Ya 9 de enero y no me he pasado por aquí a desearos feliz año, como ya ha hecho todo el mundo. Es un mero formalismo, porque yo preferí desearos feliz vida en mi anterior post. Y al hilo de esto, vuelvo a repetir, como cada diciembre en mi blog, que no me gustan los balances que hace la gente del año que termina. Entiendo que si te ha pasado algo maravilloso en tu vida o algo horrible, lo destaques en ese caso, pero sino, la vida es así, con sus altos y sus bajos.
El cómputo final inclinará la balanza a un lado o al otro, pero en general, suele tener sus blancos, sus negros, normalmente sus grises, incluso momentos de colores.
Y muchísimo menos me gustan los própositos de año nuevo, la vida calculada y planificada a largo plazo. Si la vida es descontrol, si ya he repetido por aquí que todo cambia en un momento. Deja que la vida te sorprenda.
Creo que sólo es una excusa para buscar un día para empezar a mejorar o a cambiar aquello que nos gusta menos. Si se llama 1 de enero, bienvenido sea, pero perfectamente puede ser 10 de febrero o 3 de octubre.
Lo que me agobia mucho es esa planificación al detalle de todo el año, me crea ansiedad pensar que estrenamos libro en blanco donde escribir. Soy de la opinión que hay cosas que podremos anotar al margen, ¡pero hay tantas que ya están escritas de antemano!
Al final sólo es un día más...y ya veremos lo que nos depara la jornada, el mes, la temporada, el verano, el nuevo curso...así hasta el próximo diciembre que volveremos a hacer balance.
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jueves, 9 de enero de 2020
martes, 31 de diciembre de 2019
Feliz vida
Y de repente todo se para y se hace un vacío en el calendario, un hueco que no entiende si es Nochebuena o la época más mágica del año.
Y ya da igual quién te espera a cenar ni los planes que hayas hecho. Todo se da la vuelta.
Sientes el silencio y miras a los ojos de los otros familiares.
Confías en esos ángeles de bata blanca pero la cabeza te va a mil.
Y cuando más sola te sentías, con tantos interrogantes sobre la amistad, te sientes abrumada de cariño y de llamadas. Aparece esa gente que se quedó atrás y sientes más cerca a los que siempre están contigo.
Los abrazos se hacen grandes y los besos verdaderos. Y te emocionas con quien menos te lo esperas.
Solo queda dar las gracias, un agradecimiento eterno. Como decía aquel cuento “el secreto querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces y solo entonces que estarás en el País de las Maravillas”.
Porque al final se trata siempre de eso, del corazón.
Y te ríes de las supersticiones, de cuando por estas fechas estabas brindando el año pasado porque no sabías lo que te esperaba, nadie sabe lo que está a la vuelta de la esquina. Por eso hay que vivir el momento, porque en un instante todo cambia.
Y ya da igual quién te espera a cenar ni los planes que hayas hecho. Todo se da la vuelta.
Sientes el silencio y miras a los ojos de los otros familiares.
Confías en esos ángeles de bata blanca pero la cabeza te va a mil.
Y cuando más sola te sentías, con tantos interrogantes sobre la amistad, te sientes abrumada de cariño y de llamadas. Aparece esa gente que se quedó atrás y sientes más cerca a los que siempre están contigo.
Los abrazos se hacen grandes y los besos verdaderos. Y te emocionas con quien menos te lo esperas.
Solo queda dar las gracias, un agradecimiento eterno. Como decía aquel cuento “el secreto querida Alicia, es rodearse de personas que te hagan sonreír el corazón. Es entonces y solo entonces que estarás en el País de las Maravillas”.
Porque al final se trata siempre de eso, del corazón.
Y te ríes de las supersticiones, de cuando por estas fechas estabas brindando el año pasado porque no sabías lo que te esperaba, nadie sabe lo que está a la vuelta de la esquina. Por eso hay que vivir el momento, porque en un instante todo cambia.
martes, 1 de enero de 2019
Feliz 365 nuevos días
Quiero empezar el año con buen pie y pasarme por mi rincón con los mejores deseos. Quiero soñar 365 días de buenos momentos, de esos que recordarás el 31 de diciembre cuando hagas balance, con los que esbozarás una sonrisa al ver las fotos.
12 meses en blanco, para comenzar un nuevo libro. Ojalá se escriba con buena letra y no con renglones torcidos, donde empieces a apuntar los propósitos de año nuevo, pero no puedas cumplirlos porque estás entretenido en aprovechar cada minuto de esos 525.600 que hoy estrenamos.
Seguro que cada uno ha hecho su particular ritual de Nochevieja para atraer fortuna y éxito, todos nos hemos comido las uvas de la buena suerte, apartar los malos augurios y soñar despiertos. Oportunidades, logros, sueños, aventuras, emociones...
Pediría 52 lunes llenos de trabajo y que nos acompañe el amor cada una de esas 8.760 horas que pasaremos con la familia, la pareja, los amigos, los compañeros y tu mascota. Pero sobre todo, un tópico del día de la lotería: salud. Y tiempo para disfrutarlo. ¡Por un 2019 con 31.536.000 segundos de felicidad!
12 meses en blanco, para comenzar un nuevo libro. Ojalá se escriba con buena letra y no con renglones torcidos, donde empieces a apuntar los propósitos de año nuevo, pero no puedas cumplirlos porque estás entretenido en aprovechar cada minuto de esos 525.600 que hoy estrenamos.
Seguro que cada uno ha hecho su particular ritual de Nochevieja para atraer fortuna y éxito, todos nos hemos comido las uvas de la buena suerte, apartar los malos augurios y soñar despiertos. Oportunidades, logros, sueños, aventuras, emociones...
Pediría 52 lunes llenos de trabajo y que nos acompañe el amor cada una de esas 8.760 horas que pasaremos con la familia, la pareja, los amigos, los compañeros y tu mascota. Pero sobre todo, un tópico del día de la lotería: salud. Y tiempo para disfrutarlo. ¡Por un 2019 con 31.536.000 segundos de felicidad!
jueves, 4 de enero de 2018
Feliz sorpresa nueva
No puede pasar ni un día más sin que me pase por aquí para felicitaros el año nuevo. Pero estos días de caos navideño, viajes, reencuentros, familia, champán, brindis, felicitaciones, regalos... no me dejan tiempo. O sí, porque al final ya he dicho muchas veces que se trata de eso, de exprimir el tiempo disfrutando.
Este no es un post de balances de año viejo ni propósitos de año nuevo, que ya dije otra vez que no me gustan. Hace tiempo que aprendí que la vida te da la vuelta en un instante como si fueras un calcetín, aunque a veces se me olvida esta lección. Hace tiempo que dejo que la vida me sorprenda. Y vaya si te sorprende.
Estos días en los que todo el mundo está más filosófico y se permite dar consejos, ahí va el mío: la felicidad está en los pequeños momentos. Vuelve a leer este post en el que enumeraba mis "pequeñas cosas". Así que sí, he sido muy feliz en este 2017.
Pero sobre todo creo que la felicidad está en con quien compartes esos momentos. Esa gente que siempre está ahí y sabes que siempre estará. Esos otros que han llegado a tu camino y se quedan a acompañarte. Y olvidar, aunque cueste, a otros que se salieron de tu ruta.
Así que si estuviste en mi 2017 y me brindaste uno de esos pequeños momentos, gracias, de corazón. Si quieres acompañarme en mi 2018, pasa. 365 días nos están esperando.
Este no es un post de balances de año viejo ni propósitos de año nuevo, que ya dije otra vez que no me gustan. Hace tiempo que aprendí que la vida te da la vuelta en un instante como si fueras un calcetín, aunque a veces se me olvida esta lección. Hace tiempo que dejo que la vida me sorprenda. Y vaya si te sorprende.
Estos días en los que todo el mundo está más filosófico y se permite dar consejos, ahí va el mío: la felicidad está en los pequeños momentos. Vuelve a leer este post en el que enumeraba mis "pequeñas cosas". Así que sí, he sido muy feliz en este 2017.
Pero sobre todo creo que la felicidad está en con quien compartes esos momentos. Esa gente que siempre está ahí y sabes que siempre estará. Esos otros que han llegado a tu camino y se quedan a acompañarte. Y olvidar, aunque cueste, a otros que se salieron de tu ruta.
Así que si estuviste en mi 2017 y me brindaste uno de esos pequeños momentos, gracias, de corazón. Si quieres acompañarme en mi 2018, pasa. 365 días nos están esperando.
domingo, 10 de enero de 2016
Feliz año
Este desbarajuste de fechas, cenas, familia, brindis y regalos me ha llevado a que estemos a día 10 y ni siquiera os haya podido felicitar el año. Muy mal. En mi defensa diré que, como estos primeros días de enero seguía vigente el post de la magia de los Reyes, me dije que podía esperar al siguiente fin de semana que volvía todo a la normalidad.
Yo oí ruidos en el salón, como cuando era niña, y no me quise levantar para que no se marcharan con mis regalos, que como siempre, han sido muchos. Mi abuela, a quien debo en parte mi nombre, nació el día de Reyes, por lo que se llama Baltasara. Cuando al levantarnos en su casa cada 6 de enero, el salón estaba repleto de paquetes, ella siempre decía que teníamos enchufe con Baltasar, por eso siempre ha sido mi Rey. Y vaya que si el enchufe continúa, ¡en mi casa había muchas sorpresas! No cambio este día por nada. En mi memoria siguen intactos muchos recuerdos de mi infancia, que me asaltaron cuando felicité a mi abuela por teléfono por su 92 cumpleaños. Lo que más me alegra, además de poder seguir felicitándola, es mantener esa ilusión de cría. No me olvido de agradecer a mi paje que siempre hace este día tan especial y a todos aquellos que continúan creando la magia de estos días.
Como cada fin de año, leí por las redes sociales muchos balances. A mí no me gusta mucho hacerlo, aunque este año ha sido diferente, raro, pero también bueno, por qué no. He tenido un poco de todo, bodas, muy buenos viajes, vacaciones, el fin de una etapa, emprender nuevos proyectos...En verano me dijeron que "muchas veces que las cosas no salgan como esperamos, es lo mejor que nos puede pasar". Y es verdad. Por eso, yo hace tiempo que no hago los buenos propósitos de año nuevo. Dejo de la vida me sorprenda, poque he comprobado que en un minuto todo vuela por los aires y te da la vuelta a tus planes.
Aunque también está bien poner nuestro granito de arena para acercarnos a aquello que queramos conseguir. Porque creo que la actitud es muy importante. Por eso, brindo no sólo por que tengáis un buen año, sino por que lo afrontéis con una sonrisa, que no dejéis de sonreir, de disfrutar, de vivir.
Yo oí ruidos en el salón, como cuando era niña, y no me quise levantar para que no se marcharan con mis regalos, que como siempre, han sido muchos. Mi abuela, a quien debo en parte mi nombre, nació el día de Reyes, por lo que se llama Baltasara. Cuando al levantarnos en su casa cada 6 de enero, el salón estaba repleto de paquetes, ella siempre decía que teníamos enchufe con Baltasar, por eso siempre ha sido mi Rey. Y vaya que si el enchufe continúa, ¡en mi casa había muchas sorpresas! No cambio este día por nada. En mi memoria siguen intactos muchos recuerdos de mi infancia, que me asaltaron cuando felicité a mi abuela por teléfono por su 92 cumpleaños. Lo que más me alegra, además de poder seguir felicitándola, es mantener esa ilusión de cría. No me olvido de agradecer a mi paje que siempre hace este día tan especial y a todos aquellos que continúan creando la magia de estos días.
Como cada fin de año, leí por las redes sociales muchos balances. A mí no me gusta mucho hacerlo, aunque este año ha sido diferente, raro, pero también bueno, por qué no. He tenido un poco de todo, bodas, muy buenos viajes, vacaciones, el fin de una etapa, emprender nuevos proyectos...En verano me dijeron que "muchas veces que las cosas no salgan como esperamos, es lo mejor que nos puede pasar". Y es verdad. Por eso, yo hace tiempo que no hago los buenos propósitos de año nuevo. Dejo de la vida me sorprenda, poque he comprobado que en un minuto todo vuela por los aires y te da la vuelta a tus planes.
Aunque también está bien poner nuestro granito de arena para acercarnos a aquello que queramos conseguir. Porque creo que la actitud es muy importante. Por eso, brindo no sólo por que tengáis un buen año, sino por que lo afrontéis con una sonrisa, que no dejéis de sonreir, de disfrutar, de vivir.
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