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viernes, 24 de julio de 2020

Los rincones de mi país

No sé si estoy patriótica, nostálgica o que necesito vacaciones ya, pero al hilo de mi post anterior, hoy quiero hablar de los maravillosos rincones que tenemos en este país. Quiero reivindicar ese turismo nacional y apoyar a esos hosteleros y hoteleros que lo están pasando mal para recuperarse del golpe que ha supuesto perder la Semana Santa, puentes y casi el verano.

Porque sí, digo muy alto y claro que tenemos maravillosas playas, preciosos bosques donde perderse, impresionantes monumentos que admirar, montañas que disfrutar, paseos, calas, buen tiempo y una rica gastronomía que no sabes por qué plato empezar.

Sólo hay que echar un vistazo por Instagram a aquellos que ya disfrutan de su descanso en lugares de los más variopintos del país, a cual más bonitos que te hacen recordar tus propios viajes o desear ir a conocerlos. No quiero detallarlos porque son muchos y de verdad que no sabría cuál escoger, cada uno en su estilo, playa o montaña como se suele decir, norte o sur, frío o calor, carne o pescado...¡tenemos tanto donde elegir!

Desde aquí aplaudo a los que han elegido quedarse aquí y sobre todo a esos personajes conocidos que muestran sus preciosas fotos e influyen en la decisión de los demás. Quizás es momento de volver a aquel sitio de tus recuerdos o apostar por alguno que siempre quisiste ver.

Y si no puedes salir de viaje, no hace importa, también hay fantásticos lugares a tu alrededor. Me encanta esta frase que leí una vez porque es verdad: "Nunca se mira con suficiente atención la ciudad en la que se vive" (Laura Casielles). Date un paseo por las calles, haz una pequeña excursión al pueblo de al lado, entra en el museo al que solo fuiste de estudiante, saborea esas tapas que tanto te gustan y disfruta viendo esos edificios por los que pasas constantemente pero demasiado deprisa como pararte a contemplarlos.

Y después ¡cuéntalo! porque seguro que ayuda a otra persona a descubrir este gran país.




martes, 22 de mayo de 2018

Inglés

Un señor extranjero desorientado para a una persona en la calle. Excuse me, do you speak English? ¡Sorpresa! La historia puede continuar de varias formas, como aquellos libros que leía de pequeña donde tú ibas eligiendo el final. Que la persona con la que haya topado no entienda ni lo que le está preguntando porque no sabe nada de inglés, que comprenda la pregunta e intente chapurrear una respuesta o que le responda con un speech perfecto, indicándole por dónde debe llegar a su hotel.

No sé cuál habrás elegido para continuar el relato pero la tercera opción es poco usual en estos lares y, sin embargo, bastante común en otras ciudades europeas. No hablo de Inglaterra, Escocia o Irlanda donde sería lógico. Me refiero a lugares como Viena, Estrasburgo, Berlín, Copenhague...donde su idioma natal no es el inglés y lo han estudiado en el colegio, como tú y como yo, como segunda lengua. Entonces ¿por qué en el aeropuerto de Budapest la señora de la limpieza nos indica correctamente por dónde ir y aquí no somos capaces ni de saludar educadamente? Más que un reproche es pura envidia.

Asombrarte y avergonzarte -por qué no decirlo- de una persona en Estambul gritando en español que no entiende por qué no la hablan en su idioma en el aeropuerto mientras le piden "passport please". Pero eso no debería sorprendernos teniendo en cuenta el nivel de inglés del presidente de Gobierno, por ejemplo.

Viajar te da la oportunidad de observar, de recapacitar estas cosas y de mejorar, pero también de extrañarte. Te brinda la ocasión de aprender, de admirar a la persona de recepción del hotel más pequeño del pueblo más recóndito cómo cambia de idioma en un abrir y cerrar de ojos, de ver a la señora mayor del puesto del mercadillo hacerse entender en una lengua que no es la suya y de comprender cómo han entendido el turismo en otros países.


sábado, 22 de abril de 2017

Otras Semana Santa

Al final sí se me han ocurrido un par de cosas que añadir a lo que escribí el año pasado sobre la Semana Santa. Este año he ido a conocer la de Palencia y la de Medina de Rioseco, porque soy de la opinión que hay que ver otras cosas y no sólo decir "lo mío es lo mejor".

Pues bien, entono el 'mea culpa', porque aún teniendo a Palencia aquí al lado, no sabía que su Semana Santa está declarada de interés turístico internacional, como la de Valladolid. Así que, una que es curiosa por naturaleza y le gusta investigar estas cosas, se puso a buscar en internet las fiestas inernacionales que tenemos en España. Y ahí, entre las Fallas, el Carnaval de Cádiz y de Tenerife, los Sanfermines, la Feria de Abril y El Rocío...¿sabiáis que hay 25 Semana Santa declaradas de interés turístico internacional, además de Sevilla, claro?

¿Habéis oído algo de la Semana Santa de Cuenca, Cáceres, Ferrol, Granada, Orihuela, Crevillente o Jerez de la Frontera, por poner unos ejemplos? Por no hablar de Castilla y León: Zamora, León, Salamanca, Palencia, Ávila -todas de interés turístico internacional- y Valladolid, que tiene este distintivo desde 1980, siendo la primera celebración de la Semana Santa en España en ostentar dicha declaración... Pero nada, todos los años la misma canción, Sevilla a todas horas en la televisión.

Y como he dicho antes, para opinar hay que conocer y respetar, y como no conozco ninguna de Andalucía, no voy a caer en el error de si son mejores o peores, serán diferentes y muy bonitas, sin duda. Pero seguro que ver los pasos de noche por las murallas de Ávila, las calles estrechas de Cuenca o el casco histórico de Salamanca iluminado también tiene que ser tan espectacular como la Madrugá. ¿Cómo van a ir los turistas a conocerlo si siempre publicitamos lo mismo?

Si yo fuera de Granada, con esa maravilla de Alhambra, y sólo oyera hablar de las procesiones de la ciudad vecina, me enfadaría. Como me molesta que todos los años veamos llorar a la Macarena pero no los ojos agonizantes del Cristo de la Luz o que los días previos sepamos lo duro que son los ensayos de los costaleros andaluces pero no sacar el paso tan grande del Descendimiento de Rioseco de una puerta tan pequeña.

Y menos mal que este año ha hecho buenísimo, porque sino sólo veríamos en la tele a los cofrades sevillanos llorando porque llueve, ya que debe ser que a los demás no les fastidia no poder procesionar.

lunes, 27 de febrero de 2017

Ciudad amiga

Quizás porque me enamora mi ciudad, o porque el turismo conlleva una mezcla de viajar y cultura, que son dos de mis aficiones, o porque los eventos importantes son los que sitúan a Valladolid en el mapa, me encanta leer noticias como que la recuperación de Pingüinos hace crecer el turismo un 17% hasta alcanzar en enero los 25.000 turistas.

Porque, aunque no soy devota del mundo del motor, me gusta pensar que los moteros tienen puesto en rojo esa fecha en su calendario a pesar de que enero sea un mes que cuesta y me agrada que los vallisoletanos se echen a la calle a ver pasar las motos como en Semana Santa las procesiones, que los hoteles y los bares estén llenos esos días y toda esa gente pueda añadir Valladolid a su lista de destinos imprescindibles.

Pero sobre todo me complace pensar que somos una provincia activa, que piensa, planea y organiza actividades para que los vallisoletanos disfruten de su entorno y para que los turistas vengan a conocernos. Me fascinan noticias como que Valladolid se convierta en noviembre en capital internacional de protocolo con cientos de congresistas que entenderán el lema del congreso Vivir Valladolid, o que reciba en mayo el Concurso Mundial de Bruselas dedicado al vino y que nuestros caldos sean conocidos internacionalmente. O que la próxima semana el Teatro Calderón reúna a los mejores deportistas en la Gala Nacional del Deporte o incluso que miremos más lejos en el calendario y ya se sepa que el polideportivo Pisuerga vestirá sus mejores galas para el Campeonato de Europa de Gimnasia Rítmica en junio de 2018. Porque todo ayuda a que Valladolid se coloque en el punto de mira.

Hasta me parece buena idea que entre los cientos de niños disfrazados y actividades programadas del Carnaval, Zorrilla sea protagonista estos días que celebramos su bicentenario porque sino, pasaría desapercibido y no sabríamos que hace 200 años nació aquí este gran poeta y dramaturgo que ha dado nombre a una plaza, un estadio y un paseo. Me parece una oportunidad extraordinaria que Ryanair abra un nuevo destino a Sevilla, como me lo pareció en su día que con el AVE puedan venir a visitarnos en una hora desde Madrid.

Igual que me gusta hacer turismo a mí, bucear qué se puede ver en la ciudad, ir a la Oficina de Turismo y coger mis mapas, me agrada ver a alguien por la calle aquí con su plano mirando nuestros monumentos. Me enfandan situaciones como encontrarte con la oficina cerrada o que los vallisoletanos, con ese carácter seco que tenemos, no atendamos bien a nuestros turistas. Porque pienso que para disfrutar de un viaje y llevarse un buen recuerdo tiene que darse un conjunto de variables que no siempre es fácil de conseguir. Creo que te tiene que cautivar la ciudad, haberlo pasado bien, haber comido bien, alojarse en un buen sitio, que la gente haya sido amable, que haya hecho buen tiempo para poder recorrer a gusto las calles, que haya variedad de cosas para visitar pero también para hacer, porque no a todos nos gustan los museos, por ejemplo.

Y creo que Valladolid reúne bastantes de estos requisitos y que desde hace ya algún tiempo se le da cada vez más importancia a este tema. Aunque el crecimiento de viajeros es una noticia que me satisface, lo que más me interesa es la calificación que otorgan de notable, destacando la excelente conservación de sus monumentos, su amplia y variada oferta cultural, así como el cuidado del entorno de la ciudad, y sobre todo, la valoración dada a la atención y amabilidad de los vallisoletanos. Porque esto cumple cien por cien el logo y lema de "Valladolid, ciudad amiga". 



jueves, 22 de diciembre de 2016

La sorpresa de Budapest

Aunque en realidad esto serán dos post seguidos de turismo y viajes, no quisiera que porque escribí de Viena la semana pasada, parezca que el resto de mis viajes invernales no me han gustado. No quisiera caer en el error que me han hecho a mí de desmerecer Budapest.

Éste ha sido mi viaje de diciembre este año y he de confesar que Budapest es la bella desconocida -como se llama aquí también a la Catedral de Palencia-. Quizás porque mucha gente realiza conjuntamente el paquete Praga-Viena-Budapest puede parecer que ésta última sale perdiendo. El caso es que no sabía muy bien qué iba a ver. Bien, mi conclusión es que ha sido una grata sorpresa.

Es cierto que resulta menos navideña que el esplendor de Viena, con menos mercadillos y menos luces, pero también con su encanto. Me ha parecido más grande de lo que me esperaba y como digo, más hermosa. Sobre todo, y sin ningunda duda, de noche. Realmente me he enamorado de Budapest de noche. El Parlamento, que me ha parecido maravilloso de día, de noche, con niebla, desde el barco o desde el bus turístico, pero iluminado alcanza su máximo esplendor. Igualmente, el castillo de Buda, el balneario Géllert, el puente de las Cadenas y el resto de puentes sobre el Danubio con esas magníficas luces.

El Danubio le imprime un encanto especial. Por eso no dejaría escapar la oportunidad de realizar el típico paseo en barco tan turístico, que te permite ver todos los edificios perfectamente iluminados. Obviaremos el tema frío porque merece la pena.

La Plaza de los Héroes, el Mercado Central, la Ópera, la sinagoga judía, los balnearios o el Bastión de los Pescadores son paradas obligatorias. Este me gustó especialmente, es un mirador en la colina de Buda, desde donde puedes contemplar todo Pest. Puedes aprovechar para visitar también el castillo y la iglesia de Matías, impresionantemente hermosa. El castillo Vajdahunyad, una copia del de Transilvania, en un día de niebla y frío como le vimos nosotros, le da un aire fantamagórico muy apropiado. Y delante, una de las más grandes pistas de patinaje sobre hielo del mundo.

La Catedral de San Esteban me gustó más por fuera, curiosamente. Y más en esta época navideña, con un gran árbol delante, una enorme corona de Adviento, una pequeña pista de patinaje y uno de los mercadillos más grandes de la ciudad junto al de la plaza Vörösmarty. Un montón de puestos de artesanía y de comida húngara -buenísimos los lángos- y bebida para entrar en calor. Y un espectáculo de luces -uno distinto cada media hora- proyectado sobre la fachada de la basílica que merecía la pena ver.

Así que acabamos con luces como empezamos, quizás porque es una de las cosas que más me gusta de esta época.

martes, 12 de julio de 2016

Viajando ideas

He estado ausente estos días aunque en realidad he estado más presente que nunca. Me fui de vacaciones en toda la magnitud de la palabra. Viajar no es sólo cambiar de ciudad, sino de ideas. Y yo he estado en muchas ciudades. Y cuando mi mente sale de viaje, no se relaja, al contrario, bulle ideas, aprende más, mira, observa y lo fija en los recuerdos.

Viajar te da la oportunidad de conocer otros sitios, otras costumbres, otras personas, pero sobre todo conocerte a ti mismo. Para mí es cierta esa frase de que viajar abre la mente. Mirar con otros ojos. Es una nueva forma de ver las cosas. No sólo las ciudades que estás visitando sino lo que está a tu alrededor y, cuando regresas, también tienes una nueva forma de apreciar lo cotidiano o la oportunidad de cambiarlo si no estás conforme.

Aprendes mucho viendo a tus compañeros de viaje, sus comportamientos, es increíble cómo la gente no deja nunca de sorprenderte (para bien o para mal). Te conoces mejor porque estás en una situación diferente a la cotidiana, fuera del trabajo, tu casa, tu rutina diaria, sin planes, sin reloj...Y me gusta. Me gusta mucho lo que aprendo.

Ya lo dijo Séneca: “Viajar y cambiar de lugar revitaliza la mente” y quién soy yo para contradecirle.



domingo, 20 de marzo de 2016

Tradición

Hoy comienza la Semana Santa y para una ciudad como Valladolid podríamos decir que es el momento cúlmen. Valladolid me gusta en muchos momentos del año, pero si de algo estoy orgullosa es de las procesiones de Semana Santa y de sus pasos. Las tallas de Gregorio Fernández y Juan de Juni, acompañadas del silencio de los cofrades, es algo que tienes que venir a verlo para entenderlo.

Me gusta hacer turismo y que el turista venga a mi ciudad en esta época. No será la primera vez que ayudo a algún despistado a buscar una procesión o le recomiendo cuál es la mejor. Pero también entiendo que vivirlo es algo de tradición. En Valladolid está en el ambiente, en los colegios explican las cofradías, hacen manualidades con los hábitos de los cofrades, te llevan al Museo de Escultura a que veas las tallas, te compran una palma el Domingo de Ramos desde que tienes uso de razón, te sientan en un bordillo y observas los pies descalzos o te ponen una manta en la silla mientras ves pasar la procesión.

Yo lo he vivido de muchas formas, desde fuera, desde dentro, de acompañante, enseñándosela a amigos turistas...pero sobre todo, desde pequeña. Me he despertado con el sonido de las trompetas porque teníamos dos cofradías debajo de casa y ese es un recuerdo imborrable, junto con mi palma y mi ropa nueva porque "si no estrenas en Domingo de Ramos, te cortan las manos". Así que continúa esta tradición, al margen del componente religioso, ven a visitarnos, patea la ciudad viendo procesiones, respeta el silencio, admira a los penitentes, contempla esas tallas que parecen de verdad, entra en las iglesias y pregunta lo que no sepas que seguro que algún buen vallisoletano te explica orgulloso nuestra semana por excelencia.



lunes, 22 de febrero de 2016

Respeto

Dicen que donde fueres haz lo que vieres, y esto sirve para muchas ocasiones en la vida, sobre todo para viajar. Ahí sí que ves las costumbres de otras ciudades, otras culturas, otras comidas, otras religiones. Entonces, puedes ser mero observador o participar, puedes ver la Mezquita azul de Estambul por fuera o entrar, y para ello tendrás que cubrirte con un velo. Puedes admirar la catedral de Milán o verla por dentro, y para ello, no podrás hacerlo en pantalón corto ni tirantes.

Ahora que llega Semana Santa, igual. Puedes planear tus vacaciones en la playa o descansar en casa. Puedes escaparte a esquiar o salir en una procesión. Pero si viajas a un sitio con mucha tradición de Semana Santa, deberás hacerlo con respeto. No reirse de sus trajes ni tradiciones, si es costumbre verlas en silencio, cállate, y si se cantan saetas, escúchalas. Admira los pasos, aunque no los veas con los ojos de la fe, las esculturas, el arte. Huele el incienso, oye los tambores, sorpréndete con los pies descalzos. Pero no cuestiones por qué llevan una cruz a hombros ni por qué visitan siete iglesias en Jueves Santo o no comen carne los viernes de Cuaresma.

Y sobre todo, cuando viajes a una ciudad, ve con la lección aprendida. Quiero decir, viaja sabiendo a lo que vas, a dónde vas. Quizás te encuentres con calles cortadas, o pase una procesión justo por la esquina donde ibas a acortar tu paseo, o toquen una campana a las dos de la mañana o una trompeta se pare a tocar el himno a tu lado. Asómbrate, quizás te desconcierte, pero no protestes. Te aseguro que si te metes en ese ambiente, puede llegar a sobrecogerte. Contémplalo desde el respeto y la tradición.




domingo, 17 de enero de 2016

De viaje con mi perro

Para quienes tenemos animales y nos gusta viajar, el hecho de ir con ellos de vacaciones cierra un círculo perfecto. Casi perfecto, si tenemos en cuenta los pocos medios de transporte donde pueden viajar o que algunos hoteles y bares no tienen permitida la entrada.

La primera vez que hicimos un viaje fue con nuestra anterior perrita, cuando descubrimos lo que le gustaba ir en coche. Iba tan feliz en el maletero, mirando por la ventana de atrás. Fuimos a Asturias, había reservado un hotel que admitía perros pero cuando llegamos allí, nos cambiaron a otro que acababan de abrir nuevo. No una casa rural, ni un apartamento, una habitación de hotel nueva. Digo esto porque en viajes posteriores, curiosamente, he tenido más problemas en otros tipos de alojamientos más que en hoteles de tres y cuatro estrellas. Yuma, como ahora Tango, se porta fenomenal en los viajes. Sale a ver la ciudad con nosotros, pateamos, buscamos un sitio con terraza para comer, nos intercambiamos al perro para entrar a ver las iglesias y vuelve a la habitación igual de cansado que nosotros. E igual de feliz. Para mí es un placer estar con él todo el tiempo y compartir un fin de semana de ocio y turismo.

Después de ese viaje, hemos visitado juntos muchos más. Obviamente hay sitios donde no puede entrar o donde no se nos ocurre llevarlo, pero incluso en algunas tiendas en algunas ciudades me han dicho que pasara con él. Por supuesto, agradezco también a todos aquellos familiares de fuera que también han admitido a mis perros cuando he ido a visitarlos a casa.

Una vez leí un cartel que se admitían perros en el hotel porque ellos nunca llegaban borrachos, ni habían tenido broncas ni juergas, ni habían robado toallas como hacen otros huéspedes. Lo mismo ocurre en las playas. En la mayoría de ellas no están admitidos los animales, ni siquiera pueden correr por la arena por la mañana cuando no hay gente. Es una suerte que muy cerca de donde veraneo haya una playa can donde pueda juntar dos placeres: estar con mi perro y tomar el sol en la playa. Y cumpliendo unas normas básicas de comportamiento y limpieza, se portan mejor que muchos humanos.

Por el tamaño de ambos perros no puedo viajar con ellos en autobús ni en tren - Sandra Barneda comenzó una campaña recogiendo firmas para pedírselo a Renfe- , por lo que el coche es el único medio de transporte que hemos utilizado, a pesar de que a Tango le da miedo. Dice mi veterinaria que quizás en su día lo abandonaron en el campo en coche y ahora le genera estrés. Aunque con todos los sitios donde lo he llevado ya, y lo bien que lo pasa cuando llegamos a destino, debería haber aprendido que no lo voy a dejar, que me encanta que venga con nosotros y que vayamos de vacaciones. Juntos. ¡Feliz San Antón!



lunes, 16 de noviembre de 2015

París

Siempre nos quedará París.

Reconozco que tenía otro post pensado pero no me parece que se pueda escribir de otro tema. No voy  a hablar de terrorismo, ni del miedo ni el dolor que sentimos todos a partes iguales, ni de política ni de religión. Ni siquiera de lo cerca que está, de que todos hemos pensado que podríamos haber sido nosotros, cualquiera que hubiera estado pasando el fin de semana de turismo, de Erasmus, trabajando, en un concierto, en un partido...en un tren de Madrid.

Alguien me dijo que todos deberíamos visitar una vez en la vida estas ciudades: Nueva York, Londres, Roma y París. Tengo la suerte de haberlas visto todas, tan distintas entre ellas, ¡todas me gustaron tanto! Pero si hay una que me fascina, casi hasta diría que es mi favorita, es París.

París es la única por la que al viajar me salto mi personal teoría de que "hay tanto mundo por ver, que por qué repetir"...Pues, no sólo he repetido, sino que he estado varias veces e iría una y otra vez. París siempre es una buena opción.

París es encanto, es glamour, es moda, es majestuosidad, es imperial, es esplendor.
París es bohemia, es arte, es cultura, es baile, es un traje de can can, es ópera, es un musical.
París es perfume, es dulce, es un croissant, es crepes de chocolate, es un café en una terraza.
París es la Torre Eiffel, un paseo por los Campos Elíseos, es Notre Dame, un crucero por el Sena, el barrio latino, es el Sacre Couer, el Arco del Triunfo, la Ópera, los Inválidos, el Louvre, Versalles, Montmatre, Disneyland.
París es la Marsellesa. Es libertad, igualdad y fraternidad.
París es la ciudad de la luz.
París es la ciudad del amor.



lunes, 14 de septiembre de 2015

Viajar

Si hay algo que me gusta mucho es viajar. Viajar a la vuelta de la esquina o lejos, hacer excursiones al pueblo de al lado o escapadas un poco más largas o unas vacaciones en toda regla. Me encanta y tengo la suerte de poder hacerlo. Aunque todo con sus condiciones. He tenido la suerte de viajar mucho con mis padres de pequeña y ahora de tener una persona a mi lado que comparte esta misma filosofía.

Tenemos poco tiempo y poco dinero, así que esos son los condicionantes a los viajes. Descartamos destinos por tiempo o por dinero. Normalmente no podemos disponer de 2 semanas seguidas para cruzar el charco -aunque sí lo hemos hecho en un par de ocasiones- ni mucho dinero para dar la vuelta al mundo como me gustaría. ¡Hay tantos sitios por ver!

Estos condicionantes hacen que nuestro momento "planear viaje" sea más largo. Entro mucho en internet para buscar vuelos baratos, hace tiempo que no voy a un buen hotel, sino que nos quedamos en otro tipo de alojamientos -si es en territorio nacional suelo buscar que acepten animales para poder viajar con nuestro perro- y a veces tenemos que cambiar de opción porque sale más barato, o de día o incluso de destino. Pero me da igual, lo importante para mí es disfrutarlo, saborearlo, preparar la maleta, visitar sitios, hacer muchas fotos, aprender y conocer mundo.

Y si hay algo que no me gusta es la típica coletilla de "¡cómo vives!". Como si el que lo está diciendo no hubiera pisado jamás una playa o no hubiera ido en coche a otra ciudad. O a lo mejor es verdad que no pero porque no quiere o porque no le gusta, o porque prefiere el remanso de paz de su casa, o quedarse leyendo en el sofá o bañarse en la piscina o ir a las fiestas de su pueblo. Y me parece fantástico porque todo es lícito, cada uno escoge lo que más le gusta. Eso es para mí lo importante: ¡disfrútalo! Si te gusta más comer y tienes el frigorífico lleno de cosas ricas, o prefieres un bolso caro, o vestir a tu hijo con mucha ropa, o gastarte un bono de la piscina, o salir de copas o comprar el último modelo de teléfono o eliges hacer deporte o vivir en una casa más grande...cada uno disfruta con lo que más le gusta. ¡Vive!

Me gusta ir a sitios que no conozco o si ya he estado ver y hacer cosas que no hice la anterior vez, descubrir momentos. Me gusta hacer turismo, visitar los monumentos, comer lo típico, comprar souvenirs... Dicho esto os escribo desde las fiestas del pueblo de mi suegro, así que a seguir disfrutando!!