partidos seguidos, que se formen unas colas enormes para comprar entradas, que el cielo se ilumine con fuegos artificiales, que los jugadores lo celebren desde un barco surcando el Pisuerga, que el club organice una fiesta en el campo, que la afición haga la ola en el estadio y cante a pleno pulmón "banderas blancas y violetas, voces que cantan goles y gestas, el objetivo es la victoria, con grandes triunfos se hace la historia". Y sí, como hace 6 años, el mismo día, el Real Valladolid volvió a hacer historia.

A esta orilla del Pisuerga están un puñado de aficionados fieles que han seguido al Pucela en su periplo por Segunda y que han subido al estadio cada fin de semana en un horario infernal. A esta orilla del Pisuerga hay muchos periodistas muy competentes, que han seguido informando con profesionalidad encomiable como profesionales de Primera. A esta orilla del Pisuerga hay grandes trabajadores del club, que sienten los colores y han colaborado a esta hazaña. Todos ellos se merecían como el que más cruzar a la otra orilla.

En el otro extremo del Pisuerga esperan los grandes equipos, la televisión, las noticias, aficionados que volverán a llenar la ciudad, más dinero para el club, los partidos televisados, las grandes tardes de fútbol...la gloria de Primera. Sólo quien ha estado en Segunda sabe lo que significa saltar a la otra orilla.






viernes, 8 de junio de 2018

Agendas

Tumbada en un flotador de esos gigantes, en la piscina de una casa de Ibiza, hace ya unos años, completamente relajada, dije: "¡qué final de curso más ajetreado, cuánto necesitábamos este año las vacaciones!" La respuesta fue: "como todos los años".

Pues va a a resultar cierto, echando la vista atrás, los meses de mayo y junio de los últimos años han sido agitados y con la agenda repleta, que no quiere decir que sea malo, sólo que hay muchos eventos seguidos en el calendario que sientes que vas saltando de uno a otro. Y eso que no es un curso escolar al uso, que no soy profesora ni alumna, ni tengo Selectividad -perdón, EBAU- ni exámenes finales. Pero sí hay otros acontecimientos que requieren de preparación previa y también de disfrutarlos, que ya he repetido por aquí que la vida es un tango. Así que estos días mezclo en mi cuaderno y en mi cabeza fútbol con conciertos, con cumpleaños, torneos de deporte, Comuniones, cenas de fin de clases...un maravilloso pupurrí.

Así que cuando me iba a sentar a escribir en el blog sobre el día del minivoley que celebramos en Valladolid, que este año alcanzó la 30 edición, y quería hablar yo sobre los valores de ayudar y el altruismo, alabar el hecho de organizar algo para que los demás disfruten y todos esas virtudes denostadas en estos tiempos, ya estábamos en las fiestas del pueblo donde vivo, de las que mi marido fue el pregonero y estuvimos celebrándolo con nuestros vecinos. Mientras estos días festivos pasaban entre música y almuerzos, tuve la cena con mis compañeras de clase de fitness, el concierto de Pablo Alborán -otro junio guay de conciertos-, celebramos el cumpleaños de mi sobrina y las comuniones de los niños de mi parroquia.

Sin tiempo para asimilar tanto evento, me encuentro animando al Real Valladolid que se ha colocado casi sin avisar en los puestos de lucha por el ascenso y me llaman para una entrevista de trabajo. No sólo la hago, sino que me escogen y me incorporo inmediatamente. Y así es como se descolocan el resto de planes. Pero... ¡bendito caos! Como estoy convencida que todo pasa por algo y de que va con el carácter, lejos de echar el freno de mano, mañana tengo de nuevo concierto y el domingo, fútbol. Enseguida llega el campamento de catequesis y ojalá el ascenso del Pucela, y después ya los partidos del Mundial y las tardes de piscina...Voy a apuntarlo en la agenda.